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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1987

7.Los versos cultos y los populares


Dos series de villancicos, ambas compuestas para la Catedral de México y sus festividades a San Pedro en años sucesivos, 1691 y 1692, ocuparán por último nuestra atención. Tendré en cuenta especialmente el contraste entre los versos cultos y los populares en ellos, que marcan no una contradicción sino una doble línea de seguimiento estético.

Una singular belleza que asciende y desciende del cielo al sufrimiento humano y de éste a Pedro, llena el primer villancico de 1691. Es claro el sabor gongorino y pareciera estar también presente el llamado de Fray Luis de León: "y dejas Pastor santo a tu grey en este valle hondo, oscuro". La alusión a la Roma eterna está patente también.

Expresa Sor Juana Inés:

"¡Pastor que en la alta Cumbre

apacentando estrellas,

huellas, huellas

de la celeste cumbre

los resplandores puros.

Signos, Planetas, Trópicos, Coluros!

¿Por qué al sangriento robo

expuestas las ovejas

dejas, dejas,

del fiero hambriento lobo,

faltando en tu cuidado

la honda, el redil, el silbo y el cayado?...

Del Tíber las orillas

que buscaron tus plantas

tantas, tantas

publican maravillas

que ya son sus espumas

historias, relaciones, libros, plumas...

¡Oh Clavero sagrado,

Pastor siempre benigno,

digno, digno

de que nuestro cuidado

lleve por ti los vientos

de afectos, voces, plumas, instrumentos! "[Nota 36].

Y viene la vena popular que hace sonar los instrumentos, en abigarrado y no necesariamente armonioso equipo:

-"¡Qué bien la Iglesia mayor

le hace fiesta a su Pastor!

Oíd los repiques, veréis como dan:

¡Tan tan, talán, tan, tan!

Oíd el clarín: ¡Tin, tin, tilín, tin, tin!

-Mejor suena la trompeta;

el sacabuche y corneta,

el órgano y el bajón.

-¡Jesús, y qué confusión!

Con los repiques que dan

templar no puedo el violín"[Nota 37].

Extraordinaria muestra de culteranismo son las coplas que acompañan al primer villancico de la Catedral Metropolitana de 1692. La luz, el vuelo, la palabra y el agua clara, se unen para cantar las glorias del apóstol fundador de la cátedra romana: "Ave de Jove" o de Júpiter, da a entender su cercanía con la Trinidad, "Pájaro de luz, cual otro de Patmos" hace alusión a que Pedro quiso hacer su nido: -"hagamos tres tiendas"- en el Tabor, cuando la trasfiguración, "mansión de Apolo" o del sol, en ese momento[Nota 38].

"Ave de Jove, del Trino

trisulcas bebe las luces,

del sol de Justicia rayos,

en el Padre de las lumbres...

"Pájaro de luz, cual otro

de Patmos allá en las cumbres,

del Tabor, excelso nido,

mansión de Apolo construye"...

"Rayo de luz penetrara

líquido cristal, que fluye

al pisarlo, si no hiciera

su respeto que se turbe..."[Nota 39].

La ensalada final, la toma de nuevo con el gallo y haciendo juegos de palabras y trayendo a colación hechos de la vida colonial como la prohibición de las peleas de gallos por el Arzobispo Aguiar y Seijas advierte: "Con el gallo no se juegue", aunque de hecho juega y hace de él un "fiambre", es decir una comida fría. Se contestan dos coros:

"1. Pues allá va otro platillo

de fiambre ¿Qué tal señores?

¿No estará manido el gallo

aun hasta los espolones?

2. Con el gallo no juegue

que perderse gana,

que ya es cosa maldita

y descomulgada.

1. A los gallos no juego

que de veras se habla.

2. ¡Pero aqueso es friolera

muy desmelazada!

1. Por lo frío no pierde

que es toda su gracia.

2. ¡Jesús, cosa tan fría!

1. ¡Señor, calentarla!

2. ¡Nada tiene de ingenio!

1. ¿No ve la cabeza?

2. ¡Frigidísima cosa!

1. Que no tiene falta.

2. Acabar bueno fuera.

1. Pero en ensalada,

lo más malo es de todo.

2. ¿Qué?

1. ¿Qué? Que se acaba"[Nota 40].

El Padre Alfonso Méndez Plancarte, al comentar este último verso, "que se acaba", añade: "Y aquí también se acaba este volumen de los Villancicos de nuestra Musa, que ella coronaría clásicamente con su Laus Deo"[Nota 41]. Su pluma no se mojó más en el tintero para escribir villancico alguno de su ingenio.


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