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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1988

Tensiones contradicciones en la sociedad civil: Hegel como precursor del análisis del trabajo y la enajenación en la crítica de la sociedad industrial


Los "anteproyectos" de la Filosofia del derecho, recientemente traducidos al castellano, fueron redactados por Hegel entre 1801 y 1806 en Jena, pero permanecieron sin publicarse por más de un siglo. Esto impidió a Marx y a Lenin, entre otros críticos, poder detectar el profundo conocimiento de Hegel sobre economía política inglesa, mismo que le permitió efectuar una aguda crítica de la sociedad industrial, convirtiéndolo en uno de los primeros pensadores en percibir los efectos anajenantes y pauperizadores de la división del trabajo en este tipo de sociedad. Algunos de estos temas son retomados en la obra conocida sobre la Filosofia del derecho de 1821, pero la importancia y claridad de esas secciones sólo pueden resaltarse si se conocen los textos del período de Jena.

Veamos cuál es la evidencia dentro de estos textos para fundamentar estas afirmaciones, que sin duda alguna, resultarán sorpresivas para muchos lectores que consideran tener ya la interpretación definitiva sobre la relación de Hegel y Marx.

En el System der Sittlichkeit o El sistema de la eticidad (1802), Hegel define a la eticidad como la identificación del individuo con la totalidad de la vida social, y se propone describir las series de mediaciones necesarias para que la conciencia individual se reconozca a sí misma en esa totalidad.[Nota 27] La base de lo llamado por Hegel "sociedad civil" en 1821, es identificado en la Filosofía real como un "sistema de necesidades" cuyo análisis ya aparece en El sistema de la eticidad aunque sin ese nombre.[Nota 28] El primer momento de la conciencia es la realización de su separación frente a la naturaleza y el impulso para salvar la brecha a esa separación en una reintegración de la naturaleza consigo misma. Así, la conciencia busca su propio reconocimiento en sus objetos, y en esta necesidad, el sujeto humano busca subsumir los objetos de la naturaleza en su subjetividad para restablecer la unidad de identidad primigenia del sujeto y el objeto. El hombre quiere devorar, aniquilar preservando, al objeto, y este proceso se proyecta en tres etapas: la necesidad, la superación de la necesidad y la satisfacción que, en términos concretos, se traducen en el deseo de posesión, la actividad del trabajo y el goce de la satisfacción.[Nota 29]

Al establecer la relación entre el trabajo y la propiedad, como algo diferenciado de la mera posesión, Hegel empieza a anunciar los elementos de su crítica a la sociedad industrial contemporánea. La propiedad debe definirse siempre en términos sociales y no en términos individuales, como enseñaban la tradición del Derecho natural y la economía política clásica.

El sujeto no está simplemente determinado como un poseyente, sino integrado bajo la forma de la universalidad concreta; como algo individual en relación con otros, y como algo negativo de forma general como sujeto poseedor reconocido ( ... ). Bajo este punto de vista, posesión significa propiedad (Eigentum); la abstracción de la universalidad concreta en la propiedad es el derecho (Recht) ( ... ). El individuo es propietario, no absolutamente poseedor legal en sí, y para sí.[Nota 30]

Así, la posesión se convierte en propiedad con el reconocimiento de otros y, como tal, es un atributo social para estar basada en el consenso social y no en el hecho de la posesión como tal. El "sistema de las necesidades" en general se encuentra mediado por otro proceso social que es el trabajo. Para Hegel, el hombre se hace humano sólo por medio del trabajo. Al ser mediador entre el hombre y la naturaleza, el trabajo es, en una primera instancia, una fuerza liberadora porque permite al hombre trascender las limitaciones físicas impuestas por la naturaleza, y con ello se constituye en el primer ámbito para la síntesis de lo subjetivo con lo objetivo. Sin embargo, el trabajo no se da en un vacío ahistórico, sino en un contexto primordialmente social, que en las condiciones de la modernidad, tiende a frustrar el intento del hombre por reintegrarse a la naturaleza. En la sociedad moderna, el trabajo implica división del trabajo y con ello se da una pérdida de la totalidad.

... este trabajo, que tiende hacia el objeto como un todo, se distribuye en sí mismo y se convierte en un trabajar individual y este trabajar individual llega a ser precisamente más mecánico porque de él queda excluida-la multiplicidad, convirtiéndose por tanto este trabajar, por sí mismo, en algo más general, más ajeno a la totalidad.[Nota 31]

El difícil y.complicado estilo de El sistema de la eticidad con respecto a estas cuestiones, tiende a ser un poco más directo en los apuntes de las clases de 1805-1806 de la Filosofia real de Jena. Ahí, Hegel ya habla concretamente del "sistema de necesidades" y de las implicaciones negativas de la división del trabajo que lleva al trabajo abstracto y a la enajenación.

La existencia, el ámbito de las necesidades naturales, es en el elemento del ser en general un conjunto de necesidades; las cosas que sirven a su satisfacción son elaboradas ( ... ), esta elaboración es ella misma múltiple, es la conciencia que se convierte en las cosas. Pero en el elemento de la generalidad no puede sino convertirse en un trabajo abstracto. Son muchas las necesidades ( ... ). Las necesidades en general son analizadas en sus múltiples partes; lo abstracto en su movimiento es el ser como serpara-sí abstracto, sólo se trabaja en abstracto ( ... ). Puesto que su trabajo es este trabajo abstracto (el individuo) se comporta como yo abstracto o en el modo de la coseidad; no como espíritu amplio, rico, de amplias miras que domina un gran ámbito y es dueño de él, que no tiene un trabajo concreto, al contrario: su fuerza consiste en el análisis, la abstracción, la descomposición de lo concreto en muchos aspectos abstractos. Su mismo trabajo se hace totalmente mecánico.[Nota 32]

Siguiendo la línea del análisis de Adam Smith en La riqueza de las naciones, Hegel ve como causa de esta abstracción de la producción a un trabajo individual que va más allá de la satisfacción de su propia necesidad pues "trabaja para las necesidades de muchos; y así lo hacen los demás. Cada uno satisface, por tanto, las necesidades de muchos y la satisfacción de sus muchas necesidades particulares es el trabajo de muchos otros".[Nota 33]

La división del trabajo aparece relacionada a las necesidades de la producción y no a las necesidades de los trabajadores, porque en esta situación, el hombre no produce los objetos para satisfacer sus propias necesidades, sino un producto general para intercambiarse por el objeto concreto que necesite. Por eso, como dice Hegel, en esta abstracción el hombre se comporta de acuerdo a la racionalidad de la "cosificación" (dinglichkeit).[Nota 34] Esta terminología parece adelantarse a la del Lukács de 1923, y por lo mismo, conviene citar la opinión de Lukács de 1938 con respecto al análisis hegeliano de la división del trabajo en la Filosofia Real de Jena:

Hegel muestra cómo las determinaciones generales-sociales -del trabajo llevan a una división social cada vez más complicada del trabajo, a una especialización cada vez mayor de los diversos trabajos y a un alejamiento cada vez mayor del trabajo concreto y particular respecto de la satisfacción inmediata de las necesidades del individuo ( ... ). En tanto que discípulo de Adam Smith, Hegel sabe muy bien que el perfeccionamiento técnico del trabajo presupone una división social del trabajo altamente desarrollada; pero al mismo tiempo ve también claramente que el perfeccionamiento de las herramientas, el nacimiento de la máquina, contribuye por su parte a la ulterior evolución de la división social del trabajo ( ... ). Hegel es discípulo de Adam Smith... no sólo como economista, sino también como humanista crítico (y) no cierra los ojos ante los efectos destructivos que tienen necesariamente en la vida humana, en el trabajo humano, la división capitalista del trabajo y el desarrollo de la maquinaria.[Nota 35]

En efecto, Hegel es capaz de detectar el proceso que lleva de la división social del trabajo a una situación de enajenación sobre la que el hombre pierde todo control y dirección. Por esto mismo, "Hegel es el primer pensador en Alemania en reconocer que la vida económica está regida por leyes propias",[Nota 36] pues aún cuando resalta el aspecto progresista del trabajo moder *no, no puede ignorar sus enormes desventajas, ni la desintegración que la división y la naturaleza mecánica del mismo producen en la constitución humana, al generar una fragmentación enajenante, destructora de la totalidad original. Después de describir en El Sistema de la Eticidad, cómo la división del trabajo se hace cada vez más mecánica y se enajena frente a la totalidad integrada, Hegel concluye que "en este embotamiento del trabajo mecánico yace la, posibilidad de separarse completamente de él",[Nota 37] con lo que pone al descubierto el nexo existente entre el trabajo, su división, mecanización y eventual naturaleza enajenante.

A partir de esta conexión, Hegel extrae la contradicción fundamental de la sociedad civil, consistente en que el desarrollo progresivo de las energías productivas, lleva a la destrucción de la esencia humana o, como diría Lukács:

Hegel ve la progresividad del movimiento general del desarrollo de las fuerzas productivas por el capitalismo, por la división capitalista del trabajo, y ve al mismo tiempo la deshumanización de la vida del trabajador inevitablemente enlazada con aquella progresividad.[Nota 38]

De esta contradicción fundamental y esencial de la sociedad civil, o el "sistema de las necesidades", Hegel procederá a derivar muchas otras, entre las que sobresale la referida a cómo el desarrollo de las fuerzas productivas lleva a la pauperización de las grandes masas trabajadoras y a la acumulación de la riqueza en unas cuantas manos. Si esto suena a una lectura de Marx avant la lettre, o a una sugerencia de plagio inconsciente del zeltgelst, lo mejor es despejar las dudas con algunas citas textuales extraídas de los "anteproyectos" de la Filosofía del Derecho donde Hegel afirma, por ejemplo, que "las fábricas y manufacturas deben su existencia precisamente a la miseria de una clase"[Nota 39] o bien, que al ser la desigualdad inherente a la forma de organización económica de la sociedad civil:

... toda una multitud queda condenada a los trabajos fabriles, manufactureros, mineros, etc., que son totalmente embotantes, insanos, peligrosos y limitadores de la habilidad; y ramos enteros de la industria que mantenían a un gran sector de gente, se cierran de golpe a causa de la moda o del abaratamiento por los inventos de otros países, etc., abandonando a toda esta gente a la pobreza y el desvalimiento ( ... ). Hace su aparición el contraste entre la opulencia y la miseria, una pobrezadelaquees imposible salir; la riquezacomo toda masa, se convierte en la fuerza. La acumulación de la riqueza se debe en parte a la casualidad, en parte a la generalidad de la distribución ( ... ), al que tiene se le da. El lucro se convierte en un complejo sistema, que gana por todas las partes de que no puede aprovecharse un negocio modesto; o la suprema abstracción del trabajo se impone a tantos más tipos singulares de trabajo y cobra unas dimensiones tanto mayores. Esta desigualdad entre la riqueza y la pobreza, esta miseria e ineluctabilidad se convierte en el supremo desgarramiento de la voluntad, el resentimiento y odio.[Nota 40]

A pesar de condenar a esta desigualdad, Hegel nunca pudo encontrar una solución intrínseca a este problema, es decir, una solución dentro de los límites mismos de la sociedad civil y sin recurrir a la idea del Estado como "la actualidad de la idea ética". En obras como El sistema de la eticidad, Hegel se limitó a expresar más bien cómo el problema de la desigualdad era endémico al "sistema de las necesidades" o sociedad civil y a tratar de buscar una salida extrínseca al problema, es decir, a través del Estado como un sistema de integración de las disruptivas contradicciones de la sociedad civil:

Esta desigualdad de la riqueza es necesaria en sí y para sí ( ... ); el impulso hacia el aumento de la riqueza no es otra rosa que la necesidad de integrar en lo infinito a lo individual determinado que es la posesión ( ... ). Pero esta desigualdad necesaria (produce) una relación constitutiva de dominio. El individuo que es enormemente rico se convierte en un poder.[Nota 41]

Si se permitiera que la sociedad civil se desarrollara de acuerdo a sus tendencias inherentes, y una mera organización externa, o verstandesstaat, estableciera las garantías y la seguridad para preservar una dinámica donde la desigualdad económica sancionara una situación de dominio plutocrático, se produciría la más terrible esclavización del hombre conocida en la Historia. Pero justo en este momento, Hegel cree encontrar una solución a tal problema por medio de un Estado racional, cuya función no es garantizar la seguridad de la organización de la sociedad civil, sino de resolver en una unidad comunitaria, fundamentada en la eticidad, las tendencias disruptivas, atomísticas y egoístas de la esfera económica del "sistema de necesidades" o sociedad civil.

El proceso de mediaciones dialécticas a través de la representación de estamentos, el papel de los servidores públicos como una "clase universal" independiente del mercado y los medios de producción, la capacidad reflexiva del monarca, la armonía orgánica de los diversos poderes, etc., son los elementos del orden constitucional que Hegel atribuyó al Estado, tanto en los "anteproyectos" de Jena, como en la Filosofía del derechode 1821, con el fin de resolver en la esfera política las contradicciones de la sociedad civil. En este tipo de respuesta hay una clara línea de continuidad en las obras de Hegel dejena a Berlín, como también la hay en la cuestión de la caracterización de las tensiones y contradicciones de la sociedad civil. En la próxima sección discutiremos el orden constitucional del Estado hegeliano, pero primero debemos concluir esta sección con la exposición de la manera en que la Filosofia del derecho abordó el tema de las tenciones de la sociedad civil.

Aunque Hegel no sería tan explícito en sus críticas del funcionamiento de la sociedad civil en la Filosofia del derecho, como lo había sido en los manuscritos de Jena, no hay ninguna afirmación o posición de la obra de 1821 que pudiera negar o contradecir el balance crítico obtenido en las obras de sujuventud. Antes, al contrario, en la obra de madurez, Hegel sería capaz de profundizar en la esencia y consecuencias de algunos aspectos específicos de las contradicciones inherentes a la sociedad civil. Así como lo ha señalado correctamente Avineri, en la Filosofía del derecho "los argumentos críticos son trabajados algunas veces con mayor detalle en sus implicaciones si se comparan con las propuestas paralelas de la Filosofia real".[Nota 42]

En la Filosofia del derecho, Hegel retoma el tema de la división del trabajo y la enajenación, en la sección dedicada a analizar al "sistema de necesidades" como base de la sociedad Civil.[Nota 43]En el parágrafo 198 de la obra de madurez, Hegel reproduce claramente el argumento de Jena en torno a cómo la división del trabajo lleva al trabajo abstracto y a la mecanización:

El elemento universal y objetivo en el trabajo se encuentra en la abstracción que efectúa la subdivisión de los bienes y necesidades, y por eso justamente subdivide la producción y ocasiona la división del trabajo. El trabajo del individuo se torna más sencillo mediante la división y, en consecuencia, aumenta su destreza en la sección de su empleo y en la cantidad de sus productos. A la vez, esa abstracción de la destreza y del medio, se hace completa y torna necesaria en todas partes la dependencia y la relación recíproca de los hombres para la satisfacción de sus necesidades. Además, esa abstracción de la producción de un hombre frente a otro, convierte al trabajo en algo cada vez más mecánico, hasta -que finalmente el hombre es relegado y se instalan máquinas en su lugar.;[Nota 44]

Aparentemente, el nivel de crítica característico del período de Jena, no está planteado de manera explícita todavía en estas secciones de la Filosofia del derecho, pero Hegel está más bien preocupado por fundamentar la base socio-económica de su análisis, antes de presentar una abierta denuncia crítica de las contradicciones de la sociedad civil, tal y como lo había hecho previamente en Jena. Fortaleciendo el fundamento de su crítica, Hegel profundiza en las implicaciones negativas más amplias y socialmente difundidas del trabajo abstracto, y hace claramente explícitas las razones por las que el desarrollo inherente de la sociedad productiva ocasiona necesariamente la polarización de la riqueza y la pobreza como consecuencias no marginales de la sociedad capitalista -tal y como creían Smith y Ricardo- sino endémicas en ella.

Cuando la sociedad civil se halla en libre actividad, interiormente está ocupada en el progresar de la población y de la industria. Con la generalización de las vinculaciones de los hombres hacia sus necesidades y hacia los métodos de preparar y distribuir los medios de satisfacción de esas necesidades, se acrecienta, por una parte, la acumulación de la riqueza -porque de esta doble generalización se obtienen las más altas ganancias- así, como, por otra parte, se acrecienta la división y limitación del trabajo particular y, por lo tanto, la dependencia y la necesidad de la clase ligada a ese trabajo, lo que implica la insuficiencia de la capacidad y del goce de los demás bienes, especialmente las ventajas espirituales de la sociedad civil.[Nota 45]

Aún cuando en estos parágrafos Hegel no expresa su crítica de las contradicciones de la sociedad civil con el mismo tono de indignación de los manuscritos de Jena, el descubrimiento de estos últimos y su clasificación, como posibles "anteproyectos" de la Filosofía del derecho, son claramente rastreables a su exposición en los manuscritos de Jena. Así Hegel muestra, por ejemplo, en el parágrafo 244 de la obra de Berlín, cómo la polarización de la acumulación de la riqueza y la enajenación producida por la división del trabajo, llevan a la aparición de una "plebe" (Pöbel) industrial, como consecuencia del descenso del nivel de vida de las masas trabajadoras por debajo de "cierto nivel de subsistencia" generando una situación de pauperización, tanto de carácter objetivo como subjetivo, es decir, de empobrecimiento material y cultural, al mismo tiempo que se "concentran en pocas manos riquezas desproporcionadas".[Nota 46] En la adición, no traducida al castellano, del mismo parágrafo. Hegel habla de cómo es necesario un empobrecimiento cultural para que aparezca una "plebe" pauperizada con una disposición mental de resentimiento (Empörung) interno y odio hacia los ricos, la sociedad y el gobierno.[Nota 47] El término Empörung ya había sido utilizado por Hegel en el extenso párrafo, previamente citado, de la Filosofía Real, donde también se refiere al proceso de pauperización en un contexto de polarización de la riqueza,[Nota 48] lo que pone en evidencia la continuidad de temas y conceptos de las obras de Hegel en la evolución que va de Jena a Berlín.

En la Filosofia del derecho reaparece pues el análisis de Jena sobre cómo los medios modernos de producción generan una riqueza y abundanciajamás conocida en la historia, al mismo tiempo que la tendencia a la acumulación de la riqueza crea una polarización en la repartición de la misma, y aparece una masa de hombres pauperizados, cuyo empobrecimiento material y cultural los hace incluso menos ricos que los esclavos de la antigüedad. "Es evidente que a pesar del exceso de riqueza, la sociedad civil no es suficientemente rica, es decir, sus propios recursos son insuficientes para poner un límite a la pobreza excesiva y a la formación de una masa paupérrima."[Nota 49]

A diferencia de Marx, como ya lo hemos sugerido más arriba, Hegel no encontró una solución a este problema dentro de las características de la organización socio-económica de la sociedad civil, y se limitó a señalar el problema sin ser capaz de darle una respuesta intrínseca: "La importante cuestión, de cómo puede llegar a abolirse la pobreza, es uno de los problemas más inquietantes que agita a la sociedad moderna".[Nota 50]Lukács considera acertadamente que sería injusto reprocharle a Hegel el haber visto en el capitalismo a la única forma social posible, y en haber identificado la función de la máquina en esa sociedad con la función de la máquina en general, pues más bien, lo digno de resaltarse es su "altura extraordinaria" en la comprensión del funcionamiento de la sociedad capitalista de su época, especialmente para un alemán que no tuvo las venta as de observación directa\ de un capitalismo desarrollado como era el de Inglaterra.[Nota 51]

A pesar de la incapacidad para dar una respuesta intrínseca al problema de las tensiones y contradicciones endémicas en la sociedad civil, Hegel pudo extraer de la comprensión del funcionamiento económico de ella, otras implicaciones cruciales que prefiguran una teoría del imperialismo y la colonización. Para Hegel, estos fenómenos sólo constituyen intentos, dentro del ámbito de la sociedad civil, para solucionar sus contradicciones endémicas.[Nota 52]Es interesante resaltar una vez más la diferencia específica de la concepción hegeliana del Estado donde, para el filósofo alemán, no es el Estado el agente promotor del imperialismo y el colonialismo, sino que, explícitamente, es la organización externa de la sociedad civil, la encargada de buscar esas salidas a sus contradicciones inmanentes. Hegel excluye abiertamente con esto, otra importante serie de elementos incluidos en algunas de las definiciones más conocidas del Estado, subrayando así lo idiosincrático y peculiar de su propia definición.

Si el imperialismo y la colonización no son soluciones promovidas por el Estado para resolver las contradicciones de la sociedad civil, éstas deberán ser resueltas en la auténtica instancia de un Estado racional a través de las mediaciones dialécticas de un orden constitucional fundado en la eticidad comunitaria. El Estado, concebido de una manera auténticamente racional, resuelve el individualismo atomístico de la sociedad civil al evitar que ésta siga la irracionalidad de sus propias tendencias desintegradoras. El Estado es así una fuerza ética reguladora y reintegradora, no sólo de la actividad económica, sino de toda la sociedad liacia sí misma, y por lo tanto, es el medio de reintegrar al individuo en la comunidad, o de fusionar, superando al burgués individual en el ciudadano político. Establecida la continuidad del pensamiento político de Hegel en el tratamiento de la sociedad civil, debemos considerar ahora cuál fue la concreta concepción del orden constitucional atribuida al Estado por el filósofo alemán.


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