©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988

SOBRE LA NOVELA POLICIACA

Author: Jaime Castañeda

Breve Historia
Tendencias del género policiaco
La ciencia y la novela policiaca

Breve Historia


EL GÉNERO, POLICIACO corresponde a un fenómeno literario de gran trascendencia. que, a partir del siglo XIX y durante lo que va del .actual, ha constituido una de las más gustadas temáticas de la narrativa universal.

La historia de la novela. policiaca comienza hacia 1840 con Edgar Allan Poe, a quien puede llamarse el padre de este género; no obstante, existen algunos antecedentes, entre los cuales el más remoto data del siglo V a.C.; nos referimos a la obra dramática de Sófocles Edipo Rey, para algunos la más grande de las tragedias griegas.

El mito de Edipo es presentado en la obra de Sófocles a manera de uña investigación que el propio personaje cumple y de la que resultará su autoconocimiento. Para quienes no recuerden de momento la trama de la genial tragedia, sintetizo a continuación su argumento;

Un oscuro oráculo afirmaba que Edipo mataría a su padre y se casaría con su madre. Para librarse de tal destino, Edipo huye de su patria. En el cruce de dos caminos riñe con otros viajeros y encolerizado mata a uno de ellos, un anciano. Al llegar a Tebas y por haber resuelto el enigma de la Esfinge es premiado con el trono y debe desposar a Yo casta. Pasado el tiempo, Tebas es asolada por una peste... Consultado el oráculo, constesta: debe arrojarse al impuro que mora en la ciudad tebana. ¿Quién es el impuro? Edipo, seguro de sí mismo, inicia la investigación con la implacabilidad propia de un detective de la escuela americana (ya hablaremos más adelante de las diferentes tendencias dentro del género policiaco). Al final de la tragedia, y en posesión de muchos datos, Edipo deberá reconocer que él es el impuro del que hablaba el oráculo, pues sin saberlo mató a su padre Layo en el cruce de dos camino y se casó con su madre Yocasta. (Es miserable la condición humana pues no puede escapar al designio de los dioses.) Horrorizado ante su descubrimiento, Edipo apura.su castigo: se saca los ojos que "no vieron cuando debieron ver". La investigación ha terminado, el propio pesquisador es el homicida-incestuoso. Se cierra así la búsqueda; el orden es restablecido.

La tragedia griega buscaba operar una catarsis en el espectador mediante la producción de dos fuertes sentimientos el terror y la piedad. En el caso de Edipo Rey se produce un restablecimiento del orden religioso y moral transgredido por el culpable. No son de igual índole e intensidad los sentimientos que el relato moderno se apresta a despertar en el lector.[Nota 1]

El lector de la novela policiaca se identifica especialmente con. el personaje central que siempre desempeña el, papel de investigador. El deleite que produce la lectura de este género literario está, inserto en el desarrollo de la investigación misma.

La emoción por excelencia que registra es esencial al seguimiento del proceso deductivo; es un placer intelectual ir reconstruyendo la situación global a partir de los datos que, el autor va dando en el trans-. curso de la narración. Por fin se concluirá quién fue el asesino y se dará la explicación justificativa del acto que determinó el comienzo de la investigación. Al menos así ocurre en gran parte de la producción novelesca policiaca.

En cuanto al protagonista (el detective), una vez resuelto el caso, está en condiciones de comenzar una "nueva investigación.: De- aquí deriva su permanencia prolongada en series de novela, -lo que ase gura la producción cuantiosa y el éxito correlativo del escritor.

Durante muchos años, el género policiaco fue visto con menosprecio en los círculos académicos y pretendidamente intelectuales, don de se le clasificaba despectivamente como 'literatura barata", o "subliteratura", sin embargo, el tiempo se ha encargado de hacerle justicia al demostrar que, como cualquier otra temática -y en mayor proporción que muchas, ha aportado auténticas obras maestras a la literatura mundial.

Es cierto que a primera vista podría pensarse que el crimen es de por sí un tema antiestético, mas conviene señalar que muchas. de las. grandes obras de la literatura universal abordan el tenia, dando verdadero valor artístico a su tratamiento; tal es el caso de obras como Macbeth de Shakespeare, Los miserables de Víctor Hugo o Crimen y castigo de Dostoyevski, por citar sólo algunos ejemplos.

Con el propósito de reafirmar esta apreciación, nos parece oprotuno recordar el juicio que sobre el particular expresó el notable escritor inglés Thomas de Quincey: "La gente comienza a darse cuenta de que la ejecución de un bello crimen: entraña algo más que la presencia. de dos imbéciles (el asesino y la víctima), un cuchillo, una cartera y un sendero oscuro. El objetivo, la situación de los actores, la luz y la sombra la poesía, el sentimiento, éstos son los elementos que parecen indispensa bles en obras de esta naturaleza".[Nota 2]

Desde la publicación de la ya clásica obra de de Quincey, Del asesinato considerado como una de las bellas artes, la realidad del placer estético que proporciona una novela o un relato policiacos no puede ponerse en duda.

Como señalamos líneas atrás, la historia de la narrativa policiaca se inicia con Edgar Allan Poe, quien entre sus numerosas aportaciones cuenta con la invención del primer detective de la literatura universal: Auguste Dupin. Este curioso personaje es el protagonista de tres relatos magistrales en los que aparecen, perfectamente desarrollados, aquellos elementos que darán origen al género policiaco. Ellos son: "El doble asesinato de la calle Morgue", "El asunto de María Roget" y "La carta robada". Es muy probable que ni el mismo Poe se percatara de que con su personaje, Dupin, había establecido el arquetipo del investigador privado y, por consiguiente, del héroe mítico que mejor reflejaría a la cultura occidental de los tiempos modernos.

Dupin es un individuo dotado de cualidades excepcionales, un intelecto superior cuya capacidad de observación y deducción le permiten descifrar enigmas insolubles para el común de las personas. La principal arma de Dupin es su mente analítica a la cual añade una poderosa imaginación y una amplia cultura; se trata, en suma, de una inteligencia cultivada.

Si Poe fue el iniciador del género, el famoso escritor británico Art hur Conan Doyle, creador del aún más famoso Sherlock Holmes, tiene el mérito de haberlo consolidado. El método deductivo que tanta popularidad confirió a Holmes, es el mismo que aplica Dupin en sus investigaciones, lo cual no constituye evidentemente una coincidencia y sí una imitación que, por cierto, supera al original.

A partir del enorme éxito obtenido por Conan Doyle, mediante los relatos protagonizados por su fascinante personaje Sherlock Holmes, surgirían una gran cantidad de imitadores, algunos francamente mediocres, pero otros capaces de hacer valiosas aportaciones al incipiente género, que de esta manera acabó por imponerse como una de las temáticas fundamentales de la literatura moderna.[Nota 3]

Entre aquellos autores que no se limitaron a seguir la pauta trazada por Conan Doyle y enriquecieron considerablemente la narrativa policiaca pueden mencionarse los siguientes:

Gilbert K. Chesterton, el notable polígrafo británico, quien justamente apreciado como uno de, los mejores escritores de lengua inglesa no incurrió en el grave error de desdeñar el género policiaco, incursionando en el mismo con su habitual ingenio y refinado sentido del humor En efecto, a él se debe la creación de otro formidable detective: el padre Brown, nada menos que un sacerdote capaz no sólo de resolver intrincados crímenes sino, asimismo, de salvar las almas de los delincuentes.

Aunque de menor calidad literaria, no puede soslayarse a la fecunda escritora inglesa Agatha Christie, creadora de dos célebres investigadores, el inspector de policía Hércules Poirot, cuya técnica fundamental es la inspección ocular, junto con el interrogatorio y aún mejor, la conversación, y la señorita Marple, versión femenina del detective, quien tras su apariencia inofensiva de dama de sociedad, oculta un enorme poder analítico que le permite envolver con su conversación y astutas preguntas a todos los sospechosos.

En Estados Unidos aparece un estupendo innovador, Dashiell Hanimett, quien antes de revelarse como un magnífico novelista, había desempeñado el oficio de detective privado para la Agencia Pinkerton. Así pues, su experiencia personal explica el mayor realismo de sus obras y la convincente caracterización de sus personajes, especialmente del investigador Sam Spade, protagonista de sus novelas. Éste ya no es el clásico detective cerebral que resuelve los casos sin ensuciarse las manos, por el contrario, se trata de un hombre rudo, violento, inmerso en el despiadado ambiente del hampa propio de las grandes ciudades. Por todo ello se le considera el precursor de la escuela americana, también llamada serie negra, de la novela policiaca.

Para evitar extenderme con una lista interminable de autores y personajes, sólo añadiré algunos de los más representativos, como el norteamericano Rex Stout, creador del detective Nero Wolfe; el francés George Simenon, que concibió al inspector Maigret; los también norteamericanos Lee y Danay, autores de las novelas protagonizadas por Ellery Queen; Earl Stanley Gardner, quien inventó al abogado penalista Perry Mason; y el holandés S.S. Van Dine, creador del personaje Phillo Vance.

A partir de la década de los cincuenta, el género policiaco, que parecía extinguirse, sobrevive al adoptar diversos elementos de otras modalidades literarias, como el espionaje, el suspenso, la ciencia ficción e inclusive el erotismo -que combinará con desigual fortuna- para adaptarse a las nuevas circunstancias de la sociedad contemporánea.

Cabe señalar que este género ha encontrado una mayor difusión através del cine y sobre todo de las series televisivas, no siempre a la al tura de los modelos inspiradores. Así por ejemplo, el caso más representativo lo constituye el agente 007 James Bond, mezcla de detective, espía, don Juan y tecnócrata capaz de realizar proezas sólo asequibles a un superhombre. Su creador, Ian Fleming, queda en realidad muy por debajo de los grandes autores policiacos y debe su popularidad a la adaptación de sus mediocres novelas para la pantalla cinematográfica.


Inicio del artículoRegresosiguiente