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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1987

JORGE HERNANDEZ. El poder de la biografía II


"El historiador nunca sale del tiempo, pero por una oscilación necesaria, considera unas veces las grandes ondas de fenómenos emparentados que atraviesan la duración de parte a parte, Y otras el momento humano en que estas corrientes se estrechan en la intrincada maraña de conciencias"

Marc Bloch

Introducción a la Historia

NUESTRA HISTORIA PUEDE ser recreada a través de sus cantos y colores, chismes N, azares, verdades y mentiras, y no solamente por medio de estadísticas, discursos y estandartes. La segunda cuarteta de la Biografía del Poder continúa con ese ánimo de historiar que no se queda en definiciones ya conocidas por todos y en caras bronceadísimas, alejándonos de los héroes que siguieron dándonos Patria.

La serie completada por Enrique Krauze no sólo refiere "las grandes ondas de fenómenos" que marcan la cronología de nuestra historia, sino que navega por las corrientes de una intrincadísima maraña de conciencias: las vidas de los hombres que van determinando, junto con "las grandes ondas", el peso y el paso de Clío. En una época en que se procuran analizar, enmarcar, sopesar y limitar puros procesos impersonales como los únicos agentes y la única materia de la historia, Krauze sin necesidad de negar esas fuerzas o coyunturas retoma los tres y venires, la cotidianidad de las vidas de los individuos. El mismo ha dicho que en "México tenemos varios ejemplos del daño que puede hacer un hombre de carne y hueso", acercándose al legado rankeano de narrar las cosas "tal y como acontecieron", procura revisar las hechuras y los perjuicios ¿le hombres presentados aquí de carne y hueso?

Con la amplia difusión que obtiene esta serie biográfica se consolida el verdadero poder de la biografía: permitirnos conocer a próceres, antes intocables y difusos, y ponerlos al alcance de todos. Habrá quien se indigne al constatar que con esto cualquier lector de estos tomos, amenos y decoradísimos, ya hable de la Revolufia como si la hubiera vivido. De cualquier manera, el hecho de acercarnos a la historia patria de esa manera permite que se desarrollen en nosotros virtudes matrióticas que son, en el fondo, raíces históricas: la conversación, los chistes, las fotografías y las ganas de chismear.

Las últimas cuatro biografías forman pares y parejas difíciles de desenmarañar. Es una mano de póquer que, aunque Krauze va poniéndolas de una en una sobre la mesa, podría quedar barajeada en tercia, par o corrida. Lo cierto es que ninguno de estos últimos cuatro espacios biográficos merecería el descarte y sí, tal vez, combinarse con alguna de los anteriores cuatro, formando la flor imperial de nuestros primeros años del siglo XX.

Como sucede con todas las biografías de las estatuas, estas cuatro cartas que cierran la Biografía del Poder representan a cuatro personajes, cercanos y archimentados, pero en el fondo desconocidos. Aunque los vemos en los billetes y en las monedas, recordarnos sus caras en los libros de primaria o colgadas de los postes en los desfiles, y a pesar de que los criticamos y juzgamos continuamente, estos cuatro biografiados se nos llegan a la mente entre

UNIFORMADOS Y TRAJEADOS


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