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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1988

Conclusiones


Es incuestionable que las dos tomas de posición respecto de la historia contemporánea se han nutrido de las respectivas experiencias en contextos sociopolíticos diferentes. Asimismo, ambas han tenido que enfrentar distintos retos, frutos de diferentes y hasta opuesta tradiciones historiográficas y condicionantes ideológicas. No obstante, y esto es lo que presentan en común, las dos se propusieron despejar los obstáculos para abrir un espacio al estudio de la historía contemporánea, abogando por una investigación seria, bien documentada, veraz y objetiva hasta los límites de lo posible. Sin embargo, la historiografía de la RFA y de Polonia -para no hablar de otros países del bloque soviético- se desarrolló de manera diferente y produjo resultados sociales muy variados. Por las limitaciones de espacio que condicionan el tratamiento de una tarea gigantesca, me limitaré a señalar los principales rasgos de la evolución historiográfica de ambos países.

La Zeitgeschichte germano-occidental se ha ganado la respetabilidad académica dentro y fuera de sus fronteras, convirtiéndose en una corriente historiográfica y en parte íntegral de las ciencias históricas. Prueba de ello son la formación de institutos especíalizados, su enseñanza a nivel universitario y las innumerables publicaciones de libros y artículos en revistas especializadas y de divulgación. El hecho de que la investigación sobre la historia contemporánea de Alemania provoque grandes discrepancias y hasta acaloradas discusiones en foros públicos demuestra su vivacidad y constituye una experiencia altamente saludable desde el punto de vista social. Recordemos para el caso la tormenta desatada en los últimos años en torno al tema del exterminio de judíos durante la segunda guerra, conocida como "la disputa de los historiadores".[Nota 28]Vista el su conjunto la Zeitgeschichte germanooccidental, teórica y metodológicamente abierta y contando con espacio y medios adecuados, es lícito afirmar que ha contribuido esencialmente a "superar el pasado". (Vergangenheitsbewältigung), en el sentido de permitir analizar e interpretar críticamente el legado histórico de su pueblo -nada halagüeño por cierto para la sociedad de la RFA-. En cambio, la historiograria contemporánea polaca tuvo que seguir un sendero distinto. Hay que situar las Reflexiones de W. Kula a la luz de la experiencia del período anterior, coi-no una especie de memento dirigido tanto a los historiadores profesionales como a los gobernantes, al insistir que en la historia contiene "una carga de dinamita" y debe tratarse con extremo cuidado. Desafortunadamente, el llamado del autor de explicar científicamente las superficies ocultas de la conciencia nacional, de la vigencia de ciertos valores y estereotipos históricos no pudo realizarse en el marco institucional, ¡y no por culpa de los historiadores! Sin contar con una genuina autonomía universitaria y con la de los centros de investigación, además, sujeta a la guillotina de la censura, no podía prosperar el estudio de la historia contemporánea. El gremio de los historiadores profesionales, salvo pocas excepciones, rehuía abordar temas de la "historia viva" por no tener acceso a los archivos y por las insuperables dificultades para publicar los resultados de las investigaciones. Los trabajos históricos, al igual que los de otras ciencias sociales, fueron objeto de manipulaciones, si bien no tan burdas como antes. Por otra parte, las publicaciones sobre la historia contemporánea tenían el sello de ser oficiales y, por consiguiente, chocaban con el muro de la desconfianza social, que las consideraba propaganda.

La situación sufrió un cambio notable en el segundo lustro de los años 70, cuando bajo fuerte presión comienza a organizarse la sociedad civil. Apareció, entre otras, la Sociedad de los Cursos Científicos con el objetivo de promover la investigación y el estudio de diferentes ramas de las ciencias sociales, incluida la historia contemporánea que propagó fuera del marco institucional. En este período se incrementó la circulación clandestina de traducciones de autores prohibidos y publicaciones de emigrados, así coino ensayos y verdaderos estudios de investigación de los científicos polacos. Todo esto marcado profundas huellas en la conciencia social, en primer lugar de los activistas de nuevas agrupaciones y de la élite cultural del país. En las mentes de mucha gente maduró paulatinamente la conciencia de emprender un cambio radical en el funcionamiento del sistema, Es bien conocida la evolución posterior, que culminó con la mayor protesta obrera en la historia del bloque soviético, en 1980. Menos conocidos con los componentes históricos en el comportamiento social del llamado período de "Solidaridad" de 1980-81. Para nuestros propósitos cabe rescatar de esos dieciséis meses el despertar del interés por la historia contemporánea del país, la movilización del gremio de los historiadores en esta dirección y las reivindicaciones sociales consecuentes de ventilar tenias tabúes, las llamadas "manchas blancas" de la historia nacional. Como era de esperarse, eliminada de hecho la censura preventiva, afloró un alud de publicaciones sobre los problemas más espinosos en la historia del país, de las relaciones polaco-soviéticas aunque no siempre con el debido rigor científico.

A partir de la imposición de la ley marcial en diciembre de 1981, que puso de relieve el divorcio entre la sociedad y el Estado polacos, la historia contemporánea se convirtió en un campo de batalla entre numerosas organizaciones clandestinas y los aparatos del poder. En su confrontación proliferan nuevas corrientes ideológicas que buscan su propia legitimación también en el terreno histórico, con distintas proyecciones de la historia futura y en abierta pugna entre ellas mismas, así como contra el Estado. La falta de consenso social que se observa a escala nacio nal se refleja fielmente en la explotación de la historia contemporánea con fines propagandísticos. Este ambiente poco halagador se asemeja al paisaje después de la batalla -para decirlo con el título de la conocida película de A. Wajda- con un saldo negativo para todas las partes involucradas en el conflicto, y también para lit historia contemporánea.


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