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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1988

El Caso Británico


En Francia, el caso británico es considerado como el ideal, puesto que la radiodifusión es un servicio público que goza, en gran medida, de independencia respecto del gobierno.

La BBc tiene una tradición de objetividad más fácil de mantener que en Francia para crear un organismo análogo. Por un lado existen en Inglaterra reglas de objetividad más claras respecto de la prensa escrita que en Francia. Los británicos tienen un principio que no siempre aplican, pero que, de todos modos, gobierna sus acciones. Nos referimos al principio de la discriminación rigurosa establecida entre la noticia y el comentario que se hace patente al momento en que el periodista presenta los hechos olvidándose de sus preferencias.

Si comparamos la reseña periodística de una sesión de la Cámara de los Comunes publicada en un diario inglés y otra de la Cámara de Diputados en un periódico francés, en este último salta a la vista su tendencia política. Si procediéramos a recortar cualquier reseña y la presentáramos con el objeto de preguntar a la gente a cuál de las publicaciones pertenece (Le Monde, Le Figaro, Libération, l'Humanité, etc.) su respuesta acertaría sobre la tendencia política del redactor aun cuando no diera el nombre del periódico.

En varias ocasiones hemos preguntado a los directores de los diarios acerca de los matices manifiestos en las reseñas periodísticas y su respuesta ha sido: "al público francés no le gustan las reseñas carentes de pasión". Consideran que el tono de una reseña expresado a través de ciertas preferencias no equivale precisamente a una falta de objetividad sino a una forma de darle vida al-relato.

Se puede estar de acuerdo en que una reseña escrita con cierta orientación no resulta tan aburrida como una noticia redactada con neutralidad pero, en este caso, es dificil establecer la diferencia entre la presentación de los hechos y el juicio emitido sobre ellos.

Nos referimos nuevamente ala BBC, la cual estimula más la diferenciación entre una información y un comentario qué cualquier locutor (le tin noticiero radiofónico o televisivo francés. En este caso no se trata de tin reproche dirigido a mis compatriotas, porque estamos conscientes de que ese asunto responde a Ia necesidad a la que se ven sometidos o a tin hábito nacional al cual no pueden escapar.

Agreguemos que la BBC. respeta otras reglas conocidas en Francia, relativas a los privilegios instituidos por el Parlamento La radiodifusión constituye tina especie de rival para la institución donde los representantes del. pueblo discuten grandes citestiones políticas. Actualmente existe ya otro espacio donde también se favorece el debate de los asuntos políticos; nos referimos a la radio y a la televisión, cuya regla establecida y respetada consiste en que las discusiones de orden político deben ventilarse antes que nada en el Parlamento, por lo que Ia BBC no puede organizar ningún diálogo con los parlamentarios sobre estos teinas sin haberlos debatido con antelación en Westminster.

Efectivamente el Parlamento perdería prestigio si las verdaderas discusiones se llevaran a cabo frente al micrófono o ante las cámaras de televisión, es decir, frente a los ojos y oídos de todo el mundo.

En resumen, la BBC es, en teoría, objetiva en la información y equitativa en la asignación del tiempo a los partidos políticos én los períodos de lucha electoral evitando, en la medida de lo posible, orientar su acción en favor del partido en el poder en tin momento dado.

De hecho, en Gran Bretaña hay pocas controversias sobre el papel de la radio. En general, los dos partidos se muestran conformes en lo concerniente a la objetividad de la información, a la equidad y a la pluralidad de opiniones manifiestas en la BBC.

Pero la realidad es distinta, pues los logros de la BBC no se deben precisamente a su organización jurídica sino a otras causas, En el fondo, raramente explotan desacuerdos violentos entre los partidos políticos y, de surgir alguno, se cuestionaría el papel de esta radiodifusora. Tomaremos como ejemplo los acontecimientos relativos a la expedición inglesa hacia el canal de Suez.[CMT 2]La BBC se empeñó en presentar los hechos de una manera rigurosamente objetiva, sin demostrar preferencia alguna por el partido que había decidido dicha expedición, ni por aquéllos que en ese entonces la habían criticado.

A pesar de ello, algunos tuvieron la impresión de que la BBC se inclinaba con cierta prudencia hacia el lado del gobierno. El gran debate político cuestionó la objetividad, la equidad de la in formación y los comentarios de la BBC sobre este asunto.

Además la polémica se agudizó cuando el ministro de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña nombró a un funcionario encargado especialmente de las relaciones entre la BBC y el Foreign Office, desencadenando una campaña periodística. ¿Acaso no fue éste un medio sutil del gobierno para influenciar esta cadena de radiodifusión?

De este modo, mientras más violentas sean las querellas entre los partidos, es más dificil respetar los principios de una radiodifusión democrática tal y como los hemos planteado. En efecto, cuando existen partidos extremistas, en dificil saber, aun en teoría, en qué consisten las reglas democráticas.

Prácticamente en Inglaterra no existe un partido comunista puesto que no hay un solo diputado comunista. Evidentemente sí lo hay, pero está constituido por algunos miles de militantes y la BBC no se ve en la necesidad de darles la palabra para respetar las reglas de la honestidad representada a través de las opiniones. Tampoco existe un partido de extrema derecha; por lo que, mientras menos extremistas sean los partidos, es más fácil garantizar la libertad y la objetividad en forma simultánea, además de que de este modo se reduce el riesgo tanto de transformar la radio en un foro manipulado tomando cualquier debate como pretexto para prácticas violentas y poco educativas.

Agreguemos que el sistema británico de radiodifusión no es una fuerza autónoma que gracias al sistema político logra cierta neutralización de los medios. Así, la política consiste sobre todo en la emisión de información, en la presentación de conferencias más bien educativas que propagandísticas, y de charlas, la mayoría de las veces presentadas muy cortesmente donde los interlocutores expresan necesariamente sus opiniones (sin lo cual el diálogo sería imposible), pero cuyas divergencias no pueden sobrepasar un límite razonable. En conclusión, los radioescuchas británicos no se hacen a la idea de que todo funciona a la perfección, sino que llegan a la convicción de que con buena voluntad cualquier acuerdo es posible. La radio británica es un modelo de democracia sin ser un poder suplementario agregado al Parlamento o a la prensa.

Se dice que el sistema de la BBC es perfecto, aunque se trata más bien de la perfección de un género en el sentido de una mo dalidad de la radiodifusión democrática consistente en su neutralización, por lo que está lejos de ejercer cualquier influencia determinante sobre el curso de la política. Ella se agrega como medio de expresión suplementario al juego tradicional de los partidos sirviéndose moderadamente de sus recursos y por eso es obvio que nada esencial haya cambiado en el funcionamiento del sistema democrático inglés.


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