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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

FRANK KERMODE, FORMAS DE ATENCIÓN.

Author: Alberto Sauret[Nota 1]


Frank Kermode, Formas de atención, Barcelona, Gedisa ed., 1988. ISBN84-7432-319-3.

Cada época tiene el renacimiento que se merece.

(E. H. GOMBRICH)

Este libro está compuesto por unos ensayos sobre las cuestiones de por qué medios atribuimos valor a las obras de arte y de qué manera nuestras valoraciones inciden en las formas de prestarles atención.

Como observa el compilador, "la estrategia de Kermode es jamás intervenir en el primer momento del impulso de vanguardia, cuando las pasiones están más inflamadas, sino aguardar..." Su intervención en este caso propone salvar las discusión hermenéutica de las aporías en las que la han atascado algunos "pensadores destructivos". reencauzándola conforme a su más pura tradición.

El total relativismo estético no es correlato obligado del "anarquismo epistemológico": La afirmación de que "la verdad científica es también cuestión de opinión" nada dice en contra de lo verdadero como tal, puede inducir al escepticismo como estimular al mejor conocimiento.

Sostiene Kermode la existencia de trabajos "inexpugnablemente canónicos", con una virtud invulnerable al desgaste temporal que les confiere una "modernidad perpetua", y lo afirma mediante la ilustración de algunas vicisitudes propias del proceso de canonización. Se detiene largamente en el caso de Botticelli, olvidado poco después de su muerte hasta el siglo XIX, cuando es recuperado. La sucesión de hechos que dieron lugar a su resurgimiento resulta muy revelador en cuanto muestra a la interpretación crítica tributaria de la opinión, dado que, como documenta el autor, los eruditos no habrían orientado sus investigaciones hacia la obra del pintor florentino si con anterioridad éste no hubiese sido promovido por una moda casi ignorante, basada en ideas "más pasionales que precisas".

Aunque la opinión general no siempre sabrá reconocer la virtud, su función preservativa sería indispensable. Las tendencias históricas en materia de gusto que resucitan obras de otras épocas siempre preceden a la revalorización canónica.

Abandonando el infructuoso deslinde entre conocimiento y opinión dirá, "lo que preserve y restaure algún objeto cuyo valor haya estado o esté en peligro de perderse es, a pesar de estar sujeto a error, bueno".

La principal importancia de una argumentación interpretativa no reside propiamente en sus juicios valorativos sino en proporcionar el medio por el cual sobrevive su objeto. "Se otorga la modernidad permanente a ciertos trabajos por medio de argumentaciones y persuasiones que en sí no pueden mantenerse modernas". Un texto permanece actual por el comentario, que necesariamente habrá de variar con relación a las diversas circunstancias de su formulación.

"Estar dentro del canon significa estar protegido del desgaste natural, contar con un número infinito de posibles relaciones internas y secretos, ser tratado como un heterocosmos, una Tora en miniatura", con.-,tituida por el texto y todo lo que generación tras generación se dice sobreél. Una conversación transgeneracional "protege un cuerpo de ley original, que de otra forma estaría en peligro de parecer obsoleto e irrelevante, por un sutil ajuste a nuevas condiciones".

Para reencauzar una disciplina que se extravía en su metodología, Kermode es original con el más puro sentido hermenéutico, volviendo a los orígenes para revisar en los principios históricos de la disciplina sus principios ontológicos: "Las pautas hermenéuticas o middot de los primeros rabinos no eran meramente restrictivas; proporcionaban consejos útiles sobre la forma de lograr nuevas interpretaciones", en los que no faltaban elementos lúdicos.

Dado que el error es consustancial a la opinión y llegados al punto en que ésta parece insuperable, el criterio para evaluar una formulación interpretativa se ve obligado a abandonar la ideal ausencia de error. Buena interpretación será la que mantenga presente la discusión sobre una obra valiosa, "la que alienta o permite ciertas formas necesarias de atención".

Paradójicamente, Formas de atención exhibe repetidas faltas de atención en sus formas, algunas graves, como fechas equivocadas. Mientras que ciertos pasajes permiten sospechar también una traducción poco rigurosa; no obstante se percibe la primera mano de un maestro con enorme conocimiento, agudeza y una sugestiva economía de expresión.

ALBERTO SAURET

Dpto. Académico de Estudios Generales, ITAM.


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