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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1988

Desde el Perspectivismo


Acorde con el vitalismo en Ortega la doctrina del punto de vista preten. de ser una fórmula epistemológica que rebase escepticismo y racionalismo,

En forma demasiado rápida él perspectívismo anula todo a-priorismo y postula la posibilidad del conocimiento objetivo como mera suma de perpectivas, concediendo además que las perspectivas ni coinciden ni pueden coincidir. El problema no es sólo la mezcla poco consistente de objetivismo y subjetivismo en el sistema descrito sino también la dificultad para explicar:

1. Cómo es posible la suma de divisiones unilaterales e individuales si nada hay común a la diversidad de perspectivas y,

2. Cómo la suma de subjetividades puede constituir la objetividad.

Cada vida es un punto de vista sobre el universo. En rigor lo que ella ve no lo puede ver otra. Cada individuo, persona, pueblo, época es un órgano insustituible para la conquista de la verdad. He aquí como ésta, que por sí misma es ajena a las variaciones históricas adquiere una dimensión vital (Ibid. p, 200).

Naturalmente Ortega no tiene intención de poner en duda lo real, es más, hay para él cierta permanencia del universo, pero lo que no existe es un punto de vista objetivo, lo que hoy llaman los filósofos el punto de vista de la tercera persona, ni siquiera en Dios. En efecto, la omnisciencia no es para Ortega punto de vista privilegiado, sino la suma de todas las perspectivas individuales, ya que toda perspectiva es esencial.

"Dios es -también un punto de vista, pero no porque posea un mira dor del área humana que le haga ver directamente la realidad univer sal, como si fuera un viejo racionalista. Dios no es racionalista. Su punto de vista es el de cada uno de nosotros; nuestra verdad parcial es también verdad de Dios. Dios es el símbolo del torrente vital» (Ibid. pp. 202-203).

El reto de poner los valores culturales al servicio de la vida lanzó a Ortega al perspectivismo. De hecho, algunos valores como la belleza o la libertad fueron relativamente más fáciles de someter pero la resistencia más fuerte la halló en la verdad. ¿Cómo sin dejar de creer en la verdad se le puede dar "dimensión vital" y no caer en un relativismo y finalmente en el escepticismo? No hay forma de alcanzar individualmente, por época o históricamente la verdad objetiva que se presenta como transvital, pero para consolarnos de esta pérdida Ortega nos dice que nuestro personal punto de vista, o el de nuestra época es esencial e insustituible y que en la mera agregación de perspectivas, sin que medie entre ellas contradicción o falsedad surge el paisaje objetivo de lo real.


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