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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1987

1. Serie cosmológica.


-La tentación nace en el corazón del ermitaño; balbuciente aún evoca los compañeros de retiro, las caravanas de paso; luego invade regiones más vastas: Alejandría superpoblada, el oriente cristiano desgarrado por la teología, todo es Meditarráneo sobre el que han reinado los dioses provenientes del Asia, y luego el universo sin límite -las estrellas en el fondo de la noche, la imperceptible célula en la que bulle lo vivo-. Pero este último centello reconduce al ermitaño al principio material de sus primeros deseos. La trayectoria de la tentación bien ha podido alcanzar los confines del mundo, pero regresa a su punto de partida. En las dos primeras versiones del texto, el Diablo debía explicar a Antonio "que los pecados estaban en su corazón y la desolación en su cabeza". Explicación ahora inútil: empujadas hasta los límites del mundo, las grandes ondas de la tentación retornan en un reflujo concéntrico: en el ínfimo organismo en el que despuntan las primeras pulsiones de vida. Antonio reencuentra su viejo corazón, sus apetiros mal controlados; tras haber contemplado su anverso poblado de fantasma alcanza con sus ojos su verdad material. El mira dulcemente la larva del Deseo como un punto minúsculo.


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