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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1987

FERNANDO ROSENZWEIG. El valor de la ley de correspondencia


FELICITO a Manuel Cazadero por haber producido el libro que nos reunimos a discutir en la presente oportunidad. Se trata de una obra plasmada en la vida académica, pensando en su utilidad en el salón de clases, y en la cual el autor, al mismo tiempo, presenta una visión actualizada conforme a un enfoque teórico riguroso de la materia sobre la que versa. Estamos ante una verdadera aportación para el avance de la ciencia histórica y su enseñanza en nuestros planteles.

Deseo subrayar el gran valor que posee el enfoque de Cazadero para el entendimiento del cambio histórico en la riqueza de los factores interactuantes que contribuyen a determinarlo e impulsarlo y en el cual --como nos dice Georges Duby-- "todo depende de todo". La presentación de la Ley de Correspondencia resulta, a este respecto, altamente relevante. Conforme a ella, la realidad social se nos da como una totalidad integrada por múltiples elementos que no forman un simple conjunto de partes yuxtapuestas, sino que integran un todo estructural donde cada parte está sometida a la acción de las otras al mismo tiempo que ejerce una acción recíproca sobre ellas; según leemos en el primer capítulo de este nuevo libro. El propósito del autor consiste en someter a esta ley a un estudio específico "que intente determinar los límites de su operatividad"; hasta ahora se ha utilizado a la misma con un carácter axiomático.

El lector de las páginas que nos ha entregado Cazadero podrá apreciar la rigurosa fundamentación de los resultados a que llegó al examinar el funcionamiento de esa ley durante los seis siglos --del X al XV-- en que emergió la civilización de Occidente como la primera en la historia cuya organización aparece determinada por el capitalismo. Su conclusión sobre la intensidad de la crisis que antecedió al nacimiento de éste contiene valiosas sugerencias para el análisis: de haber sido aquélla más aguda, la civilización se habría desarticulado, como antes ocurrió con la Clásica; por otra parte, una crisis menos severa habría permitido la recomposición de la vieja estructura dentro de un cuadro de estancamiento secular.

La invitación de Cazadero a ensayar nuevas aplicaciones de la Ley de Correspondencia, explorando la naturaleza, el alcance y las interrelaciones de las fuerzas en juego en otras etapas críticas o en que ha habido desarrollo, y situando el significado de las ideologías manifiestas en ellas, es altamente estimulante, y la necesidad de hacerlo para la época que estamos viviendo resulta en especial ineludible. Sobre todo si pensamos que, lejos de estar sujetos a los designios de un destino ineluctable, hay en el hombre contemporáneo valores y objetivos que le son inmanentes y alcanzables.