ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

IGNACIO SOLARES: NOSTALGIA DEL PADRE-NOSTALGIA DE DIOS*

Author: Francisco Prieto[Nota 1]


*Conferencia pronunciada en la Katholische Universitätt, de Eichstätt, República federal de Alemania, enjulio de 1988.

Pertenece Ignacio Solares a la generación del 68. A los escritores, artistas, científicos y políticos que nacen en los cuarentas, el historiador Enrique Krauze ha llamado generación del 68. Y describe a sus miembros de este modo:

La vida cultural se puebla nuevamente de individuos apa sionados, sobreemotivos, románticos, honorables, transgresivos, insobornables, iconoclastas, perseverantes, que transitan del nihilimso al dogma. Hombres que viven ese estado espiritual que Ortega llamó "extremismo". [Nota 1]

Si la descripción de Krauze es útil, es también incompleta. Al lado de individuos de ese talante, que ciertamente abundan, hay muchos otros cuya obra narrativa -pues vamos a ocuparnos de un novelista en esta conferencia- no nos revela a un ser apasionado ni mucho menos sobreemotivo o romántico; aún menos refleja inconoclastía y dogmatismo. Ignacio Solares, seguramente honorable, sería transgresivo por la sensibilidad religiosa que late en su obra literaria; perseverante porque ha ido construyendo, silenciosamente, un mundo; no le llamaría insobornable por ser éste un adjetivo altisonante que su obra y su persona rechazan, y su nihilismo, en fin, es el de esos que han ahon. dado en la condición humana hasta presentir que el hombre, en palabras de Montherlant, es una criatura perdida de antemano.

Resulta que esta generación que a Krauze le ha dado porque exista y cifrarla en una fecha que evoca el movimiento estudiantil y urbano de 1968, ése que fuera desmesuradamente reprimido la noche del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, en la Ciudad de México, se dio a conocer, primeramente, por un movimiento literario conocido como "la onda", que responde a las características señaladas por el historiador y cuya esencia se traduce en un lenguaje desenfadado y en personajes de las clases medias que se rebelan contra las tradiciones nacionales -familiares, cívicas, refigiosas-; un grupo de novelistas influenciados por la cultura norteamericana que resienten como extraño el mundo rural. Casi simultáneamente surgiría una corriente culterana que practica una escritura a menudo liermética pero cuyo fondo es análogo. Empero, se irían abriendo paso algunos escritores no estridentes y no experimentales, preocupados por cuanto acaece en el interior del hombre y tocados por una honda inquietud religiosa, ética, metafisica. Entre éstos se ubica la obra de Ignacio Solares.

Ahora bien, he caracterizado la obra de Solares como centrada en la nostalgia del Padre y he remitido ésta a la nostalgia de Dios. Y es que la obra de Ignacio Solares se asienta en esa experiencia poética que si, por un lado, es universal, por otro tiene un anclaje profundo en uno de los aspectos más entrañables de la vida mexicana.

Me explico: Escritor realista si nos atenemos al andamiaje externo de su obra, posee Solares, como Julien Green, un insólito aliento lírico que vuelve lo fantástico cotidiano y sin negar lo áspero y mórbido de la existencia, lo tranfigura en una realidad --otra, presente y trascendente, donde la máxima intimidad de un narrador se torna en los fantasmas recónditos e innombrados de cada lector. Y se tiene la impresión en Solares como en Green, de un gran poeta que por motivos insondables no aborda el poema y, narradores auténticos, cuentan historias fluidas cuya intensidad poética se nos mete en la sangre de a poco, como un virus... Pero borda Solares sobre la cotidianeidad y ésta fincada en parajes mexicanos. Y como resulta que para entender la cultura mexicana hay que haber reparado antes en la ausencia del padre, no sabe uno si es la nostalgia de Dios quien ha llevado al novelista a encontrarla en la falta del padre, o si es ésta quien produce en el lector una melancolía entrañable y última que lo lleva a la búsqueda de Dios.

Me explico: El origen de México está indisolublemente ligado a un hombre que tiene un hijo con una mujer a la que nunca hará su esposa. El hombre es un español, Cortés; la mujer, una india, Malintzin. La historia del México moderno se ha explicado, oficialmente, como teniendo su génesis en una violación. La mujer, o sea, la chingada, la cogida a mansalva por el varón, cuando en la realidad sólo unida a Cortés Malintzin obtuvo respetabilidad. El hombre, a saber, el chingón, se vuelve figura lejana, admirable, envidiable... La madre despreciada es la que permanece al lado del hijo. Se desprenderá de todo esto una veneración a la madre por necesidad; un odio al padre sólo de labios para fuera. La historia del México moderno parte, pues, de una mentira, de un conjunto de ambigüedades y actividades veladas. El mestizo, es decir, la inmensa mayoría de los mexicanos, no reconoce oficialmente a su padre, aunque de su padre le venga la religión y la lengua; el castellano, lengua áspera, se suaviza; la religión se centra en la virgen de Guadalupe. La virgen de Guadalupe, que se apareciera al indio Juan Diego, se va convirtiendo en el símbolo de la Patria y esto, a un grado tal, que los próceres de la Independencia usaban su estandarte cual bandera y en el México actual su día, 12 de diciembre, es Fiesta Nacional, los obreros no trabajan y los campesinos la visitan en la Basílica. El México constitucionalmente laico, políticamente jacobino, se reconoce ese día como ninguno otro a sí mismo. Como se suavizara la lengua, la religión se estetiza; la mujer se ha redimido por la diosa mujer que todo lo comprende y todo lo perdona. La Iglesia Católica mexicana, merced al principio tomista de la analogía, ha asimilado todas las formas posibles de las tradiciones indígenas, y el naturalismo pagano de los pueblos indios de México llega a Dios por María despojando al hombre mexicano de rigidez ética, de puritanismo. Al padre terrible, lejano, admirado, se llega sólo por la mujer; a él hay que buscarlo pues no se le ha encontrado.

Como resulta que a niveles concretos la ausencia del padre en la familia mexicana es un hecho social, importa, para analizar la obra de Solares, tener todo esto en cuenta pues se trata de un novelista que maneja de un modo tan maravilloso la fantasía y la realidad que nunca sabe uno si ésta le lleva a la otra, o la otra le retrotrae a ésta.

Vamos, a continuación, a analizar sus obras principales a fin de poder concretar nuestra hipótesis de trabajo; y salta a la vista en la primera novela de Solares, Puerta del Cielo, que el personaje principal es un adolescente, huérfano de padre, a quien la virgen María se le aparece cada vez que despierta su sexualidad, y como las estrecheces económicas de su madre y de su tía le forzan a buscar trabajo, esta empresa se vuelve, en verdad, la búsqueda de una identidad donde un tío, oveja negra de la familia, alcohólico y amigo de frecuentar burdeles, jugará un papel fundamental. Si en Delirium Tremens aborda el novelista a los alcohólicos como seres en la búsqueda preconsciente de Dios, pues al alcohol les lleva a una oscura necesidad de prolongación del sueño, de la noche, de la vida fantástica, en Anónimo, el libro más acabado de Solares, se presentiza la reunificación de los opuestos para rehacer a Dios en cada cual. El árbol del Deseo nos muestra a una niña que huye de su casa llevando con ella a su pequeño hermano a sabiendas de que no podrá resistir al llamado de su padre, y entonces se aplacará su rebeldía y se le secará el deseo. En La fórmula de la inmortalidad, la desaparición del padre del protagonista en un accidente, deja sumidos en la soledad a éste y a su madre y sólo el reencuentro con el padre ido garantiza la supervivencia. Serafin es la historía de un niño campesino que se va a la ciudad a buscar al padre que ha huido con otra mujer; la madre le ha pedido que lo haga por la situación económica en que se encuentran, pero lo que Serafin va a buscar está mucho más allá de lo que su madre exige y lo que él mismo cree al nivel de la conciencia. Finalmente, Casas de Encantamiento es una novela centrada en la nostalgia por una ciudad, México, donde los hombres de cuarenta años han perdido sus señas de identidad y viven a la deriva, como náufragos, e inseguros como huérfanos...

Pero pasemos revista a estas obras. Dejemos de lado la primera, Puerta del Cielo, que he mencionado, por encontrarse en ella una serie de elementos que serán desarrollados con mayor penetración en las obras posteriores, así como Delirium Tremens que es un reportaje novelado.

Anónimo
La fórmula de la inmortalidad
Prolongación de la noche
Serafin
Casas de encantamiento
El árbol del deseo
Conclusión

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