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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1987

JORGE F. HERNANDEZ. El poder de la biografía


"Hay un sabor que nuestro tiempo (hastiado, acaso, por las torpes imitaciones de los profesionales de patriotismo) no suele percibir sin algún recelo: el elemental sabor de lo heroico".

Jorge Luis Borges

El pudor de la historia

LOS PROFESIONALES DE NUESTRO PATRIOTISMO llevan mucho tiempo bronceando nuestra historia con biografías epopéyicas y monumentales. En tiempos recientes han surgido, afortunadamente, estandartes y arengas que nos permiten desmitificar a Beneméritos y Siervos, de manera que a los Padres de la Patria se les conozca no sólo como estatuas altotas y a los Niños Héroes se les descubra de su envoltura en la bandera. Estos descobijamientos van de la mano de esa forma de historear, honrada por los trabajos de D. Luis González, que llamamos (gracias a él) microhistoria.

Esta labor matriótica se aboca a los terruños y vuelve universales los espacios microscópicos; claramente provinciana, se trata de una historia cuyo encanto se hace eco de chismes y cantos, correspondencias y periódicos, cuentos y poemas, registros y decretos. Pero la historia matria permite entrever que no se trata de una labor parroquial o municipal. Es un afán de desensalzar y conocer más allá de estructuras, marcos teóricos, coyunturas dinámicas de procesos naturales, etc.

Así, podemos ubicar a La biografía del poder como una investigación histórica que, más que proponerse realizar una cronología milimétrica de la Revolución Mexicana, se concentra en ocho espacios biográficos cuya duración temporal corta permite entender una duración larga que llega hasta nuestros días.

Más allá de una descripción simplista, de por sí ya recontraconocida por todos, la biografía realizada por Enrique Krauze presenta facetas, colores, caras e incluso llantos que los profesionales de nuestro patriotismo han recubierto en las estampas de papelería. Aun habiendo aprobado los cursos primarios de historia patria no podemos realmente ejercer nuestra historia si no nos atrevemos a comprenderla con toda su crueldad y con toda su bondad, con su color y su sombra. Así, al recorrer los primeros cuatro episodios, Krauze va mostrando una cadena de dualidades dinámicas: democracia y tiranía, paz bélica y traiciones solidarias.

Resulta interesante observar que esta biografía del poder goza de un amplio espacio de difusión: precios populares de la edición y acompañamiento en todos los canales de T.V. y a distintos horarios. Pero más allá del impacto que provocan, tanto la extraordinaria investigación iconográfica corno la excelente pro-ducción fílmica, el poder de esta biografía reside en la posibilidad de conocer los ires y venires, los dimes y diretes, los abrazos y los balazos de quienes vivieron y forjaron épocas de nuestro pasado, pero sin retocarlos con pinturas patrióticas ni cubrirlos con velos que justifiquen presentes.

Dos místicos

El Guerrero y El Guerrillero


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