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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

LUIS GONZÁLEZ Y GONZÁLEZ, TODO ES HISTORIA.

Author: Jorge Hernández[Nota 1]


Luis González y González, Todo es historia, México, Ed. Cal y Arena, 1989, 306 pp. ISBN-493-183-2.

Hay una forma de historiar que se aleja de la pompa y circunstancia de los hechos y héroes monumentales. Alejada del bronce, esta historia baja a los próceres de sus pedestales y nos los descubre en sus reales dimensiones.

Desde sus inicios como historiador, D. Luis González ha ido mostrando, a través de su riquísima expresión escrita, los corredores de nuestro pasado con una sencillez coloquial y una erudición accesible a todos por igual. Académicos y oyentes, letrados y chismosos, capitalinos y provincianos nos encontramos reflejados en sus páginas como lectores, historiadores o ganosos de conocer y contar historias. D. Luis escribe la historia como la entendemos familiarmente: un viaje mágico al pasado --sea nacional, municipal o personal-, contado sin aspavientos y platicado en letras con colores y olores.

Su oficio de historiar permitió que D. Luis levantara en vilo a su pueblo natal San José de Gracia, Michoacán-, colocándolo no sólo en los mapas y planos del republicanismo académico-intelectual sino también en los estantes de los libreros de ya varias ediciones de lectores y estudiantes.

Todo es historia reúne cuarenta y dos años de microhistoria de la microhistoria, esa forma de historiar que logra universalizar los encantos de lo minúsculo: pueblos, santuarios, municipios o biografías de los contingentes anónimos que acompañan a los que se convirtieron en estatuas. En este libro encontramos "la avidez de sabiduría histórica por parte de alguien que escribe sucedidos desde los veintiún años al través de cuarenta y dos, (misma que) está en el origen de esta ensalada de historias, extraídas por Antonio Saborit de un caos de artículos".

A través de estas páginas, el lector experimentará el valor y significado del título que da nombre al libro: la posibilidad de que Todo sea Historia. Gonzalólogos y lectores en potencia de serlo, encontrarán en sus páginas tanto la "teoría" de la microhistoria -profesada y ejemplificada por la obra de D. Luis así como las aventuras de nuestro pasado en ejemplos "concretos": Juárez y lo que era su Era, el optimismo que inspiró los gritos de la Independencia o las vidas de los treinta y tres padres de la patria.

El itinerario de este macro microhistoriador nos muestra la ronda de las generaciones y los protagonistas de la Reforma y la Revolución Mexicanas, no como estatuas del Paseo del mismo nombre o cimientes del Monumento idem, sino como personajes de carne y hueso que "aparecen y desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, sin dar tiempo a paladear personalidades, sin medición de estaturas y vigores, sin adentramientos íntimos en nadie". Aún así, los personajes historiados por D. Luis cobran una dimensión real que nos acerca a ellos de frente y sin necesidad de empinar el cuello.

Quien lee la prosa de Luis González aprecia el discreto encanto de saber conjugar las letras con el deseo de conocer el pasado. No es el afán literario de la novela como ventana de la imaginación, sino las ganas de platicar y de guiarnos por el pretérito a través de novelas verídicas. El lector encontrará un conjunto de ensayos que marcan la pauta para el interesado en historiar el pasado sin buscar las versiones oficiales o los cuadros ideologizantes.

Se trata pues, de un libro indispensable para los "clíonautas" y muy atractivo para cualquier tipo de lector. Es un ejemplo de la labor de "hundirse en la erudicción hasta llegar al fondo de los manuscritos olvidados y polvorientos y de las piedras que hablan (que) es un deporte dificil que permite el rescate de argumentos novedosos y de fama para los buzos de la historia". Aunque los ensayos que aquí se presentan no surgen de las piedras ni de los recovecos de los archivos, D. Luis presenta la narración que parte de los impresos del pasado, analizando antecedentes e intenciones, ánimos y circunstancias y dejando que cada quien interprete los sucesos "por leyes o por causas materiales".

Con todo, D. Luis González demuestra, una vez más, que su forma de enseñarnos que Todo es historia es, a su vez, una pauta de Todo lo que es Historiar de parte de quien es Todo un Historiador.

JORGE HERNÁNDEZ

Dpto. Académico de Estudios Generales, ITAM.


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