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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1989

REFLEXIONES AL PIE DEL POEMA

Author: Eduardo Milán


El momento estético por el que atraviesa la actual poesía latinoamericana permite la formulación de la pregunta siguiente: ¿Cómo reacciona esta poesía frente a la actual situación ideológica que padece el continente y el mundo en general? Esta situación "ideológica" puede reducirse, a grandes rasgos, a cuatro o cinco problemas hoy muy claros. Uno: la crisis del proyecto moderno patentado en la caída de valores utópicos ordenados según perceptivas fundamentalistas; dos: la crisis de la idea evolutiva y lineal de la Historia; tres: la crisis o la clausura del proyecto de las vanguardias históricas de los años veintes; cuatro: la emergencia cada vez más insistente del llamado "pensamiento débil", retombée filosófica que rescata para el pensamiento occidental las zonas marginales o relegadas en calidad de deshecho por ese mismo pensamiento logocéntrico.

Hacer hincapié en esta "visión del mundo" en crisis no cae fuera de foco por la consideración, casi tradicional, casi canónica, del discurso poético-literario como correlato de una "idea" de la realidad. Por el contrario, en un momento en que la resolución del impasse estético actual pasa por la reconsideración de la así llamada tradición, un arqueo de la realidad actual supone un arqueo del "contenido" de esa tradición, utilizado siempre como soporte en el nivel del significado poético.

Una poesía como la latinoamericana, que subsistió buena parte de este siglo al calor de las preceptivas vanguardistas europeas de los años veintes, esto es, una poesía que llevó a cabo una reelaboración mestiza de esa realización práctica del proyecto de la Modernidad, debe practicar un profundo examen de conciencia a la luz crítica de la situación actual de Occidente. Al margen de consideraciones particulares tales como la de América Latina como un subcontinente o como una realidad neocolonial no resuelta ---eufemismos infelices pero verdaderos-, el hecho es que la subsistencia de la poesía latinoamericana se dio siempre como ruptura (Darío y el Modernismo) o como diálogo (Huidobro, Vallejo, Neruda, Paz, lezama) con las metrópolis culturales europeas. Esto es: si otrora la crisis de las formas poéticas fue nuestra, la crisis actual del contenido también es nuestra. Y el contenido poético no sólo se articula como asimilación del contenido literario (literatura de la literatura) sino también como asimilación del contenido filosófico e histórico.

Si bien la poesía puede definirse esquemáticamente, en términos estructurales, como "la proyección cualitativa del paradigma sobre el sintagma" (Jakobson), lo que privilegia objetivamente el carácter del significante sobre el significado, también es cierto que, en momentos críticos como el actual, es necesario dar cuenta de qué es lo que ocurre con ese "resto del mundo" poético llamado significado. En términos temáticos, es comprobable el regreso, en la actual poesía latinoamericana, a tópicos literarios que pueden ser considerados, sin alargar la mano, como neo-clásicos, en la medida en que responden a una preceptiva mimética, a una dependencia de una norma de la realidad. Las vanguardias históricas y su herencia mestiza latinoamericana habían defendido la idea de lo temático como insignificante en la medida en que proyectaron la realidad transitoria de la forma al terreno del contenido. El revival poético actual prevé un retroceso sustantivo: la revaloración de tópicos literarios que tienen base en preceptivas anteriores al estallido vanguardista, lo que en términos reales significa un relegamiento de la conciencia crítica en el nivel estético propuesto por las vanguardias, a la vez que proscribe toda posibilidad evolutiva para el campo artístico.

Frente a este panorama lo que entra en problemas es la tradición misma, por el riesgo de ser considerada como un simulacro más, como un fantasma de tradición. La tradición, para no ser traicionada, exige una lectura presentificante, lo que en términos prácticos significa un atraerla a un aquí y a un ahora, operación que sugiere el movimiento justamente contrario al regreso acrítico. Atraer la tradición representa la puesta en escena de la mirada crítica, única capaz de un trazado no complaciente de la historia literaria. El problema se complica especialmente por el momento en que vivimos ahora, cuando la secuencia evolutiva y lineal de la Historia entró en entre dicho, lo cual deja un saldo de temporalidades plurales: todos los tiempos, todas las historias, todas las tradiciones. Una posibilidad no entrópica de focalizar una tradición sería el trazado de una línea de concretud sincrónica, lo que posibilitaría la emergencia de constructores del lenguaje: una tradición -hoy más que nunca necesaria, cuando comienzan a aparecer aquí y allá resabios de "literaturas nacionales" global, una tradición universal de hacedores.


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