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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

VII. Una contradicción


En la página 31 de la revista Estudios (No. 14), afirma Vázquez: "Por lo que hace a la animación, Singer descarta esta alternativa como anacrónica, ya que resulta absurdo pensar que el alma creada por Dios venga a animar el cuerpo del feto y que el síntoma para detectar esa animación sea el movimiento del feto en el seno materno." Pero en evidente contradicción consigo mismo, en la página 50 afirma Vázquez: "El problema entonces, como lo ve claro Sínger, consistirá en saber cuál es el momento de la animación". Pero Singer, lejos de contradecirse, es congruente consigo mismo, puesto que desemboca en las siguientes conclusiones:

Primera. "La condición suficiente y necesaria para no privar de la vida a una persona es su capacidad de autoconsciencia y libre decisión" (p. 30).

Segunda. Singer opina que no es posible para el hombre establecer con certeza que las propiedades actuales o potenciales de autoconsciencia y libertad le sean intrínsecamente valiosas. Así, "la única respuesta válida (?) es la utilitaria, que parte de la capacidad actual o en ejercicio de la persona". (El paréntesis es mío.) Así, sigue Singer, "el aborto no es ni mejor ni peor que cualquier otro medio de control natal y con mayor razón sejustifica en presencia de un grave problema de sobrepoblación. Más aun, entre el feto y el recién nacido no es posible percibir diferencia alguna en términos de autoconsciencia actual, y con un criterio utilitario también se puede, y en ciertas circunstancias se debe, justificar el infanticidio" (p. 33).

Tercera. "Si lo potencial --opina Singer- significa que el feto nunca será capaz de verse a sí mismo como una entidad distinta con un pasado y un futuro, ese sentido de potencialidad no puede ser el supuesto para preservar la vida del feto" (p. 32).

Cuarta. "Si el feto no es persona su vida no tiene más valor que la de un animal. En este caso, en cuanto ser sensible, la muerte del feto como la de cualquier otro animal debe hacerse lo menos dolorosa posible" (p. 32).

Quinta. Según la opinión utilitaria liberal, en la que Singer chapotea, la vida intrauterina o la posnatal de un ser humano "no puede ser la línea divisioria que marque el derecho de matar a ese ser" (p. 31).

Sexta. Singer opina que la dependencia del feto respecto de la madre no es suficiente para privar o no de la vida al feto, ya que la dependencia no deja de ser una noción relativa. En tal virtud, el aborto no estaría prohibido antes de que el feto sea viable (p. 31).

Tras este desfile de crímenes en potencia, Vázquez descubre que para Singer "la persona sólo tiene sentido desde un punto de vista estrictamente psicológico pero no ontológico" (p. 44); en cambio para aquél, el feto adquiriría dignidad de persona y sería posible ontológicamente hablar del feto como tal desde el momento de la animación, definitivamente establecida por Vázquez: a partir de la octava semana de la gestación; puesto que desde un punto de vista filosófico, opina Vázquez, "antes de ese momento no existe una materia en disposición última para recibir el alma racional".


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