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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1988

RESPUESTA A LA CARTA DE MIGUEL SOTO

Author: Raúl Figueroa


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Como respuesta a la amable carta enviada al Consejo Editorial de esta revista por el doctor Miguel Soto, relacionada con la reseña que hicimos en el número 14 a su libro: La conspiración monárquica en México, 1845-846 (México, Eosa, 1988), deseamos hacer algunas precisiones.

Nunca fue nuestro objetivo realizar un resumen de la obra, pues no creermos que esto sea función de una reseña, sino dar a conocer aquélla a un público más vasto. Asimismo entendemos, que una reseña debe ser un pequeño ensayo con carácter crítico. Sin embargo, el autor considera nuestra reseña como "desorientadora". Nada más lejos de nuestra intención. Los elogios que realizamos sobre su libro no son de tipo protocolario o superficial, sino apreciaciones de carácter académico que su obra amerita ámpliamente por lo aucioso de la investigación llevada a cabo por el doctor Soto, a quien en lo personal apreciamos, y cuyo trabajo intelectual nos parece digno del mayor respeto.

Lo anterior no quiere decir que cualquier obra histórica no pueda y deba criticarse, puesto que difícilmente existirá un libro de investigación que no incurra en errores u omisiones. Estos consideramos que deben de ser señalados con toda honestidad intelectual, pero en ningún momento ha sido nuestra intención descalificar la meritoria labor llevada a cabo por el autor. Con él estamos completamente de acuerdo, cuando en su carta afirma "que el conocimiento histórico puede ventilarse abierta y francamente".

Respecto a la documentación que el doctor Soto insiste en llamar Memorándum, definitivamente no puede ser aceptada por los que, como nosotros, hemos manejado los originales de la misma. Mas como en otra parte de su carta el autor afirma: "Más bien parece que el doctor Figueroa leyó sin suficiente cuidado los párrafos correspondientes de mi libro", nos vemos en la obligación de citarlo textualmente. El doctor Soto dice: "Todos los informes del ministro español a su gobierno y las respuestas de éste a aquél relativos a la conspiración monarquista están compendidos en un Memorándum fechado el 17 de febrero de 1846, pero que se refiere a varios documentos que cubren de agosto de 1845 ajunio de 1848. El Memorándum está ubicado en el Legajo No. 5869, Caja 1,del Archivo Histórico Nacional de Madrid" (p. 84). Nos es preciso realizar las siguientes puntualizaciones:

a) Por simple lógica, un Memorándum elaborado el 17 de febrero de 1846 por el marqués de Miraflores (que no era conde como se cita en la p. 236), no puede abarcar ni sintetizar una documentación que se extiende como bien señala el autor hasta junio de 1848. b) David Pletcher incurrió en un error al llamar Memorándum a un expediente completo. c)Si las autoridades del Archivo Histórico Nacional de Madrid remitieron la documentación a pesar de no darse el nombre completo del expediente, es sencillamente porque sí fue correcto el número del lagajo y el de la caja indicado por el doctor Soto. Al respecto conviene explicar como está organizada la documentación relacionada con México en el citado archivo. Forma parte de la Sección de Estado. La referente al siglo XIX abarca del legajo Núm. 5867 al 5873, algunos de ellos ocupan varias cajas. En ocasiones se incluyen en los legajos diversos expedientes abiertos por los funcionarios del Ministerio de Estado en los momentos en que era recibida la correspondencia. d) El nombre del expediente es el siguiente: "Expediente reservado sobre las gestiones para establecer una monarquía española en Méjico, 1846-1852". Que como bien señala el autor contiene todos los informes de Bermúdez de Castro relacionados con la conspiración monarquista, pero además va acompañada de minutas, recortes de periódico y notas informativas (así se denominaban a los dictámenes de los funcionarios de los diversos "Negociados" que eran las secciones o departamentos en los que se dividía el Ministerio de Estado). Si el Memorándum del marqués de Miraflores no le fue remitido al doctor Soto, como él mismo lo reconoce (p. 236), es porque se encuentra en la caja 2 del legajo 5869, es decir fuera del expediente cuyo nombre correcto hemos señalado líneas arriba.

En otro orden de cosas, no hay ningún "desenfado" por nuestra parte al asegurar que el doctor Soto sólo se remitió a la consulta del libro de José Luis Comellas, Los moderados en el poder, 1844-1854 (Madrid, CSIC, Escuela de Historia Moderna, 1970), para estudiar la historia española del periodo: a) El autor reconoce en su carta que la consulta (suponemos después de nuestra reseña, pues no aparece citado en su obra) del libro de Francisco Cánovas Sánchez: El partido moderado, (Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1982) le servió para corregir el error de identificar al ministro Javier de Istúriz como miembro del partido progresista. b) Estamos completamente de acuerdo con el doctor Soto en que hubo una "omisión o negativa de la conciencia histórica española actual con respecto a algo que el propio doctor Figueroa no duda en llamar tabú". c) El mérito indiscutible de la obra del doctor Soto consiste en que por primera vez y en forma pormenorizada se ocupa de historiar todos los entresijos de la intriga monarquista. Investigación que, como afirmamos en nuestra reseña, nos hacía mucha falta a los historiadores tanto mexicanos como españoles. d) Nuestra explicación del olvido y del silencio del tema al que tantos esfuerzos dedicó el doctor Soto se fundamenta en una actitud de ocultamiento o negación por los historiadores españoles proclives al régimen franquista, así como al interés por otros campos de la investigación histórica de parte de los independientes o antifranquistas.

Por último, y en relación con la llegada a México del primer representante diplomático español Angel Calderón de la Barca, el doctor Soto dice textualmente: "A su llegada a la república el nuevo ministro presenció, de manera muy directa, el caos político que México padecía entonces. Apenas unos días después de su arribo una rebelión militar tuvo lugar en la capital de la república" (p. 4 l). En seguida de esta afirmación con la nota de pie de página núm. 28, que por el montaje de la obra está escrita después del capítulo I (p.45), señala: "Acta [de las] Bases de Tacubaya, 28 de septiembre de 184 1, Colección de los decretos y órdenes de interés común que dictó el Gobierno Provisional, en virtud de las Bases de Tacubaya..., I, pp. 1-5". De esto pudimos deducir al hacer nuestra reseña, que se refería a la rebelión que a fines de septiembre de 1841 derribó la segunda administración de Anastasio Bustamante. En consecuencia no podemos aceptar la sugerencia que hace en su carta el doctor Soto de que: "Más bien parece que el doctor Figueroa leyó sin suficiente cuidado los párrafos correspondientes de mi libro". Ahora bien, en su carta nuestro colega precisa: "Lo cierto es que la rebelión a la que me refiero es la de julio de 1840 dirigida por los federalistas de Gómez Farías: en ella el Palacio Nacional fue bombardeado y los enfrentamientos se prolongaron del 15 al 27 de dicho mes, sin embargo en esta rebelión el gobierno de Bustamante no fue derribado". Nosotros agradecemos muy de veras la precisión del doctor Soto hecha en su carta, pero no aparece así en su libro. Es más, aún tomando en cuenta esta última precisión con la que se refiere a la rebelión dejulio de 1840, no es aceptable la referencia a la llegada de Calderón de la Barca: "Apenas unos días después de su arribo...", puesto que de diciembre de 1839 a julio de 1840, no habían transcurrido "apenas unos días".

Estas son algunas de las puntualizaciones y reflexiones que tenemos que hacer a la carta del doctor Miguel Soto, nuestro colega. No nos resta, sino reiterar lo que expusimos en nuestra reseña: recomendar ampliamente la lectura de su libro, no sólo a los historiadores, sino a todos los que pretenden conocer y reflexionar sobre un tema crucial de la historia de México, dado que esta obra alumbra un capítulo oscuro de las relaciones de nuestro país con su antigua metrópoli.

RAÚL FIGUEROA


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