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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1987

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* [Nota 1] Volver

André Glucksmann nos envía un ejemplar de su último libro: Descartes e c´est la France (Descartes es Francia), París, Flammarion, 1987. Su luminosidad deslumbra y tal vez no sea ocioso compartirla con los lectores de Estudios, en forma abreviada: el primer capítulo de la primera parte de su libro: una especie de introducción a la tajante afirmación del título, que Glucksmann sostiene con ideas y con su habitual riqueza de vocabulario. Seguramente la filosofía francesa no es el cielo de las ideas europeas; pero tampoco es el infierno hegeliano -traducido al castellano. Es, en cambio, un remanso en las aguas de la prepotencia intelectual o del pesimismo que hoy embargan, respectivamente, aun a los más optimistas y a los más lúcidos. Como es su costumbre, Glucksmann no ofrece recetas; pero tampoco crea un vacío en torno a las ideas. Cartesianamente propone pensar: duda. Sin embargo, su duda no traduce el nihilismo pasivo del decepcionado del progreso incapaz de enfrentar las mentiras del desarrollo propias de los tartufos del siglo XX. Su duda es, en rigor, la duda cartesiana: aquella que descubre el sentido común como un arma privilegiada en la lucha contra los demonios del frío cálculo y del razonamiento gélido que se empeñan en negar la humanidad del hombre. Dudar es pensar, nos recuerda André Glucksmann desde la más necesaria y transparente tradición cartesiana.

Julián Meza


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