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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1987

Consideraciones finales


Todo hace concluir que los ataques lanzados al régimen porfirista y al régimen porfirista por sus respectivos disidentes son de una similitud tal que. no dejan de sugerir que su surgimiento responde a una semejanza esencial entre ambos regímenes. Los dos se originaron de movimientos armados, enarbolando la bandera democrática. Los dos se instituyeron después con formalidad democrática y prácticas autoritarias. Ambos han seguido una política de des-arrollo económico a través del privilegio y en medio de una gran injusticia social. En los dos se ha dado un alto nivel de corrupción, influyentismo e irresponsabilidad pública. Por ello, estos dos regímenes han generado una crítica en su contra muy parecida. Sobre todo porque la denuncia que Madero expresó en 1908 y las críticas que hace la oposición de los años recientes reflejan un momento en que la legitimidad y la credibilidad del régimen respectivo se encuentra en su nivel más bajo, desde que fue instaurado.

En el pensamiento de Madero parece redescubrirse la exasperación de los demócratas y el cinismo de los gobernantes de nuestro tiempo en medio de un sistema agotado y desacreditado. El siguiente párrafo escrito por Madero sintetiza el diálogo entre porfiristas y demócratas de principios de siglo:

México pasa por uno de los períodos de su historia más peligrosos, y sólo el patriotismo de todos los mexicanos podrá salvarlo de las tempestades que lo amenazan.

Pero la palabra patriotismo ha sido corrompida como todo lo demás. Ya nadie la, interpreta en su verdadero sentido, sino que la adulteran para servirse de ella según su conveniencia, así corno hacen con todas las leyes.

Nosotros decimos: en este caso el patriotismo debía consis-tir en que cada quien sacrificara sus ambiciones personales y procurara amoldar todos sus actos a la ley, respetando nuestra sabia Constitución, rindiendo culto a la libertad nacional libremente manifestada.

Los aduladores del general Díaz nos dicen: El patriotismo en las actuales circunstancias consiste en reelegir al hombre extraordinario que por más de 30 años ha llevado con gran acierto las riendas del gobierno; sólo él será capaz de llevar a la Nación a sus grandes destinos; dejémoslo que corone su obra.

Muy bien, decimos nosotros, no nos oponernos a que siga el general Díaz en el poder, si tal es la voluntad de la Nación; pero que se deje a ésta el medio de manifestarla libremente.

A esto contestan que siempre se ha dejado a la Nación en absoluta libertad, que el jefe de Estado siempre ha rendido culto a la Constitución, que ha sido el infatigable sostén de la ley.

Con eso nos quitan todo argumento, pues nos hablan en un idioma que no es el nuestro. Nosotros empleamos el de la verdad y nuestros adversarios el convencional tan en boga en estos tiempos, en que todo el mundo sabe representar tan bien su papel. Con este motivo desconfiamos de todo lo que nos había dicho nuestro interlocutor, hasta lo referente al coronamiento de la obra del general Díaz, pues si por eso debernos entender que va a coronar su obra devolviéndonos nuestras libertades, no sabemos por qué no lo habrá empezado a hacer poco a poco, [ ... ] en cambio si por coronamiento de su obra, debemos entender la implantación definitiva del centralismo y el absolutismo, entonces sí comprendemos muy bien, pero no estamos de acuerdo en que se lleve adelante tal coronamiento y nos opondremos a ello dentro de la ley, hasta donde nos alcancen nuestras fuerzas.[Nota 89]

Cámbiese al dictador por el partido, y el diálogo resulta ser de una vigencia sorprendente en nuestros días. No es esta, ciertamente, una pequeña diferencia, pues representa la modernización y flexibilidad del régimen priísta en relación al porfirista. Y gracias a ello el primero ha tenido mayor fuerza y continuidad. Y por ello también su derrocamiento por la fuerza se vislumbra como sumamente improbable. Pero esto nos , lleva a la conclusión de que, para infortunio de Madero, el movimiento iniciado por él para derrocar a la dictadura porfirista dio lugar a un régimen más fuerte y flexible pero en esencia similar; un Porfiriato modernizado, pero no menos autoritario. Es la paradoja de nuestra historia contemporánea, señalada por Edmundo 0' Gorman: la única bandera que daba sentido histórico a la revolución mexicana, fue inmediatamente enterrada por el régimen que de ahí surgió, para continuar con nuevos bríos la política iniciada por el Porfiriato.[Nota 90]

Finalmente, cabe aclarar que del paralelismo aquí sugerido entre el tono del discurso de oposición en los años finales del Porfiriato, y el de la oposición contemporánea, no debe desprenderse que el régimen actual se encuentre en su etapa final. Las diferencias entre el régimen priísta y el porfirista son las suficientes corno para pensar que aquél pueda ser derrocado. En todo caso, lo más que se puede decir es que la viabilidad del actual sistema político empieza a ponerse en entredicho. Tal vez las presiones puedan llegar a ser lo suficientemente fuertes como para que en un futuro no lejano la élite política se decida a aceptar las reformas democráticas. 0 en caso de darse un empecinamiento en conservar el poder absoluto por parte de los priístas, quizá el Estado Mexicano no pueda mantener sus características actuales, y se torne en uno más represivo, apoyado por círculos sociales más estrechos, como numerosos autores lo han destacado. De cualquier manera la evidente pérdida de credibilidad del régimen priísta, constituye un resorte para impulsarlo a un cambio, sea cual fuere la dirección que éste tome. Que el cambio se haga en sentido democrático dependerá en gran parte de la oportunidad con que se ponga en marcha.


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