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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1988

2. ¿ Cuál es el sentido actual de la filosofía?


No se trata de "superar" las direcciones teóricas de la filosofía a que hemos aludido recordando aquella mesa redonda sobre el tema que nos ocupa. Pero el sentido particular de esas direcciones es suficiente para caracterizar lo que llamamos el sentido de la filosofía en general. Ellas dan vida concreta a la filosofía y cumplen con su misión permanente de búsqueda de la verdad. La pluralidad de posiciones filosóficas constituye una condición necesaria para la posibilidad de llevar a cabo el trabajo constante de búsqueda, formulación, verificación y revisión crítica de las verdades. No tenemos que excluir de ellas ni los temas de sus investigaciones ni sus métodos de trabajo. La actitud polémica es la que sale sobrando. El diálogo verdadero, implicado en la búsqueda de la verdad, es el medio natural del proceso histórico de la filosofía. El sentido actual de la filosofía depende de la capacidad y fecundidad de cada una de las direcciones teóricas de la filosofía para realizar, dialógicamente, el sentido permanente de su misión en el mundo.

Es muy revelador el hecho de que esas direcciones teóricas de la filosofía, y otras que habría que agregar, coincidan en la necesidad del cumplimiento de la exigencia básica de rigor en los procedimientos de trabajo. ¿Para qué habría de ser riguroso en los instrumentos técnico-metodológicos de la búsqueda de la verdad, si al fin y al cabo el descubrimiento de las verdades no fuera lo fundamental en el trabajo filosófico, y su contenido no estuviera fijado por determinaciones objetivas? El afán de verdad es el fundamento de la actividad cognoscitiva que llamamos filosofía y ciencia, y sería paradójico que por atender exclusivamente o exageradamente a la utilización que quiera hacerse de las verdades que han de ser descubiertas, se cerrara el camino hacia su descubrimiento.

¿Para qué queremos los seres humanos, individual y comunitariamente, las verdades descubiertas por la ciencia y la filosofía? La respuesta "natural" a esta interrogante, formulada por la actitud pragmática, exacerbada por el predominio de la necesidad, [Nota 2] consiste en buscar para las verdades una utilidad inmediata a toda costa. Bien, quizá sea bueno que la tengan. Pero las verdades alcanzadas sobre la investigación universitaria, científica y filosófica, sobre el fundamento de la libertad del pensamiento y la libertad de cátedra son, por ello mismo, expresión de la libertad. ¿Acaso tendría sentido preguntar por la "utilidad" de la libertad? Si la libertad y lo que ella hace posible (verdades científicas y filosóficas, actividades políticas, históricas, artísticas, morales ... ) ha de "servir" para algo, tendrá que ser para contribuir a que una colectividad de individuos se convierta en una verdadera comunidad de seres humanos. Si tuviéramos que averiguar las cosas radicalmente, la pregunta "¿qué podemos hacer con la filosofía?" tomaría, como lo sugirió una vez Heidegger, esta otra forma: "¿qué hace la filosofía (y todas las actividades libres) con nuestro ser?".

Del hecho de que legítimamente puedan derivarse de la ciencia conocimientos prácticos y útiles para la subsistencia y comodidad a través de la llamada tecnología (el hombre puede hacer uso de todo, hasta de sí mismo y de sus semejantes), no tenemos por qué obtener conclusiones apresuradas, que nos hagan pensar que la filosofía tendría que reducirse a un mero instrumento para la acción política (que ya tiene sus propios instrumentos) o al servicio de mejores causas que la simple búsqueda de la verdad, o que la universidad tendría que convertirse en una especie de empresa que ofreciera sus productos (en calidad de "paquetes de conocimientos") según la oferta y la demanda. Si la universidad quiere "ser útil" para su comunidad ha de seguir siendo una auténtica universidad: el lugar específico donde el "espíritu" pueda hablar a través de los hombres, si queremos expresar la esencia de la universidad de acuerdo al lema de nuestra universidad nacional. Pero en realidad basta con decir que se trata del sitio en el cual puede manifestarse, cultivarse y mantenerse viva, de modo natural, la libertad de hombre, o mejor dicho, una de sus formas, como libertad de pensamiento, Desde luego, nos referimos a la libertad de los seres humanos que se efectúa realmente en actos humanos concretos (Platón descubrió hace mucho tiempo que el pensar es una forma de praxis), [Nota 3] y no a lo que podría concebirse sólo como una extraña entidad abstracta y "especulativa".

Del mismo modo, si la filosofía quiere realizar su para qué radical, que desde Grecia se conceptuó como "formación del hombre" (la filosofía es esencialmente paideia), ha de seguir cumpliendo, en su sentido "actual", el sentido permanente cifrado en el afán de verdad que intenta decir desinteresadamente lo que son las cosas en sí mismas. [Nota 4] Es decir, independientemente de intereses particulares y subjetivos. La filosofía y la ciencia no están desinteresadas de la realidad (entiéndase bien), de lo que son las cosas y de lo que sucede, de lo que le pasa al hombre y lo que éste quiere que pase, sino de las "razones" subjetivas y los intereses particulares de un individuo o de un grupo de individuos que quiera hacer pasar por "verdades" lo que no es sino mera expresión de sus conveniencias.


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