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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1988

RAZONES, VOLUNTAD Y FRAGMENTACIÓN DE LOS VALORES

Author: José Manuel Orozco


Thomas Nagel nos ha dicho en The Possibility of Altruism que un yo continuo en el tiempo es prudente porque es libre, y es libre porque funda automáticamente su decisión para actuar según las razones atemporales que se dicta a sí mismo. Desde ahí, la motivación del hacer no radica en el deseo sino en la razón. Y esto es indispensable porque los deseos cambian y las motivaciones no deben cambiar. Si cambian las motivaciones para actuar al modo como cambian los deseos parece claro que la racionalidad de la acción humana se esfuma, y, aunado a eso, la posibilidad de explicar la previsión de momentos futuros. Para eso es menester asumir que somos continuos en el tiempo y que las razones que tenemos para hacer algo hoy serán las mismas que tendremos para hacerlo mañana. Al universalizar las razones hacemos del hombre agente responsable de la continuidd atemporal de sus razones; pero al responsabilizar al hombre lo dotamos de libertad y junto con eso de dignidad. La libertad del hombre ajusta el hacer dentro de las leyes causales del mundo fisico -no actuamos sino sujetos a las le yes que ordenan la experiencia natural. Sin embargo, la libertad determina dicho ajuste a partir de la autonomía de un sujeto que se sabe promotor de las razones que motivan el hacer necesario. La libertad precede a la necesidad y solamente el azar inhibe la pIausibilidad de que la precisión se verifique. En ese sentido, la dignidad es el estado prudente del hombre que ajusta su autónoma libertad a la necesidad natural del obrar mismo. Empero, hay hombres que acoplan el obrar a los cambios de su vida efectiva: ahí, la necesidad de las pasiones su dinámica independiente de la conciencia del hombre- ajusta cursos de acción dentro de la ne cesídad natural del obrar mismo. Y a pesar del placer que pudiera reportar un hacer así, cabe señalar que la imprudencia deriva de que no se racionalizan los motivos del obrar. El obrar moral de be responder a las razones que un hombre prudente acuña como legítimas para motivar a la voluntad. Pero si bien el hombre es digno porque es prudente podemos preguntarnos si no hay otras maneras de ser digno aparte de aquélla centrada en la prudencia, y, sobre todo, si la dignidad es o no compatible con actos imprudentes donde lo que cuenta es el otro y no la continuidad temporal de un yo que se sabe idéntico en el tiempo. Debemos averiguar tres cosas:

1. cuál es la naturaleza de las razones que motivan el obrar de una buena voluntad;

2. cómo dotar de contenido a los principios formales del obrar;

3. cómo conciliar los fines particulares del obrar personal con los fines comunitarios del obrar universal.

Para eso nos ubicaremos continuamente en la idea de prudencia que propone Thomas Nagel al usar el lenguaje connotando un estado racional de un hombre continuo en el tiempo que niotiva su hacer a partir de razones continuas en el tiempo.

En este trabajo exploramos la tesis que sobre racionalidad nos ofrece Nagel presentando algunos comentarios a partir de ideas en torno a la fragmentación de los valores; ideas, por lo demás, que el mismo autor sugiere como necesarias al efecto de cuestionar el esquema general de racionalidad.

a. Naturaleza de las razones
b. Naturaleza de la fragmentación del valor
Bibliografia

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