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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1989

2.La metahistoria marxista: la versión literal


Cuando al historiador británico Christopher Hill se le preguntaba si era marxista, contestaba elusivamente: "¿quién es un historiador marxista?" Más tarde me referiré a este interrogante; ahora hay que inspeccionar a Marx y a su metafísica.

No digo metafísica por azar. Marx no fue sólo un hegeliano converso; Comte le suministró la idea de que es válida una ciencia social a imagen y semejanza de la física newtoniana, y, como la física, podía proponer una metafísica de la cual se derivarían relaciones y hechos. Y también creyó en el progreso industrial indefinido de Saint Simon que, por el juego astuto de la dialéctica, llevaría al socialismo, a la historia humana genuina.

En su Introducción a la Crítica de la Economía Política (1859) se encuentran los componentes de su metahistoria. Quienes ignoraron los textos importantes del "joven Marx" (como Lenin y Plejanov) se inclinaron a una exégesis literal de este escrito; en los treinta, Lukács, Bloch y Lefébvre -entre otros- debieron revisarlo. Referiré la interpretación ortodoxa pues ha influido y trastornado mucho más que aquéllas que guardan fidelidad a Marx. Nadie es invulnerable a la ironía del tiempo.

En la Introducción Marx distingue tres elementos básicos: a) las fuerzas de producción que incluyen a los medios de producción (materias primas, tecnologías, fuerza de trabajo, capacidad inventiva); b) la infraestructura o base "concreta" que contiene a las relaciones de producción, relaciones atingentes a la propiedad que determinan a su turno las pautas de trabajo en diferentes tipos de sociedad. Las relaciones de producción revisten rasgos estructurales: clases -y no nexos personales- se organizan y pugnan en torno a ellas. Y para culminar el argumento: las fuerzas y las relaciones de producción constituyen un modo de producción, cuya variación da lugar a diferentes estructuras históricas; c) la infraestructura tiene un techo: la "superestructura", que cobija a las categorías legales, políticas y artísticas.

Es mérito de Marx e infortunio del marxismo ortodoxo que este esquema sea moneda corriente. No precisa por consiguiente elaboraciones. Sólo indicaré un problema interesante: la ciencia. ¿Es parte de la superestructura o es medio de producción? La respuesta no es tajante. Si la ciencia es una manifestación de la cultura y sólo por azar e indirectamente apareja innovaciones técnicas, pertenece al aparato ideológico; pero en las condiciones del capitalismo y del socialismo maduros la ciencia tiene utilidad social, en buena medida, porque es, a la corta o a la larga, tecnología. Entonces, es medio de producción. ¿No podrá argüirse lo mismo M arte y de las ideologías masificadas?

Pero retengamos el andamiaje inicial. Conforme a éste, las relaciones de producción están ... (se abre la polémica: "¿condicionadas?" "¿determinadas?" "¿vinculadas?") unidas, por algún orden de causalidad, con las fuerzas de producción. Y cuando brota el conflicto entre ellas (pues la tecnología industrial es dinámica: recuerden a Saint Simon) despunta un cambio de sistema económico. La dialéctica de las acumulaciones no sólo tiene un inicio: es teleológica.


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