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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1987

4.Los límites de la Teoría de la Elección Racional


Confieso que este ejemplo ha sido un poco perverso ya que la teoría de la elección racional tiene aplicaciones más interesantes. El problema con Becker es que no se enfrenta con problemas a los que otros teóricos de la elección racional dan respuesta. Por ejemplo la inclusión del tiempo, los cambios de las preferencias, el origen de las preferencias, etc.

Elster, con un espíritu menos triunfalista que Becker analiza las limitaciones posibles de la teoría. Ve que pueden surgir dos clases de problemas: 1) las funciones explicativas y normativas de la teoría, presuponen que la noción de elección racional está bien definida, si no somos capaces de explicar lo que es una elección racional, la teoría falla; 2) aún cuando podamos explicar lo que es una elección racional, la teoría no cumple con su función explicativa si la conducta observada es diferente a la conducta normativa prescrita.

El primer problema puede surgir tanto por la inexistencia como por la carencia de unicidad en las acciones, las creencias y la evidencia. El primer caso está representado por el "asno de Buridáh". Hay deseos y creencias fijas pero hay más de una acción prescrita por la teoría de la elección racional, razón por la cual puede surgir la indiferencia. Así el asno de Buridán muere de hambre porque no puede elegir entre dos montones de paja.. No hay conducta racional si el agente no es capaz de comparar pares de alternativas.

La inexistencia de una creencia racional surge cuando realizamos una elección en una situación de incertidumbre.

Por último, la inexistencia de un grado óptimo de evidencia surge cuando es imposible encontrar un valor marginal al costo que representa tener información.

Una segunda crítica a la teoría de la elección racional afirma que aún cuando las personas sean racionales en algunas ocasiones, en otras no lo son. La racionalidad puede violarse en cada eslabón de la cadena explicativa: en la acción, en la formación de creencias y deseos, y en la acumulación de la evidencia.

En el nivel de la acción, la irracionalidad se manifiesta en casos como el de la debilidad de la voluntad, en la búsqueda de utilidad no esperada, en formas de acción autodestructivas, etc. [Nota 12]

En el nivel de formación de creencias, hay evidencia de que las creencias están influenciadas por formas de irracionalidad "frías" y "calientes". Encontramos casos de irracionalidad caliente o motivada en lo que se ha llamado (y es imposible de traducir) "wishful thinking", es decir cuando el deseo determina la creencia. El ejemplo perfecto es el de la fábula de la zorra que no pudiendo alcanzar las uvas, decide que no las quiere porque están verdes. La irracionalidad "fría" o cognitiva en la formación de creencias se muestra en casos como el de realizar generalizaciones a partir de pocos casos, y en casos como tratar probabilidades como si fueran sumas.

Por otra parte, un caso de irracionalidad en el nivel de la recolección de evidencia surge cuando la cantidad de información recolectada está por debajo o por encima de lo que debería estar.

Otra duda que surge acerca del poder explicativo y normativo es la de si realmente las ciencias sociales pueden partir del hecho de que los hombres "toman decisiones" cada vez que se encuentran delante de una alternativa. Una alternativa podría ser explicar las acciones humanas en términos de normas sociales más que de elecciones individuales[Nota 13]. Los seres humanos realizamos acciones por hábito, por tradición, por costumbre, por un deber. En estos casos, las normas sociales serían, en el orden explicativo, anteriores a las decisiones individuales.

Sin minimizar estos problemas, Elster sigue defendiendo el papel normativo y el explicativo de la teoría de la elección racional, por ejemplo, para detectar formas de irracionalidad necesitamos una caracterización de la racionalidad. Por otra parte, afirmar que muchas veces actuamos de acuerdo con normas, hábitos o deberes no va en contra de la teoría ya que puede uno elegir seguir una norma o violarla. La teoría no asume que toda nuestra conducta se ajusta automáticamente a las oportunidades inmediatas. Podemos elegir ciertas normas de cooperación, por ejemplo, en contra de normas de beneficio inmediato.

Yo estoy consciente de las limitaciones del individualismo metodológico; sin embargo, pienso que ha sido subestimado. Creo que tomando en cuenta los problemas que presenta, y evitando caer en el absurdo de rechazarlo porque no explica, por ejemplo, porque escribió Baudelaire las Flores del Mal, el individualismo metodológico puede ser de mucha utilidad para las ciencias sociales. Esto es, claro está si seguimos otorgándole algún valor a la razón llamada instrumental.


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