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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1987

JOSE ANTONIO CRESPO. El pensamiento de Francisco I. Madero y la oposición democrática contemporánea


"Lo que deseamos por lo pronto es que se cumpla la ley".

Francisco I. Madero.

EL SISTEMA POLÍTICO MEXICANO atraviesa por una crisis de legitimidad, sobre todo a partir de fines del sexenio, pasado, cuando se evidenció el fracaso del modelo de desarrollo económico iniciado en la década de los cuarentas. El nivel de corrupción alcanzado por la administración lopezportillista, por otro lado, contribuyó a intensificar el desgaste de la credibilidad en el gobierno por parte de numerosos grupos de la ciudadanía, principalmente de la clase media y del sector empresarial. Esto ha dado lugar al resurgimiento de un movimiento ciudadano en demanda de democratización del proceso político. No. es un movimiento propiamente partidista, aunque evidentemente que en él participan los partidos de oposición independiente, interesados en contender en la arena electoral sobre una base de igualdad frente al partido oficial. Sin embargo, toman parte también grupos e individuos no identificados con algún partido político, sino miembros de diversas organizaciones civiles; académicos, periodistas, líderes de grupos independientes, comerciantes, profesionistas liberales, etc.

No se trata ciertamente de un grupo homogéneo, pero tiene en común la convicción de que en los momentos difíciles por los que pasa el país, el respeto a la Constitución, es decir, de las prácticas genuinamente democráticas que ella establece, se hace indispensable para recobrar la confianza de la ciudadanía en su gobierno y en la Nación, y que de no llevarse a cabo, nuevos problemas surgirán a nivel social y político que agravarán la situación presente. Incluso quienes consideran a la democracia. política como un elemento de menor importancia en relación a la justicia social, como son numerosos miembros de la izquierda política y social, en general aceptan que la democracia política puede ser un instrumento importante para la consecución de otras metas.

La demanda por democracia política no es nueva en nuestra historia, evidentemente. Sin embargo, hay momentos en los que aquélla cobra mayor ímpetu e intensidad; momentos en los que la legitimidad de un régimen determinado baja a un nivel mínimo, como en los años anteriores a la revolución de Ayutla, o a la revolución mexicana. La crisis de legitimidad por la que atraviesa el régimen priísta se intensificó a fines del sexenio pasado, en parte por el quiebre del modelo de desarrollo económico, pues a partir de Alemán éste servía como su principal fuente de legitimación, ya que los ideales de democracia política y justicia social proclamados por la revolución de 1910, habían quedado postergados indefinidamente, para concentrarse en la industrialización. Cuando quedó claro que ésta se vería obstaculizada gravemente, la exigencia de democracia política volvió a cobrar fuerza en la oposición formal y la disidencia. Al mismo tiempo, ha surgido en los medios académicos y periodísticos un debate sobre las posibilidades de la democracia, sus obstáculos, los actores pertinentes y la forma en que podría darse la transición, en caso de darse. Los puntos más importantes de ese debate han sido analizados con detalle en otra parte. [Nota 28]Pero en todo caso puede decirse que responde también al ambiente predominante en la ciudadanía, de agotamiento y fastidio por las prácticas claramente autoritarias llevadas a cabo por el partido oficial en los procesos políticos del país.

No por casualidad, muchos de los argumentos que utiliza la oposición democrática de nuestros días en contra del régimen priísta, son sumamente parecidos a los manejados por la oposición a finales del Porfiriato. Esto puede verse con claridad a través del pensamiento de Francisco I. Madero, en su fase legalista, cuyos elementos principales se encuentran resumidos, desde luego, en su obra más importante, aparecida en Coahuila en 1908[Nota 29] con motivo de las elecciones presidenciales de 1910. No era por supuesto la primera vez que se denunciaba al régimen de Díaz, pero la crítica de esos momentos reflejaba la decadencia y el agotamiento del régimen, así como su falta de credibilidad y legitimidad frente a la ciudadanía. Ello nos sugiere la existencia de un gran paralelismo entre el pensamiento opositor de Madero, y la crítica que ahora hace la oposición democrática al régimen priísta, así como las demandas que se le formulan. Al menos eso se tratará de comprobar en este trabajo. No es desde luego la primera vez que se sugiere alguna similitud entre el Porfiriato y el régimen priísta.[Nota 30]Pero por ahora nos interesa establecer esa similitud a partir de las críticas expresadas por la oposición en uno y otro régimen, pues algo nos pueden decir acerca de las características de ambos, en un momento en el que atraviesan por una franca crisis de legitimidad.

El régimen: Pax porfírica y Pax priísta

La élite política

El modelo de desarrollo

Voluntad de la élite política para emprender la democratización

Participación ciudadana y cultura política

El proceso de transición a la democracia

Consideraciones finales


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