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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1987

María Luisa Escalante Jorge Luis Borges, Textos Cautivos.


Jorge Luis Borges, Textos Cautivos. Ensayos y reseñas en "El Hogar", Edición de Enrique Sacerio-Garí y Emir Rodríguez Monegal, Barcelona, Tusquets Editores, 1986, col. Marginales, núm. 92, 338 pp.

Después de diez largos años de encuentros y con una idea fija en la mente, por fin se cumplía el ansiado deseo, el sueño se hacía realidad... ¡Borges aceptaba incluir, en una antología, sus artículos publicados en la revista bonaerense El hogar! Hacía diez años que Emir Rodríguez Monegal y Enrique Sacerio-Garí planeaban y acechaban la posibilidad de editar estos textos, de compartir con un sinnúmero de lectores las afinidades del Borges lector, crítico y reseñista. El viejo proyecto, al fin, tomaba vida. Textos cautivos es la antología de las colaboraciones (ensayos, biografías, reseñas y notas varias) que el escritor argentino, Jorge Luis Borges, hiciera para el seminario El Hogar desde 1936 hasta 1939.

Aunque en El Hogar fundada (Ilustración semanal argentina), fundada en buenos Aires en 1904, era muy frecuente encontrar reportajes destinados a las amas de casa, durante algunos años la publicación adquirió gran importancia literaria. En sus páginas aparecieron los artículos de Roberto Arlt, Ezequiel Martínez Estrada, Enrique Amorim, Ramón Gómez de la Serna y, sobre todo, de Jorge Luis Borges.

En esta revista, la voz crítica de Borges vio la luz por vez primera el 16 de octubre de 1936, fecha en que se hizo cargo de la reciente sección titulada "Guía de lecturas. Libros y autores extranjeros", y Cuyo nombre se invirtió a partir del siguiente número.

Durante tres años (68 números), semana a semana, Borges se apoderó de la página "Libros y autores extranjeros" y no dudó en compartir con el lector, en hacerlo partícipe de sus gustos, manías, emociones y opiniones sobre las obras y escritores de la época.

Inicialmente, la sección consistía en presentar una reseña principal, varias reseñas secundarias, fragmentos sobre la vida literaria y una biografía sintética. Sin embargo, se advierte cómo, poco a poco, Borges se apodera de espacio, cómo lo va moldeando, creando e imprimiendo una originalidad propia.

En la introducción de Textos cautivos, Enrique Sacerio-Garí advierte y divide en cuatro etapas las colaboraciones de Borges en El Hogar. La primera, en la que el escritor se va adaptando al formato de la plana, se redujo gradualmente el número de reseñas secundarias y aumentó el espacio dedicado a "la vida literaria".

La segunda etapa representa "un periodo de plenitud en que Borges ya ha recompuesto y equilibrado la página a su manera". La sección queda dividida en cuatro partes: la reseña principal, las reseñas secundarias, la biografía sintética y los comentarios o notas breves de "la vida literaria".

En la tercera etapa es notorio un cambio en el esquema de la plana. Durante cuatro meses se interrumpe la publicación de biografías sintéticas y se comienzan a publicar dos reseñas principales. Es entonces cuando la sección es desplazada hacia las páginas finales de la revista.

En el último periodo la sección aparece bajo el nuevo título "Libros extranjeros" y el espacio ha sido reducido a sólo media plana. Es obvia la falta de las biografías sintéticas, aunque en algunos números sí aparecen los comentarios de "la vida literaria.

La antología de Sacerio-Garí y Rodríguez Monegal proporciona al lector la posibilidad de acercarse, de conocer y disfrutar a un Borges lejano, diferente y anterior a esa figura de grandeza y popularidad que actualmente envuelve su nombre.

Es difícil imaginario como un hombre, común y corriente, responsable de la sección de una revista familiar, como un periodista que, semana a semana, debe entregar sus colaboraciones. Uno siempre piensa en el escritor maduro y famoso.

Textos cautivos es la prueba más contundente respecto a la disciplina y capacidad creadora de Borges. Uno de los aspectos más importantes de esta antología y que bien vale la pena destacar es precisamente la extraordinaria calidad de los artículos periodísticos del escritor.

Algún día, Borges declaró "Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir, yo me jacto de aquéllos que me fue dado leer... No sé si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector".

Estas palabras son ahora una admirable confirmación. En Textos cautivos somos testigos de la sensibilidad de Borges como lector y de su habilidad para transmitir las sensaciones y emociones que la lectura le prodigaba. Sentimientos siempre recreados por él.

Estas líneas, de su primera colaboración, ejemplifican lo anterior: "Hay en Carl Sandburg una fatigada tristeza, una tristeza de atardecer en la llanura, de ríos barrosos, de recuerdos inútiles y precisos, de hombre que siente día y noche el desgaste del tiempo... Sandburg, en la vertiginosa Chicago, suele prever el tiempo remoto en el que la soledad, las ratas y la llanura se repartirán los escombros de su ciudad".

Las opiniones de Borges siempre están enfocadas a resaltar la textura del trabajo literario, enfatizar en el análisis de la forma. A diferencia de otros, Borges ofrece sólo la crítica de la obra sin invadir, sin incursionar en otros campos que no sea el literario.

A pesar de haber sido escritos hace casi cincuenta años, se le reconoce fácilmente. En Textos cautivos nos deleitamos al encontrar el lenguaje irónico, sarcástico y preciso que utiliza Borges y que jamás lo abandona.

La brevedad de algunos textos, sobre todo aquéllos que se refieren a las biografías sintéticas, provocan un sentimiento de inconformidad, de insatisfacción, porque queremos saber más, porque quisiéramos que Borges no terminara, que no callara. Aunque nos anima saber que el siguiente es una nueva sorpresa y que seguir leyendo es nuestra mejor recompensa.

Dicho de esta forma, el libro tal vez no parece admirable, pero durante la lectura lo es. Además de ser una excelente guía de lecturas de grandes escritores, algunos ya olvidados, es una obra amenísima. Como diría Emir Rodríguez Monegal, Borges, una biografía literaria, es "la mejor presentación posible para llegar a sus ideas literarias".

MARIA LUISA ESCALANTE