ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988
* [Nota 1]

"El relato más clásico (una novela de Zola, de Balzac, de Dickens, de Tolstoi) lleva en sí una especie de tesis debilitada: no leemos enteramente con la misma intensidad de lectura, se establece un ritmo audaz, poco respetuoso de la integridad del texto; la avidez misma del conocimiento nos arrastra a sobrevolar o a encabalgar ciertos pasajes ... para reencontrar lo más rápido posible los lugares quemantes de la anécdota ... saltamos impunemente (nadie nos ve) las descripciones, las explicaciones, las consideraciones, las conversaciones: nos parecemos a un espectador de cabaret que subiendo al escenario apresura el strip-tease de la bailarina quitándole rápidamente sus vestidos, pero siguiendo el orden establecido, es decir: respetando por un lado y precipitando por el otro los epiodios del rito... es el ritmo de lo que se lee y de lo que no se lee aquello que construye el placer de los grandes relatos: ¿se ha leído alguna vez a Proust, Balzac o La guerra y la paz palabra por palabra? (El encanto de Proust: de una lectura a otra no se saltan los mismos pasajes). Lo que me gusta de un relato no es directamente su contenido ni su estructura; corro, salto, levanto la cabeza y vuelvo a sumergirme" (El placer del texto),


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