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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988

Tendencias del género policiaco


Es importante señalar que, desde sus orígenes, la literatura policial ofrece algunas variantes que sin apartarla del tema central -la investigación de un delito, casi siempre un crimen-, le confieren características propias. En este sentido, podríamos hablar de cuatro tendencias dentro del género, de las cuales dos, por su mayor trascendencia, se han constituido en escuelas. A continuación, en forma breve, decribimos cada una de ellas.[Nota 4]

Resulta paradójico que fuese un norteamericano, Edgar Allan Poe, quien iniciara la escuela inglesa del género policiaco, que Conan Doyle llevó a su máximo grado de perfección, con las características que pueden resumirse de la siguiente manera:

1. Planteamiento de un caso "indescifrable", que será resuelto mediante un complicado procedimiento intelectual, similar en Muchos aspectos a un juego de ajedrez.

2. El detective o investigador es una persona sumamente inteligente, culta, en ocasiones incluso un hombre de ciencia.

3. En la investigación se sigue el método científico: observación, análisis, deducción.

4. La investigación realizada para esclarecer el caso debe conducir a una doble respuesta: a) quién cometió el crimen, b) cómo se llevó a cabo (muchas veces esto último resulta más importante para el interés de la trama).

5. La violencia ha de presentarse en dosis muy reducidas,. limitadas casi siempre al crimen que origina la investigación.

6. La solución del problema es proporcionada por el detective en las páginas finales del relato.

Los principales representantes de la escuela inglesa o novela-problema, como también se llama a esta tendencia, son los ya mencionados Poe, Conan Doyle, Chesterton, Agatha Christie, Simenon, Lee y Danay; creadores de los detectives Augueste Dupin, Sherlock Holmes, el padre Brown, Hércules Poirot, el inspector Maigret y Ellery Queen, respectívamente.

La segunda gran vertiente del género policial se conoce con el nombre de escuela americana o serie negra, habiéndose originado en los Estados Unidos durante la década de los treinta, cuando entró en vigor la célebre "ley seca", que con la prohibición de la venta de licores alentó la proliferación de gángsters y sus turbios y lucrativos negocios.

El padre de la serie negra es Dashiell Hammett, escritor norteamericano, que como ya se dijo fue detective a sueldo antes de dedicarse profesionalmente a la literatura. Hammett no gozó del aprecio de la crítica sino mucho tiempo después de haber conquistado fama y dinero con sus novelas, cuentos y guiones cinematográficos, lo cual no debe extrañar a nadie dado que la historia de la literatura es, en gran medida, la historia de los errores de la crítica, empeñada en confundir la serie dad con el aburrimiento.

Hammett impuso una`hueva modalidad narrativa, más acorde con la realidad de su época y la idiosincrasia del pueblo estadunidense. De sechó la figura del investigador cerebral -a manera de Sherlock Holmes-, para remplazarla por la del detective rudo y práctico, que no vacila en golpear o en usar su revólver, Los héroes de Hammett están muy lejos de poseer un intelecto superior; por el contrario, se trata de sujetos mediocres e incultos, cuya profesión les obliga a proceder guiados más por el instinto que por la razón, inmersos hasta el cuello en las múltiples trampas de una sociedad corrupta y brutal. El agente de la Continental y Sam Spade (los dos personajes mejor logrados de este autor) constituyen la contraposición exacta a los investigadores de la es cuela inglesa.

En términos generales, puede afirmarse que la serie negra implica una intención de crítica social sin perder por ello amenidad ni cualidad estética. He aquí sus rasgos distintivos:

1. El interés no gira alrededor de un crimen inexplicable, sino en torno a la violencia cotidiana.

2. Se abandonan los escenarios aristocráticos y sofisticados para adentrarse en la "jungla de asfalto" es decir, en la gran ciudad.

3. Violencia constante y progresiva.

4. Descripciones breves, impresionistas.

5. Diálogos ágiles, de ritmo cinematográfico.

Además de Hammett, es representante de la escuela americana Raymond Chandler, con su héroe Philip Marlowe, detective honrado a manera de un caballero errante, siempre en rebeldía frente a una sociedad corrupta, pero impotente ante ella. Las descripciones de Marlowe acerca de la sociedad californiana son formidables y propias de un sociólogo popular. Otro ejemplo de la serie negra es Mickey Spillane, creador del famoso detective Mike Hammer, popularizado por la televisión; de muy inferior calidad literaria.

Al margen de las particularidades estilísticas que diferencian la escuela inglesa de la americana, ambas comparten idéntica fascinación por el crimen, entendiéndose como tal cualquier clase de delito y no exclusivamente el asesinato.

La tercera variante de la novela policial, aunque menos importante que las anteriores, es aquélla que sustituye al detective por el delincuente. como protagonista de la obra. En efecto, no son pocos los escri tores que han preferido otorgar al criminal el papel protagónico de sus narraciones; esta otra faceta del género fue iniciada en Francia por Maurice Leblanc, quien inventó al máximo rival de Sherlock Holmes: Arsenio Lupin, el "genio del disfraz", una veces tenor, otras chofer, otras más viajante de comercio marsellés... Una especie de Robin Hood trasplantado al siglo XIX. La principal característica de este singular personaje es su elegancia: Arsenio Lupin es el dandy ladrón de guante blanco y sombrero de copa, que sólo opera en los castillos y los salones aristocráticos, y que una noche dejó en la mansión del barón Schorman su tarjeta de visita con esta anotación: "Volveré cuando los muebles sean auténticos".[Nota 5]

Una versión posterior del "protagonista-delincuente", que también se dedica a hacer justicia por su propia mano, es la del famoso Raffles creado por Ernest William Hornung, cuñado de Arthur Conan Doyle, quien retoma la fórmula de la pareja, haciendo acompañar a Raffles en sus fechorías por un leal e ingenuo ayudante, como el doctor Watson lo hacía con Sherlock Holmes. Otro ejemplo de novelas en esta línea son las del inglés Leslie Charteris, quien dio vida al sofisticado personaje Simón Templar, alias "el Santo", no el enmascarado luchador, sino el personaje caracterizado por el actor Roger Moore, también ampliamente difundido a través de la televisión, si bien en ésta aparece despojado de todo carácter criminal.

Finalmente, la cuarta tendencia del género policiaco sería la que combina el racionalismo de la escuela inglesa, con la violencia de la serie negra, más elementos de la ciencia ficción, el espionaje y el erotismo, como ya hemos señalado, y de la que es principal representante el británico Ian Fleming, creador de James Bond; corriente a la que se su man cientos de héroes y superhombres, cuyo éxito comercial no siemrpe es proporcional al talento de sus autores.


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