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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1988

3. Mediatización y mass-media; desaparición de transformadores


¿Qué aspecto tiene hoy la esfera pública? Se considerará lo que sigue como una reflexión sobre potencialidades o tendencias inscritas en nuevas formas de comunicación social. El desarrollo de nuevas tecnologías de comunicación tiene efectos, en todo caso, que ponen fuera de juego las instancias mediadoras y promocionan la llegada de una nueva transparencia democrática ante la que deberíamos preguntarnos si no remata, bajo la apariencia de permitir una democracia increíble, la autodestrucción de la publicidad.

Excrecencia de la información desembocando en la inercia, obesidad de los sistemas de memorias, de almacenamientos de información que ya, hoy, no son procesables, la tendencia existe evidentemente. Sin embargo, nos parece menos decisiva que el crecimiento de capacidad de contenidos, es decir, de capacidades de almacenamientos, de redes y de comunicabilidad. El desarrollo del Minitel (micro ordenador conectado a redes telefónicas) en Francia obedeció a una lógica exclusivamente industrial y comercial; la naturaleza de mass-media del producto interviene en segundo plano. De modo que junto al problema de la "conexión" a lo social -asociaciones, grupos de afinidades, hobbies...existe el de las "prótesis" como dicen los especialistas. Porque, dado que la herramienta precedió a sus necesidades y contenidos, aún se están buscando nuevas utilizaciones. Actualmente somos capaces de hacer circular datos aún más de prisa, pero ¿qué datos y para qué? Claro que se puede pensar que son los usuarios, los sujetos sociales quienes tienen que "elegir" el contenido. La cuestión entonces es saber qué hará con los sujetos el desarrollo de estas nuevas tecnologías; la dominación y resocialización de éstas dependen de una multiplicidad de alternativas posibles, de las cuales habría que legitimar los criterios.

Los grupos podrían reconstruir las normas, pero, potencialmente, la reconstrucción de tal base normativa y la formación en sí de grupos está minada por la naturaleza de rizomas de las redes. Remplazando a los grupos como foco de una comunidad normativa, unos lobbies podrían confiscar los canales con fines estratégicos. Además existe la propensión de las nuevas tecnologías a desarrollar y sustituir mercados ya constituidos y a reforzar redes establecidas. Teniendo en cuenta la ausencia de contenidos sociales y la crisis de criterios, las hipótesis más plausibles son las del mantenimiento de las estructuras sociales, comerciales o de información establecidas, incluso su fortalecimiento y el riesgo de formación de lobbies. Pero la gravedad de la crisis de criterios no es sólo la de dejar en suspenso las esperanzas sociales frente a los mass-media recientes, sino que crece al democratizarse su uso. Con la mayor democratización de su uso, aumenta la arbitrariedad de la expresividad individual frente a toda normativa.

En cuanto al espectro de la intervención del Estado, no solamente cae en la trampa del adagio weberiano según el cual no hay producción de sentido administrativo, sino que además esa diseminación "democrática" lo reduce a la impotencia.

Esos efectos de las nuevas tecnologías se inscriben en la evolución más general que sustituye a los "Grandes Relatos" por muchos pequeños relatos expresivos que son en sí mismos su propia norma.

La socialización ya no se realiza mediante normas que deban justificarse o sea la publicidad, ni siquiera por la instancia en que ésta tradicionalmente había delegado: el Estado gerente del consenso. En el intercambio social pre-moderno o moderno (regulado por la tradición o por normas válidas universalmente) la subjetividad nunca intervenía directamente sino mediatizada simbólicamente por las reglas colectivas. "Un tercio simbolizante" cuyo papel era mantener la referencia a una esfera ante o meta-comunicacional o bien totalmente implícita, como en el caso de la convivencia en las sociedades tradicionales o sus supervivencias (en particular rurales) o bien tematizada por la moral racional, pero situándose sin embargo a otro nivel que el de intercambio empírico. El Estado republicano, como expresión de la voluntad general, era también heredero de esta mediación. Con la desaparición del "tercio simbolizante" normativo la "comunicación" se desvía hacia otros juegos de lenguaje: Una expresividad indivual literalmente sin reglas, que progresa hacia lo cognitivo y lo performativo.


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