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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988

UN POETA VIRREINAL PERUANO: FRAY FRANCISCO DEL CASTILLO, "EL CIEGO DE LA MERCED"

Author: Concepción Reverté


FRAY Francisco del Castillo, apodado "el Ciego de la Merced", vivió en Lima entre 1716 y 1770. Personaje de biografía legendaria fundamentada en su ceguera, rara inteligencia, dotes como repentistá y como escritor "de pensado", a ella contribuyó Ricardo Palma en sus célebres tradiciones,[Nota 1] al igual que sucedió con otras figuras de la Lima virreinal. La mayor parte de los datos históricos que conocemos de él son los que aportó Guillermo Lohmann Villena en El arte dramático en Lima durante el virreinato.[Nota 2]

Castillo dejó escrita una obra abundante. De él se conservan cinco piezas dramáticas extensas y siete breves y más de un centener de composiciones líricas, amén de otros tantos poenias que se le atribuyen, muchos de los cuales permanecen inéditos.[Nota 3]

Tuvo como mecenas a José Perfecto de Salas, asesor del virrey Amat en Perú, quien al parecer dispuso las obras del Ciego para su edición, que no se llevó a cabo entonces por diversas dificultades.[Nota 4]En Castillo no sólo sobresale el número de sus obras, sino también su calidad, que permiten considerarlo uno de los mejores escritores virreinales hispanoamericanos. Yo me he ocupado de la edición y del análisis literario de todo su teatro[Nota 5] y en este artículo deseo dar a conocer algunos poemas suyos como botón de muestra de su obra.

Como poeta lírico Castillo puede ser calificado de rococó.[Nota 6] Es un poeta que gusta de lo menudo, del juego, de la galantería; se complace en mencionar objetos ornamentales y elude, en general, temas profundos. Su lenguaje es más sencillo que el del pleno barroco y el despliegue de ingenio va acompañado de humor. Los poemas que recojo en este artículo son inéditos[Nota 7] y dan a conocer diversas facetas de la personalidad y la obra del Ciego: su afición a los toros y a lo popular, su comicidad, su inspiración religiosa, su habilidad como improvisador y su actitud como cortesano que adula al mecenas. Aunque algunos de ellos sean puestos en boca de otros personajes, es claro que pertenecen a Castillo, salvo la "Sentencia". En las normas de transcripción sigo las adoptadas por mí para la edición de su teatro, donde destaca que conservo el seseo y su correspondiente ultracorrección.

Concepción Reverte

Al Señor Doctor Don Juan José Vidal, Agente del Real Fisco, la abuela de la Tinajita le escribía

Romance

Una de aquellas andantes

del uno al otro portal,

que por tan caritativas

paran en la Caridad

5 y que con gustos ha hecho [Nota 8]

dos mil incautos quejar,

porque con hacerles bien

les hizo infinito mal;

en la Corrida de Toros

10 de este año, al acabar,

decía sin conformarse

en esta conformidad:

[¿Pos] ible es que una mujer

que se hizo tanto lugar

15 que exedía a los comunes [Nota 9]

de cualquier comunidad,

se vea tan destituida,

no teniendo en qué sentar

de estas sus asentaderas

20 ni siquiera la mitad?;

¿aquélla que con sus cuartos

feriaba sin limitar

hoy ni una cuarta de cuarto

se le presente en su edad?;

25 ¿aquélla que supo a muchas [Nota 10]

cofradías arrostrar,

hoy, sola, sin tener otra

que la de su soledad?;

¿la que con ser carta doble

30 tanto se llegó a franquear

que no ha tenido otro porte

que la liberalidad?;

¿a la que con galerías

solían antes rogar,

35 hoy ni galeras le ofrecen

por ser obra de piedad?

Y aunque estos motivos son

bastantes a deslomar

a una que entre desolladas

40 no fuese la capital,

hay otro más poderoso

que me hace desesperar,

y, a tenerjuicio, perdiera

gran parte de su entidad:

45 Este se reduce a que

he venido a averiguar

que, a quien quijadas no tiene,

muchas muelas se le dan;

a un sujeto conocido

50 ciego de natividad,

cuarto porque vea Toros

le acaban de preparar.

¿Quién habrá visto en el mundo

más monstruosa necedad?

55 ¡Ciego en Toros!, ¡más implica

que un mudo con predicar!;

pues de esta suerte a tullidos

los sacarán a danzar,

los cojos correrán posta

60 y los sordos cantarán;

porque, digan lo que quieran,

no alcansa la habilidad,

al correr, sin pies ni manos,

como ni a ver sin. mirar.

65 Y, en fin, conociendo él mismo

tan enorme impropiedad,

se llevó a su Esteban por si

lo quisiesen apedrear.

No es el ciego a quien se debe

70 muy muchas piedras tirar,

sino al que esconde la mano

pero no la iniquidad.

Desproporción que da en rostro

y nadie puede arrostrar,

75 que se llene un gran vacío

con la misma vaciedad.

A él, sin tenerlos, dio en ojos

tanto aquella ociocidad,

que por ocuparla quiso

80 ciertos huecos alquilar;

con razón, que para ver

tan solemne novedad,

cosa es de alquilar balcones

por reír y por admirar.

85 A describir las Corridas

disque vino, y es verdad,

que están las vistas corridas

de verse así despreciar;

como estuvieran corridas

90 las manos, si es que a pintar

estas Corridas de Toros

traen al manquito Tomás.

Por esa razón a ti,

insigne Agente Fiscal,

95 como a centro de las vistas

ocurren a tu piedad,

por si logran conseguir

las quieras desagraviar

de. esta irónica figura

100 formada en la ceguedad;

porque si en tiempo no estorbas

esta loca impropiedad,

la Semana Santa en andas

también lo querrán sacar.

105 Permítase norabuena,

que pueda el cuarto arrendar,

que así las botillerías

tendrán su comodidad.

Así lo pide y suplica

110 una que en su mocedad

cegó, y hoy tiene los ojos

abiertos de par en par.

Respuesta a la demanda de la abuela de la Tinajita

Romance

Mujer, que cuando eras mosa

fuiste capás de dejar

con deseo de aprender

a la misma iniquidad;

5 puerta franca para todos

con tal liberalidad,

que eran en ti más baratas

las ferias que en el portal;

abuela de una Tinaja

10 en donde se puede hallar,

en lugar de agua estilada

asufre de liviandad:

Ya que piensas querellarte

y me vienes a buscar,

15 llevarás palo de siego,

que bien merecido va.

Toda tu rabia proviene

de que a los Toros no vas,

y si tienes tantos cuernos

20 ¿dónde hay para otros lugar?

Solamente a tu ignorancia

puede hacerle novedad

que un siego supla el defecto

con la vista intelectual;

25 digo esto, porque te pones

neciamente a murmurar

el que yo vaya a los Toros

cuando en mí vista no hay.

Mucho pudiera decirte

30 sobre esta dificultad,

pero tú entiendes el libro

de generación nomás;

algo te diré, no obstante,

porque el Agente Fiscal

35 diga en vista que, aunque siego,

no me falta claridad.

En un vidrio graduado,

el que quisiere verá,

que sus mismos grados hacen

40 de aquello que es menos más;

lo mismo a ti te sucede,

porque, en llegando a mirar

en Toros al que no ve,

se figura en propiedad;

45 pero si tú especularas

la razón de esto en qué está,

no hicieras sólo al centido

criterio de la verdad.

Esta diverción no sólo

50 recreo a la vista da,

cada sentido en su línea

algo tiene que gosar:

Lo que entra por el oído

placer previniendo va,

55 que en el tímpano las voces

armonía han de causar.

Flora y Vertumno en la Plasa [Nota 11]

un vergel formando están,

y lo que da en las narices,

60 si no es tú, no huele mal.

Ir allá para escribir

no lo jusgo impropiedad,

pues lo que no oyen los ojos

los oídos lo verán.

65 Llevo a Esteban porque oiga

especies que he de cantar,

porque ellas, a darme asunto,

seguras con éste van.

¿No será mayor mi triunfo

70 cuando en la posteridad

se oiga que acerté a escribir

lo que no pude mirarar

Si supieras tú que es numen

quien me entró en proyecto tal,

75 advirtieras dicipada

en su luz mi ceguedad,

y así puedes creer, simplona,

que yo no soy siego ya,

porque, transformado en él,

80 todo es en mí claridad.

Tales son las instrucciones

con que ilustrándome está,

que más comprendo en su idea

que en la vista material;

85 porque sin mérito mío

le debo fineza tal,

que se hace ojos porque yo

salga de un torpe ignorar.

Que alquile mi cuarto dices,

90 y eso tú mejor lo harás,

porque de, alquilar los tuyos

tu fábrica es hueso ya.

Dices que en Semana Santa

en andas me sacarán,

95 y yo temo que en la Pascua

tú como judas saldrás.

Por tanto, pido y suplico

a nuestro Agente Fiscal,

que con pedir que te maten

100 me dé la vida Vidal,

otrosí digo, Señor,

que si la ven con piedad,

la envíen a Juan Fernández

si está capaz de poblar,

105 y, quitado este embaraso,

Usía decir podrá:

Corra la vista y el siego

escriba deToros más.

También pide el suplicante

110 despaclioúon brevedad,

porque si se cierra el punto

no habrá línea que tirar.

Muy poderoso Señor

El Agente del Real Fisco,

de aqueste expediente en vista

que, aunque en romance está puesto,

echa verbos como chispas;

5 donde por falta de agua

se queja la Tinajita,

quien de las muchas mojadas

seca está de humedecida;

por la boca de su abuela

10 su querella formalisa,

cogiendo de aguas arriba

toda su genealogía.

De que nadie le dé un cuarto

sus sentimientos duplica,

15 cuando ella a muchos urgentes

les dio piadosa acogida.

De verse a un siego pospuesta

su angustia a voces intima,

la que tuvo en los concursos

20 el grado de preferida.

Que a un siego lleven a Toros

llora, triste y afligida,

y que hoy nadie pueda ver

a la que fue tan bien vista.

25 Que sin tener ojos vayan

deToros a la Corrida,

funda por diversos medios

que contradicción implica;

mas su antigua sequedad

30 aun la reflexión le quita

para advertir que los siegos

también por los oídos miran, [Nota 12]

y que los sinco sentidos,

con conexión peregrina,

35 unos en subcidio de otros

sus oficios ejersitan.

Cuanto ella por dadivos

desperdició en torerías,

un siego, honor de su Patria,

40 en memorias eternisa.

La posteridad verá,

cuando sus obras se impriman,

que cada rasgo en su pluma

fue una octava maravilla;

45 verá que su gran talento

atesoró en pocos días

más caudal que el que ha arrojado

el Potosí de sus minas;

verá que el ponerlo en andas

50 era acción justa y debida

a un hombre que en proceción

merese andar por su dicha,

porque del todo ha dejado

guaragua y botillerías

55 por recibir agasajos

de quien lo aprecia y estima.

Si acaso, por real y medio,

el que le dan cuarto alquila, [Nota 13]

es porque todos conoscan

60 quien está en la galería.

Dise que muy muchas piedras

deben llover desprendidas

sobre quien la mano esconde

y descubre su malisia;

65 mas yo jusgo que la pobre

está rabiando de envidia,

porque ella no tiene mano

que le mueva la Picina;

para el siego, este es el ángel

70 que sus pasos ilumina,

y, haciéndolo inteligencia,

genio es que lo inmortaliza.

Que oiga el que no sea sordo,

que quien tiene pies aprisa

75 ande y el que no sea mudo

cante con dulce armonía,

cosa es que, por muy común,

como la ven no la admiran;

mas que un siego lo vea todo,

80 cuasi es una obra divina,

y es que un Argos vigilante

que, amante, la ciudad mira,

porque sus grandezaz cante

le da a ese siego sus niñas.

85 Qué importa, pues, que, angustiada,

en tanta soledad gima

quien, porque enterró sus muertos,

quebró con la cofradía; [Nota 14]

al recibir las limosnas

90 que los hermanos le envían,

para dar cuenta con pago

ya con su fiador se obliga.

Cuanto aquélla por sus obras

se llora tan abatida,

95 tanto este otro por sus poemas

sobre muchos se autorisa.

Por todo esto es de sentir

l Agente que hoy Usía

a relegación condene

100 a la infeliz Tinajita,

y que el siego y bachiller

en sus tareas prosigan

porque la Fiesta de Toros

quede perfecta y concluida.

105 Mas, pues es tiempo de gracias,

justo es que el Agente pida

que, a quien confiesa sus yerros,

se le absuelva de justicia;

sobre todo mandará

110 su recta distributiva

hoy, tres de enero, del año

de sesenta y nueve en Lima.

Sentencia

Fallo, atento los autos, con audiencia

del Fisco y de las partes mala y sana,

que debo pronunciar de buena gana

en la forma siguiente mi sentencia:

5 La que su vida larga y su insolencia

en hacer toros consumió, losana,

no será de razón también que, ufana,

al desaserlos tenga concurrencia;

pero el ciego (mal digo), la lumbrera,

10 del Pindo cisne de las Indias lauro,

Zodíaco felíz de primavera, [Nota 15]

ni en los signos materia dé al reparo;

por Géminis es justo que a su esfera

le sostituya duplicado Tauro.

[Nota 16]

En nombre de un miserable a quien se le trata un casamiento, responde el poeta excusándose de dar cuanto le pidiere la novia en estas

seguidillas

Han dado en que me case

on cierta niña

yo digo que la tomo

como no pida,

5 porque, en pidiendo,

seré de la tenaza [Nota 17]

el caballero.

Mas, por si es petulante,

quiero avisarla

10 lo que he de concederla

que ha de ser nada,

que, en sabiendo esto,

claro está que por nada

no ha de haber pleito.

15 Iréme figurando

lo que me pide,

que aquí nada se pierde

pues no se exhibe,

y es bien pensado,

20 por lo que sucediere,

que esté contado.

Si quiere casa grande

le digo luego:

Para eso, vida mía,

25 vete a un convento,

porque es muy cierto

que, aunque quieras fundirme, [Nota 18]

ni un cuarto tengo.

Cuando me pides clavos

30 es la respuesta:

Adonde no hay un cuarto

¿cómo habrá piesas?,

ni es bien que tengas

a quien pueda matarte

35 o morir pueda.

En pidiéndome coche

le digo: Paso,

que cosa que yo estimo

no anda rodando,

40 y fuera injuria

poner hoy una discreta

entre dos mulas.

Si tostada me pide

diré con rabia:

45 ¿Cómo tan sin empacho

pides tostada?,

¿no ves que a Midas

le fue veneno el oro

en la barriga?

50 En nombrándome puntas

diré que calle,

pensando que las pide

para clavarme,

diciendo: ¡Mi alma,

55, solo las Amasonas

son Capitanas!

En boqueándome encajes

así le digo:

Tuyo me ofresco entero

60 mas no partido,

y tu belleza

no ha menester, Señora,

que la guarnescas.

En pidiendo manillas

65 de oro muy fino

sabrá que el castellano

no lo he entendido,

y así es presiso

poner muchas escalas

70 por lo subido.

En queriendo sarcillos diré enfadado:

¿Tus orejas son puertas

para candados?,

75 y es gran martirio

no desembarasarse

de los sarcillos.

Si pide faldellines

hará mal ella,

80 pues por no ir a sacarlos

habrá contienda,

y es mucho lance

que por un sastre quiera

ver un desastre.

85 Medias no ha de ponerse,

aunque se enfade,

que no quiero crecientes,

menos menguantes,

y no es seguro

90 que ande una mujer noble

buscando puntos.

Si me pidiere ligas

le haré que vea

que ya nos ha ligado

95 la Madre Iglesia,

y haré notorios

los lazos que nos juntan

del matrimonio.

Para que no me pida

100 jamás sapatos

le diré las virtudes

de los descalsos,

pues es bien claro

que ellos sin sapateros

105 son ajustados.

Porque espejos no pida

y mejor vea,

el espejo de ejemplos

le haré que lea,

110 pues verá claros,

no por entre vidrieras,

los desengaños.

Si guardar estas leyes[CMT 1]

quiere mi niña,

115 aqui tiene mi mano

pero vacía, [Nota 19]

y es de estimarla,

porque yo se la entrego

con toda el alma.

Haciendo relación del inefable misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, dijo el autor las siguientes

quintillas.

Hoy, con toda claridad,

una historia contaré;

negaría será impiedad,

porque de su Autor yo sé

5 que El es la misma verdad,

Con su mujer lisonjero

dejó Adán perdido el mundo,

y Dios, con amante esmero,

nos envió un Adán segundo,

10 que existió antes del primero.

A su Hijo mismo nos dio;

mas yo de esta acción colijo

lo mucho que nos amó,

y cuenta que el que esto dijo

15 el Evangelio escribió.

El decreto prevenía

darle al Verbo humano ser,

porque sin Dios no podía

el hombre satisfacer

20 deudas que con Dios tenía.

A una Virgen preservada

le dio por Madre escogida,

en tanto grado elevada

que ser no pudo exedida

25 si no es del que fue criada.

Diole a ésta esposo, el Señor,

con quien en castidad viva,

y fue trasa de su amor

para que no se conciba

30 deshonra el más alto honor.

María y José nombrados

son los consortes queridos,

de suerte a Dios entregados,

que viviendo en Él unidos

35 entre sí están más separados.

Sucedió que sierto día,

estado ella retirada

donde su oración hacía,

de un Arcángel saludada

40 se halló en un Ave María.

De gracia, dice, llena eres,

el Señor contigo mora,

¡oh, Templo de sus placeres!

y por Él eres, Señora,

45 bendita entre las mujeres.

Dejó turbada a María

lo que el Arcángel hablaba

y en su turbación mostraba

que el elogio le venía

50 porque ella no lo esperaba.

Nada (prosigue) es temible

para ti, pues el Señor,

gracia hallaste en el amor,

con la que no es compatible

55 tal género de temor.

Que un Hijo tendrás es fijo

y jesús se llamará;

por grande se admirará

y, del Altísimo Hijo,

60 Él mismo se nombrará.

Por ser Hijo de tal Madre,

de Jacob en la manción,

con derecho y con razón

tendrá de David, su Padre

65 el asunto y poseción.

Con quietud inalterable

felizmente reinará

este Monarca inefable,

y su Reino acabará

70 con la vida perdurable.

La Virgen con suspención

dijo: Para tal efecto

no halla causa mi razón

y el no alcanzar el concepto

75 es porque ignoro varón.

En esto daba a entender

María, al Eterno Padre,

que no pensaba perder

por el honor de ser Madre,

80 de Virgen el puro ser.

Todo lo serás, le dice

el celeste embajador;

el Espíritu de amor

vendrá sobre ti, felice,

85 y sombra te hará el Señor.

Sólo Dios causa ha de ser

del prodigio que ha de obrar,

por eso el que ha de nacer

de ti su Hijo ha de llamarse,

90 ni otro padre ha de tener.

Isabel ha concebido

aun en su esterilidad,

ya seis meses han corrido,

que al poder de la Deidad

95 ningún imposible ha habido.

A esto dice: Veisme aquí,

la Esclava soy del Señor,

y pues que para Él nací,

aunque indigna del favor

100 su voluntad se haga en mí.

María, desde este instante,

fue la verdadera Atlante,

mereciendo, desde el suelo,

del que no cabe en el cielo

105 ser dichosa sustentante.

Dando el autor a su querido mesenas, que era un Señor Ministro, noticia de una fluxión catarral que padeció, le cantó respentinamente[Nota 20]al[Nota 21] son de una vihuela las siguientes

quintillas.

Ya, Señor idolatrado,

que libre de mi dolencia

volver a verte he logrado,

cantaré con complacencia

5 lo que antes había llorado:

Una fluxión catarral,

cruel, de mí se apoderó,

y es cierto, Señor Fiscal,

que en mí se acrecentó el mal

10 porque en ti el bien me faltó.

El lunes por la mañana

la guerra me vino a hacer

esta enfermedad tirana,

sin poderme defender,

15 por no tener parte sana.

A mi cabeza un fatal

tormento oprimió, de suerte,

que a juzgar llegué, y no mal,

que fuese pena de muerte

20 viendo que era capital.

Preliminar del dolor

fue para mi cuerpo un frío,

pero no para mi amor

porque antes le dio el resfrío

25 nueva materia al ardor.

Sólo el pecho esta opresión

no la padeció, y sospecho

cuál fue de esto la razón,

y es que tú en mi corazón

30 serviste de escudo al pecho.

Cuando reflexión hacía

de que a tu lado no estaba,

tanto mi dolor crecía,

que sin sentir me quedaba

35 de lo mucho que sentía.

Mi designio era buscarte

en medio de mal tan fuerte,

pero, temiendo la muerte,

imaginé que el hallarte

40 fuese el medio de perderte.

Para el restablecimiento

la quietud se me intimaba,

pero era vano el intento

que fuera del centro estaba

45 en continuo movimiento.

Tomé harta ropa conmigo

a fin de lograr sudor,

pero con verdad te digo

que sin tu abrigo, Señor,

50 es inútil todo abrigo.

Vínoseme al pensamiento

si dudabas mi aflicción,

mas yo dije no al momento,

que quien sabe mi pación,

55 no ha de ignorar lo que ciento.

Ya, en fin, puedo respirar,

ya sé que puedo vivir,

y así te vine a buscar

por poder asegurar

60 lo que llegué a colegir.

Y pues he cobrado aliento,

yo quiero que en tu presencia

mi salud vaya en aumento,

pues ya declaró la ausencia

65 ser alma de mi tormento.

A mi mal ya no resisto

si me volviera a invadir,

porque se ha hecho tan bien qu[isto]

que lo volviera a sufrir

70 sólo por haberte visto.


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