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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1988

II. Demagogia y racionalidad política


Como es bien sabido, Maquiavelo presentó la idea de que la política exige a quienes en ella desean participar, la renuncia de valores morales y éticos, pues éstos representan un obstáculo para conseguir el éxito, y esto es así, según Maquiavelo, porque la mayoría de los políticos y de los hombres son movidos por ambiciones personales, de tal manera que no dudan en pasar por encima de cualquier principio ético, con tal de lograr sus propósitos. Siendo éstas las reglas del juego, dificilmente alguien logrará éxito político si sigue fielmente las normas dejusticia, honestidad y sinceridad. Así, el asesinato, la crueldad, el fraude, la calumnia y el soborno deben ser inteligentemente utilizados por el político, cuando las circunstancias así lo requieran, para conquistar y conservar el poder. Dentro del código ético del propio político, el echar mano de tales recursos se justifica en términos de los fines del poder.

La demagogia cobra importancia dentro de la política en la medida en que facilite acceder al poder y consolidarlo. En la medida en que representa un engaño premeditado, viola obviamente las normas de sinceridad y espontaneidad, pero ello poco importa si es un instrumento de poder.[Nota 6]

Aquel político que respeta la verdad, la honestidad y la sinceridad resulta ser para Maquiavelo un iluso con muy pocas posibilidades, si acaso alguna, de triunfar en la arena política. Todo político con aspiraciones ha de estar dispuesto a hacer uso de la demagogia y el engaño en bien de su carrera. "Es de gran importancia disfrazar las propias inlinaciones y desempeñar bien el papel de hipócrita".[Nota 7]

En la política, frecuentemente se requiere hacer diversas promesas y ofrecimientos para lograr el apoyo de ciertos personajes clave, lo mismo que de determinados grupos sociales.

Pero ello no significa que hayan de cumplirse tales ofrecimientos. Por el contrario, mantener la palabra puede resultar perjudicial o inconveniente, en ciertas condiciones.

"No debe pues, un príncipe ser fiel a su promesa cuando ésta fidelidad le perjudica, y han desaparecido las causas que le hicieron prometerla".[Nota 8]

Por otro lado, la demagogia puede cubrir una serie de funciones más específicas para un político determinado, dependiendo sobre todo de las características del sistema político en que se mueva. En México, es posible señalar varios usos, que el político puede encontrar en la demagogia, aunque por supuesto todos ellos orientados al ascenso político.

A nuestro juicio, la funciones más importantes que la demagogia cumple en México son:

a) justificar el ejercicio de poder sobre bases democráticas en un sistema claramente autoritario, para conseguir un marco adecuado de legitimidad. Además, identificar el régimen con las metas y aspiraciones populares contenida en la ideología de la revolución mexicana.

b) Ocultar, negar o justificar la ineficiencia , irresponsabilidad o falta de honestidad durante la gestión y desempeño del cargo que se ocupa.

c) Atacar y desprestigiar a la oposición formal, a los disidentes y a los críticos del régimen.

d) Congraciarse con superiores y personajes clave del ámbito político, con objeto de lograr su favor y apoyo.

e) Crear y difundir una imagen pública adecuada al puesto que se ocupa o que se desea ocupar.

Por supuesto que el contenido y la frecuencia de las declaraciones pública varían dependiendo de muchos factores; entre ellos, el lugar que se ocupa en la jerarquía política y administrativa.

Haremos aquí un breve análisis de las funciones señaladas y de su importancia dentro del sistema político mexicano.


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