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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1987

5.De la humildad a la grandeza


Dos juegos de villancicos sorjuanescos, pues cada uno consta de ocho, los de las fiestas de Pedro de 1677 y 1683 son considerados de segura autoría suya por los críticos. En ambos queda retratada de cuerpo entero su sensibilidad y su consonancia con la múltiple cultura de su tiempo. Sólo me referiré con alguna amplitud al primero.

Uno de los elementos fundamentales del universo para los antiguos, el aire, adquiere protagonismo desde el comienzo del primer grupo de villancicos: las aves, el viento, ayudan a cantar... Sor Juana invita primero a un exultante gozo, después a una quieta y serena reflexión:

"¡Serafines alados, Celestes jilgueros,

templada vuestras plumas, cortada vuestros ecos

y con plumas y voces aladas,

y con voces y plumas templadas,

cantad, escribid de Pedro los hechos!..

Reducir a infalible

quietud, del viento inquieto las mudanzas,

es menos imposible

que de Pedro cantar las alabanzas,

que apenas reducir podrán a sumas

de las alas Querúbicas las plumas"[Nota 19].

El cálamo de la poetisa se recata, pero se atreve:

"...¿Si a decir las sabidas no acertamos,

cómo podré cantar las que ignoramos?

Poner Pedro la planta

adonde Cristo la cabeza puso,

misterio es, que adelanta

el respeto que el Cielo nos impuso:

pues de besar el pie Cristo se precia

a Pedro, por cabeza de la iglesia"[Nota 20].

¡Delicioso manejo de las contradicciones! : Pedro crucificado con la cabeza abajo según la tradición. Jesús, en la cena postrera, con la cabeza baja, lavé los pies de Pedro, el que era recibido en audiencia por el Papa besaba su sandalia: triple lección de humildad. Tal evocación no puede dejar de llevarnos a una obra pictórica poco conocida pero profundamente expresiva de Miguel Angel: la "Crucifixión de Pedro" de la Capilla Paulina en el Vaticano, orientada por un texto de San Pablo grabado en latín en la pared frontal: "Mihi enim vita Christus est, et mori lucrum": "Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia". (Fil. 1,21)

Una comparación entre Roma pagana y cristiana, constituye el centro de los villancicos citados: Pedro funda de nuevo Roma con distinta y espléndida gloria. Juana de Asbaje utiliza "métrica de romance español y latín intachable y aun primoroso"[Nota 21]. La leyenda del fratricidio en el inicio de la antigua Roma queda replanteada con la muerte de Pedro en ella: "el trofeo de la Cruz/ que ilustra corona trina" hace alusión a la tiara de los Papas, sucesores de Pedro en la sede Romana:

"Ille qui Romulo melior

Urbem condidit invictam,

et omnium terrarum urbium

fecit ut esset Regina...

... per quem Universi Caput

meliori titulo dicta,

Crucis erigit trophaeum

corona decorum trina".

"Aquel que mejor que Rómulo

fundó (otra vez) la Urbe invicta

y la hizo Reina de cuantas

ciudades el Orbe admira...

... por quien Cabeza del Orbe

con mejor título dicha,

alza el trofeo de la Cruz

que ilustra Corona trina"[Nota 22].

Una figura que mira al cielo y al fuego y la luz de las estrellas, culmina la idea, dándole espléndido sitio de patrono y padre a Pedro glorificado:

"Caelesti accensus ab igne

Lux apparet peregrina

et nova lucida Stella

divino fulgore micat

Sydere Julii fulgentior,

lumina inter matutina,

quas ante rexerat terras,

luce respicit benigna".

"Encendido en fuego célico,

Luz se muestra peregrina,

y nueva Estrella luciente

con divino fulgor brilla

Más que el lucero de Julio,

entre lumbres matutinas

destella, y las tierras que antes

rigió, con dulce luz mira"[Nota 23].

La "dulce luz" sin duda, de sus ojos probados por las lágrimas.

De la gravedad latina, pasa nuestra musa a la ensalada popular, el juego festivo e ingenioso entre personajes tomados de la gente que está en todas partes, con sus virtudes y sus defectos. Leo algunos trozos.

"En el día de San Pedro,

por grandeza de sus Llaves,

como es fiesta de Portero,

se da la entrada de balde.

Con aquesta ocasión, pues,

entraron a celebrarle

de lo mejor de los barrios

multitud de personajes"[Nota 24].

El mestizo de los barrios de la ciudad, valentón y animado, macho, pero capaz de compasión y ternura se dibuja en fino retrato psicológico:

"Hoy es el Señor San Pedro

que fue la Piedra de Cristo,

y allá en el Huerto, orejano

se hizo de piedra y cuchillo.

Y no fue mucho milagro

que mostrase tantos bríos,

pues del barrio de San Juan

se dice que era vecino.

Cobró con aquesto fama

de tan valiente y temido

que le ayunan las vigilias

hasta sus amigos mismos...

Estuvo preso una vez

con tan cercano peligro,

que librarse de la muerte

fue milagro conocido.

Esto fue en su mocedad,

que después fue Dios servido

que murió como un Apóstol,

mas sin dejar el oficio"[Nota 25].

Un remate precioso pone en su lugar cierta vana erudición de sacristanes y, estudiantes, unida a veces a la cobardía:

"Mezcló Romance y Latín,

por campar, a lo estudiante,

en el mal Latín lo gallo,

lo gallina en buen romance...

Luego que Petrus negavit,

este Gallo con su treta,

le empezó a dar cantaleta:

continuo Gallus cantavit.

Si sic a Pedro, qui amavit le fue, ¿qué será de mí? -¡Qui-qui-riqUi![Nota 26]27.

Y termina:

"Estos fueron los Maitines,

sin ponerles ni quitarles;

si no tuvieron elogios,

no carecieron de Laudes"[Nota 27].


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