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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1988

Política de los derechos o política del bien común


La crítica de Sandel se basa principalmente en la posición defendida por Rawls en A Theory of Justice y no toma en cuenta la evolución ulterior de su pensamiento, mientras que sobre varios puntos los artículos recientes modifican su concepción del sujeto de manera bastante sustancial.[Nota 22] De todos modos, los argumentos de Sandel contra el su eto desencarnado propio de la filosofía liberal son realmente pertinentes y hay una clara contradicción en querer fundar una teoría de la justicia distribuitiva sobre las premisas del individualismo liberal. En este sentido, los liberales como Nozick o Hayek que niegan la existencia misma de semejante concepto son ciertamente más coherentes.[Nota 23] No podemos dejar de estar de acuerdo con Sandel cuando afirma que Rawls no logra justificar de manera convincente la primacía de la justicia y la prioridad del derecho sobre- el bien. Pero disentimos cuando saca la conclusión de que eso prueba la superioridad de una política del bien común sobre una política de defensa de los derechos.[Nota 24] El hecho de que la argumentación de Rawls sea inadecuada no implica que su objetivo deba ser rechazado.

Esta cuestión de la prioridad del derecho sobre el bien constituye la verdadera apuesta del debate y va a permitirnos poner en evidencia tanto los límites de la concepción liberal como la ambigüedad de la crítica comunitaria y sus peligros. Como lo hace notar Sandel, para los liberales de tipo kantiano como Rawls la prioridad del derecho sobre el bien significa no sólo que no se pueden sacrificar los derechos individuales en nombre del bienestar general, sino también que los principios de la justicia no pueden ser derivados de una concepción particular de lo que es bueno en la vida.[Nota 25] Este es el principio del liberalismo según el cual no puede existir una sola concepción de la eudaimonia, del bienestar, que pueda imponerse a todos, sino que cada uno debetener la posibilidad de búscar su felicidad como le parezca, fijarse a sí mismo sus propios objetivos y tratar de realizarlos a su manera. Los comentarios, por su parte, afirman que no se puede definir el derecho antes que el bien, pues sólo a través de nuestra participación en una comunidad que define el bien podemos tener un sentido del derecho y una concepción de lajusticia. Este es un argumento irreprochable, pero que no autoriza de ningún modo la conclusión de Sandel de que es necesario rechazar la prioridad de la justicia como virtud principal de las instituciones sociales, así como también rechazar la defensa de los derechos individuales, y volver a una política basada en un orden moral común. Semejante conclusión reposa sobre un equívoco fundamental que concierne a la noción misma del bien común, el cual, por otra parte, es creación del propio Rawls. Hasta hace poco[Nota 26] éste insistía en que su teoría de la justicia dependía de la filosofia moral. Ahora bien, su teoría depende por supuesto no de la moral sino de la política y exige distinguir entre el "bien común moral" y el "bien común político". Una vez que semejante distribución ha sido establecida, las consecuencias que extrae Sandel de las incoherencias epistemológicas de Rawls aparecen como inaceptables.

Examinemos este problema más detalladamente. Rawls pretende defender el pluralismo liberal que requiere no imponer a los hombres una concepción del bienestar y un plan de vida particular. La moral individual es para los liberales una cuestión privada y cada uno debe poder organizar su vida como le parezca. De allí viene la importancia de los derechos y el hecho de que los principios de lajusticia no pueden privilegiar una concepción particular del bienestar. Pero es evidente que esta prioridad del derecho sobre el bien sólo es posible en un cierto tipo de sociedad con instituciones determinadas, y que no puede haber una prioridad absoluta del derecho sobre el bien, puesto que, como lo afirman con razón los comunitarios, sólo en el interior de una comunídad determinada, la cual se define por el bien que postula, puede existir un individuo con sus derechos. Pero sería necesario especificar que se trata de una comunidad política, es decir, de un regimen (en el sentido de politeia) que se define por el bien político que pone en acción.[Nota 27] Ciertos regímenes se caracterizan por el hecho de que no hay distinción entre el bien del hombre y el bien de la ciudad, aunque la separación de esas dos esferas en la modernidad y el rechazo de una concepción única del bien moral no debería hacer perder de vista la existencia del "bien político", el bien que define una asociación política en tanto tal. De este modo, si un régimen liberal democrático debe ser. agnóstico en términos de moral, en cambio, no lo es -y no puede serloen lo concerniente al bien político, puesto que afirma los principios políticos de la libertad y de la igualdad. Sólo en el interior de semejante régimen, y en función del bien político que lo define, es posible la prioridad de los derechos en relación con las diferentes concepciones del bien moral. Si los comunitarios están autorizados a cuestionar la prioridad del derecho sobre el bien tal como aparece en Rawls, es sin embargo ilegítimo de su parte pretender, como es el caso en Sandel, que eso exige abandonar el pluralismo liberal (así como una política basada en los derechos), dado que semejante prioridad es lo que caracteriza a un régimen liberal democrático.


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