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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

II. Regulación de la discusión


En orden a la gravedad del aborto, la discusión ha de subordinarse a las mismas reglas solicitadas a San Anselmo por los monjes de su monasterio antes de escribir su Proslogion, dirigida a la comunidad cristiana del siglo XI: "que no me apoyase --dice San Anselmo- en la autoridad de las Sagradas Escrituras, y que expusiera, por medio de un estilo claro y de argumentos al alcance de todos, las conclusiones de cada una de nuestras investigaciones; que fuese fiel, en fin, a las reglas de una discusión simple, y que no buscase otra prueba que la que resalta espontáneamente del encadenamiento necesario de los procedimientos de la razón y de la evidencia de la verdad" (Proslogion, Introducción, Madrid, BAC, 1952); es decir, la discusión ha de tratarse filosóficamente; y filosofar es hacer ciencia de lo necesario. Esta definición la fundamento en esta cita de Santo Tomás: "Y lo inteligible en cuanto tal es necesario e incorruptible; y las cosas necesarias son perfectamente inteligibles para la inteligencia. En cambio, los seres contingentes en cuanto tales, son inteligibles de manera deficiente, y, por lo mismo, de ellos tomamos opinión y no ciencia. Por lo tanto, la inteligencia tiene ciencia de los seres corruptibles sólo en cuanto son incorruptibles, o sea, en cuanto son universales" (Suma contra los gentiles, Cap. LV, No. 10).


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