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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988

COLOQUIOS Y DOCTRINA CRISTIANA

Author: Manuel Olimón


Coloquios y doctrina cristiana (Diálogos de 1524 dispuestos por Fray Bernardino de Sahagún), ed. facsimilar, introducción, paleograria, versión del náhuatl y notas de Miguel León-Portilla, Instituto de Investigaciones Históricas, Facsímiles de lingüística y filosofia nahuas, 4, Universidad Nacional Autónoma de México/Fundación de Investigaciones Sociales, A.C., México, 1986, 216 pp. (32 de facsímil), 1 ilustración a colores.

1. Hace ya más de treinta años (en 1956) fue publicado el importantísimo trabajo de don Miguel León-Portilla titulado La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. [Nota 1] A través de él se fue abriendo camino la atención a la presencia de un pensamiento profundo, en los lindes de la metafísica, en el México prehispánico. La edición, ese mismo año, de una nueva versión de la Historia General de las Cosas de la Nueva España de Fra Bernardino de Saliagún, presentada por el P. Ángel María Garibay[Nota 2]ayudó también a que se pusiera sobre la mesa de estudio la íntima colaboración del ilustre franciscano y los sabios indígenas, unos de ellos jóvenes preparados en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, como Antonio Valeriano, Alonso Vegerano, Martín Jacobita o Andrés Leonardo y otros, "viejos pláticos" ancianos entendidos en las cuestiones del pasado prehispánico y versados en rituales y costumbres.

A la acuciosa y amorosa dedicación de Sahagún se debe la existencia de los Coloquios que ahora tenemos enfrente. La memoria de esa presentación confrontada entre la doctrina antigua de los indígenas y la "nueva" de los cristianos en 1524, se fijó gracias al trabajo de Fray Bernardino, y su versión pulida y decantada en limpio castellano y fino y clásico nálhuatl es la que nos emocionó al entrar en contacto con aquellos capítulos VI y VII de los Coloquios, puestos como apéndices de La Filosofia Náhuatl: "Vosotros dijísteis que nosotros no conocíamos al Dueño del cerca y del junto, a aquél de quien son el cielo, la tierra. Habéis di, cho que no son verdaderos dioses los nuestros. Nueva palabra es esta, la que habláis y por ella estamos perturbados, por ella estamos espanta dos. Porque nuestros progenitores, los que vinieron a ser, a vivir en la tierra, no hablaban así..." (p. 149).

2. El manuscrito del siglo XVI se conserva, aunque mutilado, en el archivo Vaticano. De él había dado noticia y una reproducción facsimilar parcial, el P. José María Pou y Martí en 1924[Nota 3]. En 1949, en edición póstuma, se dio a la luz el texto completo introducido, anotado y con traducción al alemán del investigador Walter Lehmann.[Nota 4]

El texto que hoy presentamos, no obstante, es el mejor y más completo y, puede decirse, definitivo para el estudio y confrontación del contenido de los Coloquios y doctrina cristiana. Las notas (de tipo lingüístico en el texto náhuad y auxiliares de la comprensión doctrinal en el castellano) son nítidas y rotundas y las introducciones tanto a la versión paleográfica como al estudio completo, muy iluminadoras. El castellano de los coloquios es armonioso y limpio y el texto náhuatl ha de ser fiel y pulcro.

Con este libro presentado por León-Portilla tenemos a la vista un manantial para el estudio de la confrontación entre el evangelio y la, cultura en un momento especialmente dramático e importante. El hu manismo delicado de los hijos de San Francisco provenientes del famoso convento de San Gabriel en Extremadura y el que no soplaran aún los vientos de la Contrarreforma y de Trento, llevaron a un acercamiento sincero y real a la cosmovisión "pagana" de los indígenas. La impresión tremenda, empero, de la idolatría y su identificación con el culto al demonio les urgió a un cambio de sentido en el culto y en la profunda religiosidad viva en los corazones mexicanos.

3. Los Coloquios y doctrina cristiana tienen elementos que merecen atención. Son, no sólo un diálogo, sino una presentación del cuerpo de la doctrina cristiana con relevancias culturales propias de la época y de la circunstancia, además, desde luego, de los puntos centrales sobre Dios, jesucristo y la salvación.

El teólogo podrá percibir la insistencia en los poderes del mal, en el puesto de Lucifer y de San Miguel, en la actuación de los demonios y de su influencia en la conducta humana, desde Adán y Eva, En el culto a los dioses antiguos se oculta el culto al demonio y por ello es necesario dejarlo. La autoridad de la palabra divina, la Sagrada Escritura, es la que invita al Reino de Dios, realizado en la tierra en la Iglesia Católica y en el Papa que los ha enviado. Cito un texto de bella confección que expresa a un tiempo la gratitud y la necesidad de tomar un nuevo camino: "Nosotros somos doce. El que nos envió es el gran gobernante en las cosas divinas de la tierra, allá se encuentra en el corazón de la gran ciudad, la que se llama Roma. Y a nosotros nos hizo entrega, hemos traído su autoridad y también el libro divino. Allí está, allí se guarda, su reverenciado aliento, su palabra, del que es único, verdadero Dios, del que son los cielos, del que es la tierra, del Dador de vida, al que vosotros no habéis conocido.

Y no es otra cosa por la cual hemos venido, hemos sido enviados, sólo por compasión de vosotros, por la salvación vuestra. Nada de lo que es terrestre, quiere el gran gobernante en las cosas divinas, bien fueran jades, metales preciosos, o tal vez plumas de quetzal, o cualquier objeto valioso, sólo ya todo es vuestra salvación, lo que él quiere" (p. 107).

El desconcierto, la primera incomprensión, la apertura, la interiorización, están presentes. También el misterio del hombre de todos los tiempos y latitudes y el misterio del Verbo y de las "semillas del Verbo" sembradas por doquier. De todo ese conjunto podrá hacerse ponderación yjuicio equilibrado y justo.

4. En los Coloquios y doctrina cristiana tenemos material de un momento todavía no suficientemente comprendido. El encuentro de entonces aún tiene vestigios en el hoy de México y la serena investigación y profundización sobre su sentido, es tarea necesaria de armonía y reconciliación. La lectura de los textos -indígenas requiere una gran capacidad de comprensión de un espíritu aparentemente triste y nostálgico, pero en realidad, abierto a la esperanza y por tanto a la salvación: "Entre las razas de América, quizá la de Tenochtiúan y sus contornos es la que tiene mayor apariencia de melancolía... Pero esta tristeza, si analizamos con serena mirada los textos, no se detiene en la decepcionada amargura del escéptico, sino en la humana inquietud de todo hombre que tantea en el misterio sin comprenderlo. Y en el resumen final hallamos siempre la luz del sol que todo lo pervade: como es el ipal nemoani, autor de toda vida, es también de toda alegría fuente, pero esta alegría mana del trabajo duro y de la total oblación de la vida misma. Y este doble don ennoblece la tristeza".[Nota 5]

Ojalá la obra ahora dada a conocer al gran público por el Dr. LeónPortilla estimule el acceso interdisciplinar a tan importante y esclarecedora fuente, a esa luz sobre un pasado que fue no final trágico de una raza, sino gestación dolorosa de un nuevo pueblo.


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