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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1987

CLAUDE LEVI-STRAUSS, MITO Y SIGNIFICADO

Author: Alberto Sauret


Claude Lévi-Strauss, Mito y Significado, Alianza Editorial, Buenos Aires, 1986, 101 pp. (A.B. 12): ISBN: 950-40-0017-7.

De modo sencillo, ameno y, por momentos, confesional, el célebre antropólogo discurre aquí sobre temas que lo han ocupado en 50 años de investigación y enseñanza, en capítulos que conservan el tono cálido de su presentación original, como conferencias para la Universidad de Toronto en 1977.

Comenta que su orientación hacia la antropología y luego al estudio de las elaboraciones míticas han estado marcadas por la búsqueda de algún tipo de orden detrás de la complejidad y aparente desorden. "En mi opinión es absolutamente imposible concebir significado sin orden". Sostendrá que la ciencia sólo cuenta con dos maneras de proceder: es reduccionista o es estructuralista. Mientras que el reduccionismo consiste en explicar los fenómenos por otros más simples, el estructuralismo fundamentalmente trata de hallar elementos invariables bajo las diferencias superficiales, es la búsqueda por desentrañar lo que hay' de común en un variado conjunto de códigos. Procede sistemáticamente a ordenar para significar, que es traducir lo expresado a otro lenguaje, es decir, a diferente nivel de significación. Entiende que el estructuralismo en el campo de las humanidades es una pálida imitación de lo que las ciencias naturales han venido realizando desde siempre y que su línea de pensamiento puede seguirse claramente desde el Renacimiento hasta nuestros días.

El modo de pensar mitológico se comporta según el principio de que si no se comprende todo no se puede explicar nada, actitud contrapuesta a la del pensamiento científico, que avanza por etapas, según lo puntualizara Descartes, dividiendo los problemas en partes. La separación tajante entre la ciencia y el pensamiento mitológico se consuma durante los siglos XVII y XVIII -especialmente con Bacon, Descartes y Newton- al considerarse ilusorio el universo aparente, en tanto que real el de las propiedades matemáticas, continúa diciendo LéviStrauss. Para agregar que, esta etapa de divorcio entre los datos de los sentidos y el pensamiento científico, sin duda necesaria, para la autoconstitución de éste, tiende a ser superada en la medida que la ciencia moderna parece estar capacitada para progresar no sólo en su línea tradicional.

La ciencia, cuya perspectiva fue meramente cuantitativa hasta el siglo pasado, ha comenzado a reincorporar muchos aspectos cualitativos de la realidad. Esta tendencia ha permitido entender el contenido de verdad de muchas cuestiones del pensamiento mitológico, antes despreciadas como absurdas y carentes de significación. Mas el estadío alcanzado contemporáneamente por el pensamiento científico posibilita entender que en realidad no existe divorcio entre mitología y ciencia. Pondrá como ejemplo el que, cuando la idea de las operaciones binarias, en las que se basa la cibernética, se convirtió en concepto familiar pudieron ser comprendidos la propiedad y el significado de ciertos mitos.

Asimismo, hoy podría reconocerse que música y mitología son hermanas generadas por el lenguaje que siguen caminos diferentes. Mientras que la música destaca aspectos sonoros, la mitología subraya los del significado, ambos presentes en el lenguaje. Composiciones construídas como sonatas, sinfonías o cualquier otra forma no habrían sido propiamente creadas desde la música, sino que con ellas inconscientemente serían reproducidas estructuras míticas. Como ejemplo dirá que puede demostrarse que la fuga, tal como fue concebida en tiempos de Bach, es la representación vívida del desarrollo de determinados grupos de mitos. Como si al inventar las formas que le son propias, la música redescubriese estructuras que ya existían a nivel mitológico...

Luego de advertir que está muy lejos de reducir la cultura a la naturaleza, afirma que ésta posee órdenes susceptibles de aparecer, desde el punto de vista formal, en los niveles de cultura. El desarrollo de su pensamiento en esta línea lo conduce a concluir que entre la vida toda y el pensamiento no existe un hiato absoluto, como lo sostuviera el dualismo filosófico del siglo XVIII. El contenido espiritual de la obra quizá alcanza su tenor más alto, cuando al cabo de una exposición exprese: "Si llegáramos a la conclusión de que no existe tal hiato imposible de superar entre la humanidad, por un lado, y todos los demás seres vivos (no sólo los animales sino también las plantas) por el otro, llegaríamos tal vez a obtener más sabiduría (digámoslo francamente) que aquélla que esperábamos llegar alguna vez a alcanzar". Palabras que nos remiten a las que dijera en otra ocasión: "Algún día el último problema de las ciencias del hombre consistirá en devolver el pensamiento a la vida".

ALBERTO SAURET


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