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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

3. Francia a la hora de la Revolución


La Revolución Francesa no es fácil de explicar únicamente en términos de crisis económica y social. Esta interpretación ya resulta, hoy en día, incompleta y hasta cierto punto superficial ya que desde hace más de un siglo han salido a la luz datos que la contradicen. De hecho desde la obra clásica de Alexis de Tocqueville los historiadores han señalado que las condiciones socioeconómicas de Francia en 1788 no permitían suponer como inminente el estallido de una revolución. Más aún, según la historiografia reciente era un país próspero y en proceso de expansión. Los datos confirman esta aseveración.

Francia había visto aumentar su población de 19 a 27 millones de habitantes en poco menos de un siglo, y en 1789 era el país más poblado de Europa. Sus ciudades estaban unidas por una excelente red de carreteras, puentes y canales. Poseía zonas industriales con un. fuerte índice de crecimiento, como eran los astilleros de Burdeos, las manufacturas de seda de Lyon y las textiles de Rouen, Sedan y Amiens. Su industria metalúrgica era importante debido a las innovaciones tecnológicas que la habían transformado desde hacía algunos años. Además una parte de la población campesina había logrado, poco a poco, ser propietaria de sus tierras. En 1787 el comercio exterior había. alcanzado los 1153 millones de francos, cifra que no fue superada hasta el año de 1825. El tráfico colonial de la marina mercante francesa era uno de los más activos de Europa. sobre todo en especies y azúcar llevadas de sus colonias. La banca francesa era la más importante del viejo continente, ya que sus transacciones financieras ascendían a la mitad de, todos los movimientos realizados por la banca europea.

La situación económica de Francia en el alba de la Revolución era como la de otros países de Europa que tenían un aceptable índice de crecimiento económico. Los sectores pobres y marginados de Francia eran incluso menores en número que los existentes en otras naciones. Pero esta miseria. existía y con su sola existencia hacía visible la injusticia social que prevalecía.-" indigencia en que vivía una parte de la población de este país, más rico que muchos otros, contrastaba fuertemente con la opulencia de los grupos privilegiados, particularmente la aristocracia y el alto clero. Y fue este constraste el que despertó la indignación popular y en el momento coyuntural apropiado provocó el estallido. Fue un acto de toma de conciencia popular que en poco tiempo involucró no sólo a las clases miserables sino también a la burguesía media e incluso a la nobleza de menor rango.

Ahora bien, la condición de posibilidad de esa toma de conciencia popular fue la difusión de las ideas de los ilustrados franceses en grandes sectores de la población. Fue la hora de triunfo de la propaganda filosófica que había logrado erosionar el orden de cosas existentes, hasta el punto de provocar un levantamiento popular que en pocos meses se transformó en una revolución. -Al señalar las injusticias de una sociedad no apegada a la razón y por ella antinatural, los ilustrados agudizaron en los hombres el sentimiento de agravio, pues los enfrentaron sin velos a los conceptos de justo y de injusto, y al hacer esto los invitaron a participar del festín de la vida y de la felicidad general que llegaría al cambiar el orden de cosas existentes. Sus escritos propagandísticos hicieron que la idea del progreso, una mera teoría filosófica, se transformara en la creencia en el progreso, es decir en un motor para buscar el cambio. De no existir esa premisa que prometía un paraíso terrestre es dificil pensar que un pueblo próspero hubiera quebrado como lo hizo las estructuras de la sociedad. Los filósofos propusieron el paradigma y el pueblo lo llevó a la práctica.


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