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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988

LOS FRANCISCANOS VISTOS POR EL HOMBRE NÁHUATL

Author: Miguel León-Portilla


Miguel León-Portilla, Los franciscanos vistos por el hombre náhuatl Testimonios indígenas del siglo XVI, (Instituto de Investigacione Históricas. Serie de cultura náhuatl. Monograflas, 21) Universi dad Nacional Autónoma de México, México 1985, 94 pp., ilustrado.

1. Toda interpretación histórica, a fin de ser adecuada, habrá de ajustarse a Una lectura directa de las fuentes. Éstas, enmarcadas en un contexto cultural determinado, iluminan el ámbito más íntimo de la historia: su contribución propia al acercamiento a la verdad, tan necesaria para la humanidad como el aliento vital.

El Dr. León Portilla tiene un puesto único en la historiografia mexicana por su aportación definitiva a la versión que los indígenas de la altiplanicie de México dieron de los hechos de la conquista y la primera evangelización en el siglo XVI.

En el libro al que hacemos referencia, el punto que se aclara es la opinión que los indígenas se forjaron acerca de los franciscanos, principales agentes de la evangelización primera y portadores de una especial capacidad de diálogo y comprensión con el indígena.

Tiene en cuenta el autores estudios interpretativos, La conquista espiritual de México de Robert Ricard,[Nota 1] todo un clásico, El Reino milenario de los franciscanos en el Nuevo Mundo [Nota 2] y Los aztecas bajo el dominio español 1519-1580.[Nota 3] Los dos primeros tienen una visión positiva del asunto, mientras que el tercero más bien pone frente al lector una versión modernizada de la "leyenda negra" española en América.

León-Portilla, con la lectura de las fuentes, llega al fondo del problema y da a conocer, con las palabras de los mismos textos originales, la opinión de los indígenas sobre los frailes, escueta, sencilla, diversificada y amplia.

La cuidadosa lectura de códices de diversa procedencia (México, Texcoco, Tlatelolco) y de los escritos de "anales" entre los que destaca el importantísimo de Chimalpaín, lleva a reconstruir, en primer lugar, la anotación de acontecimientos relacionados con la llegada, la predicación y la expansión de los religiosos.

Lugar especial adquiere el famosísimo texto de "los coloquios de los sabios y de los doce" donde se entabla un diálogo a nivel filosófico y teológico sobre, encontradas cosmovisiones. De él León-Portilla ha presentado una edición reciente.[Nota 4]

La imagen que de algunos franciscanos en particular se habían formado los indígenas, se realza de forma peculiar cori palabras de gran cercanía y cariño. Chimalpaín dice de Fray Alonso de Molina, "De él aprendieron nuestra lengua náhuatl y también de él así, ante nosotros, en lo tocante a lo nuestro, de los hombres de aquí, pudo después cori verdad, con rectitud, con orden, escribir para nosotros su libro... fue gran maestro en San José, en San Francisco, tea grande, luz..." (p. 66). De Fray Bernardino de Sahagún expresa el Memorial breve acerca de la fundación de Culhuacán del mismo cronista Chimalpaín: "Escribiré, según lo que interrogó a los que eran ancianos en tiempos antiguos a los que conservaban los libros de pinturas, según lo tenían pintado en ellas, así allá en tiempos antiguos..." (p. 68).

2. No se ocultó a los indígenas la existencia de dificultades sobre todo entre las diversas órdenes religiosas y con los obispos. La opinión en favor de los franciscanos abundó. Baste conocer este ejemplo de una "Relación" de 1539 ante un posible cambio: "¿Ahora dejas de saber quiénes son los indios de la Nueva España? ¿Ahora ignoras nuestras necesidades? ¿Ahora tienes por entender cuán casada y conglutinada está la necesidad y voluntad de los indios con los frailes de San Francisco? ¿Por ventura conocemos otros padres, ni otras madres, ni otro abrigo, ni otro amparo después de Dios?" (p. 42).

Opinión negativa sostuvo Don Carlos Ometochzin, sometido a proceso inquisitorial en tiempo de Fray Juan de Zumárraga. Dijo: "Huyamos de los padres religiosos y hagamos lo que nuestros antepasados hicieron y no haya quien nos lo impida... ¿Quiénes son estos (frailes españoles) que nos deshacen y perturban y viven sobre nosotros y los tenemos a cuestas y nos sojuzgan?" (p. 40).

No obstante, la opinión favorable fue la dominante e interiorizada. Cita León-Portilla al final de su libro el hermoso canto "Pipilcuícatl" (canto de niños pequeños) donde se pinta de cuerpo entero, partiendo de Fray Pedro de Gante, a San Francisco y, a través suyo, a la palabra de jesucristo:

"Libro de colores es tu corazón

tú padre Pedro, los que son tus cantos

que a jesucristo entonamos

tú los haces llegar a San Francisco,

el que vino a vivir en la tierra.

Así en verdad él es mi ejemplo,

alegraos, que se entreteja nuestra dicha;

por nosotros hace merecimiento

quien lleva un collar de plumas, San Francisco" (p. 79).

" ... libro de pinturas es el corazón de Fray Pedro, collar de plumas finas lleva San Francisco. Los vencidos enriquecieron su propia visión de las realidades de su tiempo con la presencia de los rostros y corazones que habían llegado, los motolinianih, pobres de verdad, pero dueños de gran sabiduría: Tu corazón es eso, un libro de pinturas..." (p. 79).

3. Importante lectura para la justa ponderación del diálogo doloroso pero fecundo, tenido a poco tiempo del "encuentro de dos mundos" es el libro al que hacemos mención aquí. Sobrio y melodioso el estilo del autor, impregnado de la cadencia de la Lengua del Anáhuac, más que exaltar o denigrar, presenta, de la rica veta de los textos del siglo XVI, los testimonios sobre un estilo de vida. y de anuncio del evangelio que de tantas maneras dejó huella indeleble en el nacimiento de una raza nueva en México y en su línea futura.

Aportación decisiva y que requiere atención es la que nos ha brindado en este libro. En él se descubre, desde luego, el choque cultural --el " trauma de la conquista" como lo llamó Don Ángel María Garibay pero queda patente la calidad humanista, la comprensión de los valores presentes en el conjunto de la vida indígena integrados por los franciscanos partiendo de un dimensión de amoroso acercamiento y defensa de la dignidad humana. Los textos antiguos, puestos en fila por LeónPortilla, hablan por sí mismos: "Quien se haya acercado a textos de la tradición prehispánica, en los que se describe cuál era la condición de los macehuales o gente del pueblo, podrá comprender por qué muchos indígenas, consumada la conquista, encontraron en los franciscanos, según su misma expresión, quienes los llevan a cuestas, como madre, como padre..." (p. 77).

MANUEL OLIMÓN


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