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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1988

Justicia y Pluralismo


En esta dirección se elabora la investigación de Michael Walzer, quien, aunque se coloca del lado de los comunitarios, no se opone a los ideales políticos del liberalismo. Al contrario, su proyecto es defender y radicalizar la tradición liberal democrática.[Nota 30] Walzer se opone al tipo de procedmiento filosófico que supone que un pensador se desprende de todos los lazos con su comunidad a fin de poder descubrir verdades supuestamente universales y eternas.[Nota 31] Según él, un filósofo debe permanecer en la caverna y asumir plenamente su condición de miembro de una comunidad particular, su papel consiste en interpretar, para sus conciudadanos, el mundo de significaciones que tienen en común. Si denuncia el racionalismo y el universalismo de la Ilustración y proponer ealzar conceptos como los de tradición y comunidad, lo hace para poder defender el ideal democrático de manera más eficaz.

Aunque Walzer critica la posición epistemológica de Rawls, sin embargo está de acuerdo con este último en lo referente a la prioridad de lajusticia y la idea de que en nuestras sociedades ésta consiste en la institucionalización de la libertad y de la igualdad. Pero Walzer se distingue de Rawls en su manera de concebir la igualdad, y en Spheres of Justice presenta una teoría pluralista de la justicia social, cuyo objetivo es la realización de lo que llama una "igualdad compleja". De acuerdo con él, es la única concepción de igualdad adaptada a las sociedades modernas, en las cuales el grado de diferenciación está muy avanzado.[Nota 32]Walzer considera, en efecto, que se concibe demasiado a menudo la igualdad a partir del modelo de la igualdad simple, que tiende a igualar lo más posible a las personas en situación global. Semejante visión implica necesariamente una intervención constante del Estado a fin de impedir la emergencia de cualquier forma de dominación. Por lo tanto, abre la vía al totalitarismo que pretende coordinar sistemática y autorítariamente la distribución de todos los bienes en todas las esferas. Por ello, Walzer afirma que si se quiere convertir a la igualdad en objetivo central de una política que también respete la libertad, sólo podemos concebirla como igualdad compleja.[Nota 33] Este tipo de igualdad requiere que diferentes bienes sociales sean distribuidos, no de manera uniforme, sino en función de una diversidad de criterios que refleje la diversidad de esos bienenes sociales y de las significaciones que le son atribuidas. La igualdad es una relación compleja entre personas, mediatizada por una serie de bienes sociales, pero no consiste en una identidad de posesiones. Lo importante es no violar los principios de distribución propios de cada esfera y evitar que el éxito en una esfera implique la posiblidad de ejercer la preponderancia en otras, como ocurre actualmente con la riqueza. Y Walzer cita a Pascal: "la tiranía es querer obtener por una vía lo que no se puede obtener otra. Se rinden diferentes honores a los diferentes méritos: honras de amor a los placeres, de temor a la fuerza, de fe a la ciencia". [Nota 34] La justicia, entonces, no es solamente una cuestión de, interpretación y de aplicación de criterios de distribución, sino también de distinciones y de fronteras entre las diferentes esferas. Lo esencial es que ningún bien social pueda servir de medio de dominación, así como es esencial evitar la concentración del poder político, la riqueza, los honores y las funciones particularmente privilegiados en las mismas manos.

El interés de la perspectiva adoptada por Walzer es que permite la crítica del, individualismo liberal y de sus presupuestos epistemológicos, conservando al mismo tiempo, e incluso enriqueciendo, el aporte del pluralismo. Esta perspectiva muestra también cómo se puede pensar la justicia sin buscar un punto de vista universal y sin elaborar principios generales válidos para todas las sociedades. Para Walzer, sólo a partir de una comunidad política determinada, y en el interior de la tradición que la constituye y de las significaciones sociales comunes a sus miembros, puede ser planteada la cuestión de la justicia. Según él, no tiene ningún sentido declarar que una sociedad de tipo jerárquico es injusta porque la distribución de los bienes sociales no se efectúa de acuerdo con principios igualitarios. Si la igualdad es un objetivo central para nosotros es porque vivimos en una sociedad liberal democrática, donde las instituciones y las significaciones están profundamente impregnadas por este valor, lo que hace posible su utilización como criterio para juzgar sobre lo justo y lo injusto. En tanto que principios políticos, la igualdad -y la libertad- son susceptibles de numerosas interpretaciones. No puede existir acuerdo definitivo sobre la definición de la libertad y de la igualdad, sobre las relaciones sociales donde esos principios deben ser puestos en acción o su modo de institucionalización. Diferentes filosofías políticas ofrecen interpretaciones diversas de todo ello, pero tal discusión es posible, y el problema de la justicia se plantea para nosotros en estos términos, porque esos valores son centrales para nuestra tradición.


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