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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1988

Del perspertivismo al personalismo de José Gaos


Como vimos, para Ortega el correlato epistemológico del vitalismo era el perspectivismo. La teoría del punto de vista le permitía rescatar lo que el racionalismo le negaba, a saber, la posibilidad de decir lo que pensamos, aquello que vemos y tocamos espontáneamente, y que no tiene que sustituirse por el engaño o la hipocresía racionalista de fingir que realmente pensamos lo que decimos.

En algún sentido más sistemático, Gaos entiende que la doctrina del punto de vista y su propio personalismo son modelos de reflexión que se fundan en el historicismo. Es verdad que la Filosofía se fractura en tantos cuerpos de proposiciones como filósofos, pero no lo es menos que, entre estos cuerpos de proposiciones hay sucesión y relación histórica. "En la medida en que la filosofía sea un cuerpo de proposiciones acerca de la realidad en general, esto es, es su unidad, que significa aquí su integridad, justamente ha de fracturarse pues, en tantos cuerpos de proposiciones como filósofos. La índole histórica de la realidad de los sujetos se traduce, además, en la sucesión histórica de la filosofía" (Gaos, José: "Sobre la filosofía de la filosofía" en Filosofía de la filosofía e historia de la filosofía, Stylo, México, 1947, p. 40).

La propuesta de que la filosofía ha de ser forzosa y esencialmente in dividual se ubica en el ámbito del punto de vista pero metodológicamente lo rebasa, porque no se trata del pacífico sumar puntos de vista que no se contravienen para lograr la totalidad del paisaje de lo real co mo quiere Ortega, sino que el personalismo implica el ejercicio de la discrepancia, del desacuerdo, de la polémica. El personalismo, al menos en lo que se refiere a la tarea filosófica, es un auténtico batallar. No se trata únicamente de que cada uno como individuo constituya un punto de vista diverso, sino que para Gaos en Filosofía no puede haber acuerdo de los puntos de vista porque: "Adoptar una filosofía ajena nopuede ser filosofar, al menos con plena y prístina autenticidad. Filosofar con plena y prístina autenticidad no se puede sino discrepando, forzosa, esencialmente de los demás" (Gaos, José, op. cit., p. 78).

El personalismo no sólo traduce el afán de autenticidad y pureza que Gaos exige en el quehacer filosófico sino que como método de reflexión permite recontruir, desde el centro mismo de la persona, el de venir de la filosofía. Un intento de esta naturaleza se halla en sus Lecciones de metafísica de año 44. Gaos está convencido de que al centrar la reflexión en su persona paso del catolicismo al inmanentismo, si logra encontrar las categorías esenciales de ese proceso iluminará de manera interesante el paso que la humanidad da en la época moderna del cato licismo tradicional al innovador inmanentismo. El análisis que se inicia como la descripción de sus vivencias personales culmina con la interpretación de la filosofía moderna como filosofía inmanentista. Gaos suele no exponer el personalismo, más bien lo utiliza y es el uso del instrumento lo que resulta aleccionador como modelo de rigor metodológico.

De manera igualmente significativa en el año 1960, con su De la Filosofía, Gaos reafirma su personalismo como reslutado de un perspectivismo: "La Filosofía del curso ha concluido que toda filosofía es, en con junto, subjetiva o válida únicamente para su sujeto -o autor. Consecuentemente conmigo mismo, no puedo proponer el curso a ustedes ni a nadie, como válido para ustedes, ni para nadie; no puedo más que considerarlo como una exposición de mi "perspectiva" que no puede ser compartida por nadie más que en la proporción en que sea idéntico conmigo mismo. Por lo tanto no espero el asentimiento de usted el sino el disentimiento -que es lo único que puede confirmarse en mi perspectiva, por la paradójica dialéctica de la unidad y la pluralidad de los sujetos" (Gaos, José: De la filosofía, México, FCE, Publicaciones de Diánoia, 1962, p. 470).

Salta a la vista la radicalidad del personalismo frente a la teoría del punto de vista. Al menos en la búsqueda filosófica no hay posibilidad de complementaridad, ya que no sólo cada sujeto es un punto de vista sino que la perspectiva individual imposibilita el compartirlo con otro. Gaos piensa a la filosofía como un ámbito de discrepancia y desacuerdo. Contrario al espíritu de reunión y concordia afirma que: "Por eso no hay diálogo filosófico a fondo: filosóficamente a fondo, no puede haber más que monólogo en soledad. No es mi culpa, ni por ende mío el remedio -imposible, de que esto reduzca al absurdo, los congresos de filosofía- y a la misma enseñanza de la filosofía" (Gaos, José: op. cit., p. 471).

Sin embargo, no todo es ruptura, atomización, aislamiento. El extremo personalismo de Gaos se compensa, en alguna medida, con su historicismo, porque si bien "cada filósofo principia de raíz una filosofía original, personal, su filosofía, como si no hubiese ya otras más que pa ra criticarlas, refutarlas y criticarla? (p, 447); no es menos cierto que el espacio de discusión que crean sucesivamente es una historia que muestra importantes vínculos. El primer problema que surge naturalmente es cómo puede abrirse un espacio de efectiva discusión si no hay coincidencia en absoluto. Gaos explica que si bien la pluralidad de la filosofía se puede reconocer por la diversidad de los filosofemas, la unidad se da a partir de sus conceptos y categorías. A pesar de sus múltiples significados y cambios constantes, los conceptos y categorías sirven de enlace y posibilitan el ámbito de la discusión aún en el propio momento de su reformulación. La historia de la filosofía permite establecer este momento de enlace y continuidad que son los conceptos pese a su constante modificación.

El hecho de la historicidad de la filosofía al reducirla a su temporalidad e instantaneidad, obligó a Gaos a buscar la explicación de los problemas. que genera el considerar seriamente a la filosofía como plural y cambiante. "Este encuentro con la filosofía en su historia fue decisivo. La historia de la filosofía originó lo que ha originado siempre, también en mí: el escepticismo acerca de cada una de las filosofías Quizá ya no a pesar del escepticismo acerca de cada una de las filosofías, sino justo por él, desde pocos años después del encuentro con la filosofía se me planteaba ya con plena conciencia, en su& términos propios, técnicos podría decir, como el problema de la filosofía en sí y por tanto para mí, vocado para ella, hasta el punto de haber hecho de ella profesión de vida, el problema de su historia" (Ibid. p. 459).

A resolver este problema, el del ser histórico de la Filosofía; a tratar de explicar su unidad y diversidad se dedicó Gaos, en lo que él mismo reconoce como sus esfuerzos "más filosóficos" y "más personales".

Gaos reconoce del vitalismo orteguiano las resonancias en la teoría de la perspectiva. No es tanto un entusiasta de lo vital cuanto un entusiasta de la persona. Por su arrogancia filosófica o, como él gusta decir, gracias a la soberbia (condición psicológica demoníaca del filósofo) considera que la autenticidad en el quehacer filosófico del verdadero vocado estriba en sacar del propio fondo la reflexión que por ello mismo es personal, subjetiva y sólo válida para cada uno; por ello esta tarea se vuelve "endemoniadamente" solitaria. Es posible que a lo largo de la historia de la filosofía se reconozcan ciertas líneas problemáticas o conceptos, lo que no es posible es que los planteamientos, soluciones, etc. concuerden. El tema de nuestro tiempo para Gaos es el de la persona luchando para afirmar su propia perspectiva discrepante por necesidad de tod» cuantas se hayan dado. La vitalidad que Ortega reclamaba pa ra la cultura, Gaos la vuelve profesión vital. Historicismo y personalismo le orillan de continuo al escepticismo, pero no se trata de un escepticismo paralizador; por el contrario, ha encontrado que el escepticismo es el motor de su reflexión, y es el tema propio de la filosofía contem. plada como hecho histórico, vital, personal. De su filiación filosófica Gaos ha dejado innumerables testimonios, ya que considera que en buena medida el quehacer filosófico es un quehacer vital. En lo que sigue se refiere a Ortega como el antecedente más directo de su persona lismo o subjetivismo de la filosofía "Pienso que más que directamente a los libros de Nietzsche leídos en traducciones españolas, a las referencias de Ortega en el prólogo o introducción de su primer libro y priniero leído de él, las Meditaciones del Quijote debo, por intermedio de su idea del perspectivismo, la idea del subjetivismo de la filosofía, tan con forme a la "vivencia" personal de ella y de la vida humana en general como expongo en las Confesiones" (Ibid. p. 461).

Para terminar únicamente deseo expresar que el filósofo en activo que fue Gaos, pese al escepticismo o gracias a él, no dejó nunca de aspi rar al hacer filosófico original: "... la soberbia de la filosofía me contagio a revisarlo todo por mí como si estuviese destinado a ser el autor de toda una filosofía propia" (Ibid. p. 460). Y no cabe duda de que cumplió ese destino.


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