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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1988

a. Naturaleza de las razones


Encontramos una formulación lógica acerca de la naturaleza de las razones. Y esta formulación satisface las condiciones (le universalidad que prefijamos como imprescindibles para hablar de la prudencia. En concreto, nos referimos a la cuantificación universal sobre variables y al carácter atemporal de las razones. En ese sentido -siguiendo a Thomas Nagelpodemos afirmar que las razones son predicados que se dicen de acciones, eventos o circunstancias de tal suerte que una persona tiene razones para realizar un acto si, y sólo si, efectivamente, el predicado se aplica a la acción respectiva. Dice Nagel:

Se dijo en el Capítulo VII, 1, que toda razón se puede expresar como un predicado R tal que para toda persona p y evento A,si R es verdadero de A, entonces p tiene razones prima facie para promover A. (Nagel, PA, 90)

La formulación nos dice que para toda persona p que ocurra como instanciación universal de cuantificación uniforme, es claro que p tiene razones para hacer un evento A si, y sólo si, la razón R que justifica hacer A se predica verazmente de A. Aquí la universalidad de las razones se extiende a la universalidad de los eventos, pues afirma que todos los eventos de los cuales es verdadera una razón serán eventos que toda persona tendrá razones para realizarlos. Y esto atemporalmente, ya que no se admite la posibilidad de que R sea verdadera de A en un tiempo t1 pero no en t1+1: no podemos suponer que hay razones para hacer algo que no hallará razones para ser hecho después, y esto por dos motivos:

i. la prudencia exige hacer todo lo que conduce a un fin particular bajo la relación "A es condición para B", de modo que siempre que se busca B se tienen razones para efectuar A; y

ii. la prudencia demanda actuar atemporalmente en la medida en que el agente se prepara para el futuro porque sabe las razones que conducen a B en el futuro; por lo tanto, hoy y mañana, no importa el tiempo, los enunciados atemporales que describen eventos A serán enunciados atemporales que justificarán la descripción de B como sucedido a partir de A.

Así las cosas, interpretamos la fórmula:

(p, A) [T (R, A) --> PFR (p, A)]

como una cuantificación universal sobre personas y eventos donde se sostiene que las variables p, A son posibles valores que ins tancian el hecho particular de que una persona tiene razón para efectuar un evento A, si sucede que la razón R es verdadera del evento A y la persona lo sabe. Esta misma idea se parafrasea co mo sigue: si es verdad que para hacer A hay que hacer B, entonces hay razón para hacer B, de modo que 'hacer B' es una razón prima facie en la inducción del evento promovido. La generalidad de las razones se ejemplifica por el hecho de que toda persona encuentra razones atinentes a la promoción de la razón general, o, de otro modo, toda persona juzga prudente hacer algo sobre la base de las razones generales recomendadas como justas en la promoción de ese algo. Por tanto, es necesario formalmente que las personas sean variables agente que potencialmente instancien la cuantificación uiversal sobre eventos y personas; es decir, en el universo cualquier persona ha de ser un posible valor de la variable personal que encuentra en R una razón prima facie para hacer A. Sin embargo, es posible -argumenta Nagel- que diferentes personas pi y pú explayen diferentes razones para hacer o no hacer A. En ese caso las razones aludidas son subjetivas, y la formulación original se traduce en:

a. pi tiene razón prima Facie para hacer A porque para pi es verdad R de A (pii no estaría de acuerdo en la veracidad que se expresa en la relación R de A), o

b. pii juzga que R es razón prima facie para hacer A porque pii piensa que no es verdad R de A (pi pensaría que es verdad la relación R de A).

En los casos a. y b., hay ocurrencia libre de la variable p pues en tonces lo que se necesita es suprimir la cuantificación uniforme para incidir en la determinación individual de los casos diferenciales que instancian personas partidulares: no se dice que toda persona p piensa que R es verdad de A sino que p lo piensa, y esa p puede denotar a Juana o a Pedro pero quizá evite a María. Por lo tanto, la objetividad de las razones requiere de predicados universalmente expresables para eventos reconocidos por toda persona. En el lenguaje ha de cumplirse la condición de que las razones se formulen generalmente. Las razones deben decirse de modo general mediante la eliminación progresiva de indéxicos, i.e., mediante la eliminación de términos cuyo compromiso referencial sean individuos concretos o instancias de espacio y tiempo: no decir "A prolongaría la vida de G.E. Moore", sino "A prolonga la vida de todo hombre que se halle bajo condiciones similares a las de G.E. Moore", o "A prolonga la vida de todo hombre bajo condiciones semejantes a las de un hombre que padezca males de tipo C", donde la indexicalidad se hace desaparecer por mor de la formulación general de las razones. En un ejemplo aducido por Nagel podremos comprender el sentido de universalidad que se registra cuando se habla de la objetividad de las razones:

Supóngase que G.E. Moore se encuentra frente al paso de un autobús, de modo que concluye que él tiene razón en moverse de ahí. La simple condición de que las razones deben ser universales demanda su capacidad para formular la razón en términos generales. Si se le pregunta cuál es la razón por la que se aparta del camino, él puede decir: a. que el acto prolongará .la vida de G.E. Moore, b. que el acto prolongará su vida, c. que el acto prolongará la vida de alguien. (Nagel, PA, 91)

Cada una de las razones a-c, puede concebirse como general en la medida en que toda persona estaría de acuerdo en que es vera dad del evento aludido que sirve al efecto de prolongar o la vida de Moore, o su vida o la vida de cualquiera bajo las condiciones del caso. Empero, es claro que b. funda una razón subjetiva por cuanto justifica un hecho partiendo de una razón que atañe a la particularidad del agente: eso se hace patente mediante la palabra 'su' que ocurre en la formulación h. El carácter subjetivo de la razón b. puede apreciarse así:

(p, A) (Si A prolongará la vida de p entonces p tiene razón para promover A)

que se traduce por la tesis de que cualquiera tiene razón para promover aquel acto que prolongará su vida. Aquí la razón se refiere a los intereses del individuo y no a la ocurrencia de eventos para los que se sostiene que la razón es objetivamente verdadera.

La objetividad de las razones depende pues de su universalidad. Al universalizar satisfacemos tres condiciones por lo menos: buscamos que toda persona acate la razón; pretendemos que la razón sea verdadera para justificar la promoción de un evento; y sostenemos que la razón será verdadera siempre respecto de todo evento peculiar. Conforme a esto eliminamos indexicalidad y pretendemos que la expresión de las razones genere neutralidad. Toda referencia reflexiva a los intereses particulares de personas o grupos mutila la naturaleza esencial del valor objetivo de las razones. Y la finalidad es que las personas se uniformen objetivamente en torno a razones fundadas en valores objetivos. En este sentido, el obrar es motivado por razones objetivas cuya universalidad funda moralmente el valor objetivo del obrar mismo. Entonces se dice que la voluntad motivada es una buena voluntad, y, siguiendo a Kant, se mantiene un actuar conforme al deber donde la voluntad nioral ajusta el hacer a los fines y no a los medios, de manera que las razones compelen a obrar categóricamente. Empero, hay una dificultad con el lenguaje del valor una vez que se identifican las razones: ¿podemos aseverar que la objetividad de las razones induce acciones objetivamente valiosas? Se podría suponer que la objetividad puede lograrse por causas moralmente subjetivas, como es el caso cuando todos concuerdan en su actuar por mor de satisfacer intereses particulares: en ese caso todos buscan su bienestar y, por tanto, lo aseguran al preservar el bienestar de la comunidad. Ahí el valor subjetivo del obrar postula razones objetivas acerca de lo que todos han de hacer con tal de labrar la seguridad personal. Pero la objetividad de las razones no queda refutada por el hecho de que sirva a propósitos egoístas de los miembros que comprenden la comunidad, Lo que se procura es únicamente que las razones objetivas sean consecuentes con el valor objetivo que se reconoce como intrínsecamente inherente a la composición social de la comunidad, i.e. no se trata de que las razones objetivas se fragmenten en valoraciones subjetivas a las cuales sirven, pues es claro que el tipo lógico de las razones no corresponde al tipo lógico de las intenciones (por lo menos no hay una correspondencia por mutua implicación). De lo que se trata es de que las razones objetivas motiven a actuar en la niedida en que el hacer beneficia a la comunidad cuando ésta se valora a sí misma como objetivamente buena, necesaria, laudable o, en otras palabras, cuando la comunidad se exalta a sí misma. Por lo tanto:

(1) los individuos valoran su vida comunitaria;

(2) tienen razones para actuar según la valoración (1);

(3) actúan y preservan el sentido valorativo de la coniunidad.

En ese tránsito de (1) a (3) la objetividad del valor coincide con la objetividad de las razones. La motivación para actuar depende de la universalidad de las razones, donde la justificación del evento efectuado descansa no solamente en las razones que permiten su promoción sino en la universalidad de una razón de valor; es decir, hay razones para promover A no únicamente porque es verdad de A que ha de ser promovida de acuerdo a las razones esgrimidas sino porque A erige y sostiene el valor conferido a la vida en comunidad. Así las cosas, no diríamos que el ho micidio es una acción justificable a partir de la razón de odio que siento contra la humanidad, pues ahí es obvio que no todas las personas acordarían que es verdad del 'matar a alguien' que toda persona debe 'sentir odio contra la humanidad' y porque, por otro lado, sancionar la muerte contra la humanidad (como la guerra o el terrorismo) es equivalente a destruir los fundamentos laudables de la vida en comunidad. Por ende, lo que se busca es:

i. actuar por razones prima facie de tipo universal;

ii. hacer descansar esas razones en razones x de valor procomunidad;

iii. sumarse así al proyecto altruista de la vida en común.

Para cumplir con las condiciones i-iii es necesario que las personas racionalicen su hacer. Eso se logra supeditando las inclinaciones de la voluntad a la universalidad de las razones. Y a eso se llama prudencia: requiere que el individuo atemporalice sus razones para hacer lo que hace dentro de un lenguaje neutro que elimine indexicalidad, y eso solamente es viable si el sujeto se sa be idéntico y continuo en el tiempo (tesis de identidad personal metafisica de la prudencia). Por, otro lado, es necesario también que el individuo se impersonalice. Eso se conquista dentro de la comunidad cuando las razones para obrar son razones que uno sabe que serían buenas razones para el obrar de otras personas. Ahí lo que se hace es justificado por una razón que acogerían otros, de tal suerte que la prudencia en el hacer es prudencia comunitaria: se hace lo atinente al sujeto inmerso en la vida en co munidad, de modo que todo lo hecho no causa reprobación desde las demás personas a las que también se concibe continuas e idénticas en el tiempo. Y, por último, es necesario entonces que las razones que motivan el obrar de una buena voluntad sean objetivamente buenas razones tanto para mí como para los demás. Esto significa que los enunciados de razón son instanciables por mí y los demás toda vez que todos somos personas que podríamos vernos en la necesidad de justificar cursos de acción apelando a esas razones y no a otras; es decir, todos podemos convertirnos en valor de verdad de las variables de persona que aparecen en los enunciados que expresan las razones objetivas.

En lenguaje llano: todos pensamos que el evento A ha de realizarse por las razones R aducidas, pues para todos es verdad R de A, y, además, todos estamos de acuerdo en el e ercicio de A en aras a la promoción del fin social de la paz perpetua, del bien común, del bienestar de todos. Y esto es fundamental por cuanto nos concebirnos todos como fines y no como medios en la tarea que se afianza cuando el individuo ajusta sus instintos a la universalidad de razones por donde los demás individuos también ajustan su instintualidad, Lo subjetivo deviene objetivo si el valor de la acción personal se impersonaliza. Y eso, afirma Nagel, se puede virtualizar al momento de motivar la voluntad a obrar conforme a razones de cuño objetivo-universal. Veamos si eto es plausible. La pregunta es ésta; ¿es la forma del imperativo suficiénte para fundar la moral? Veamos algunos problemas vinculados a la naturaleza de la fragmentación de los valores donde se manifiesta al menos el modo irracional del obrar.


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