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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

4. Problemas de realización a escala de nuestra carne


Merleau-Ponty enraíza su filosofia en un aspecto poco conscientizado dentro de la filosofia occidental: la carne no había sido tomada como tema de reflexión filosófica a ese nivel. Precisamente por eso, hay algunos problemas que Merleau-Ponty no estuvo en posición de vislumbrar, aun cuando no podamos decir que se haya encaminado en dirección equivocada.

Quiero aquí solamente presentar algunos problemas en relación con el cuerpo estesiolósigo-carne nuestra (que llamaremos aquí cuerpo-carne), que Merleau-Ponty no parece haber llegado a conscientizar. Estos problemas ciertamente desde un punto de vista de "lo natural es ya perfecto", no se presentan. Sin embargo, la manera ordinaria de ser cuerpo-carne del hombre occidental y del hombre oriental nos llevan a ver la necesidad de explicitar la dualidad que choca con la no-dualidad a que MerleauPonty quiere conducirnos.

Todos damos por sobreentendido que el cuerpo humano tal como se vive es ya perfecto y capaz aún de ser base de un des-velamiento del "Ser Salvaje como lo piensa Merleau-Ponty. Pero allí hay un aspecto de inconsciencia en la filosofia occidental frente al cuerpo.

Al empezar la práctica de todo deporte, aun cuando estemos sanos, no por eso nuestro cuerpo está "en forma". Aun cuando pueda mover los dedos rápidamente en el teclado de una máquina, eso no me da una seguridad en los matices por presión digital en el teclado de un piano. Quizá la ciencia que busca la "objetividad" fue la primera en percatarse de la subjetividad ocasionada por la presencia de bulto del observador. Pero aún allí queda sin analizar una gran área de la corporalidad humana. Una filosofia que quiere poner también al cuerpo-carne como base de un des-velamiento del Ser bruto, con mayor razón tiene que conscientizar estos problemas. Por esto mismo tenemos que ver algunas de las características que ese cuerpo generalmente tiene y que no abandona en el vivir diario por no hacer del vivir diario su camino.

Tanto orientales como occidentales viven en la vida diaria:

a) Un cuerpo que se pone tieso en presencia de otro. En cuanto alguien nos lo haga notar nos daremos cuenta de ello; sin embargo, ordinariamente no estamos conscientes de esto. Lo podemos observar en muchos animales, especialmente en el gato y el perro a los que se les eriza el pelo, los caballos tienen contracciones musculares (especialmente de los tejidos subcutáneos), el gallo pone tieso el cuello, etc. Nuestro cuerpo también reacciona igual y se pone tieso en presencia de otro. Hay en ello ya un establecimiento de dualidad, un choque con el aura ajena, una carga bioeléctrica que ocasiona tensión muscular. En casos extremos produce agitación, dilatación o contracción vascular, atragantamiento salival, contracciones intestinales, etc. Un cuerpo ajeno causa nerviosismo. "Presentimos" un cuerpo ajeno por la carga bioeléctrica que induce en nosotros. Pero ese "presentir" difiere de la "auditividad dermal" de un cuerpo entrenado. Es una diferencia, se dice, de "estado" corporal, de "condición". Pero hay allí algo más profundo que eso y que sólo se conoce en la experiencia del "soltar el cuerpo y la mente" de la experiencia Zen, en el "morir al hombre viejo", o en el "morir con Cristo y resuscitar con Cristo" del cristianismo.

b) Un cuerpo que no está igualmente conscientizado en todas sus partes. Esto quiere decir que vivimos esencialmente nuestra vida en partes conscientes y partes inconscientes de nuestro cuerpo. Hay por esto también allí dualidad. Basta con sentarse ante un órgano para darse cuenta de ello; basta con entrenar un poco cualquier arte marcial para darse cuenta de que hay partes del cuerpo que en la vida diaria no ocupamos. Sin embargo, aquí no se habla de una apropiación intelectual de una carne, no es el problema de una "incorporación" en el sentido de dos elementos constitutivos: carne y consciencia, que tengan que unirse. Más bien, el hecho de que así se vea ordinariamente el problema nos apunta a un estado de dualidad en que generalmente al crecer se va habituando el cuerpo. Gran parte de la publicidad, mercadeo, etc. en representaciones visuales se dirigen a esta región no conscientizada de la humanidad. Pero aquí no se habla de una cierta destreza, sino de un desarrollo de las facultades ordinarias. Algunos deportes favorecen el desarrollo de unas, otros el de otras. Asimismo al escribir alfabetos y al escribir caracteres chinos el tipo de movimientos que conscientemente se tienen que hacer difiere. Ciertamente del grado en que el cuerpo está "despierto" en sus facultades ordinarias depende también su integración como cuerpo humano. Al hablar de ese "despertar", no sólo hacemos referencia a las partes móviles del cuerpo sino también a aquéllas que no se mueven hacia el exterior. Por otra parte, no hablamos de una preocupación mórbida por el cuerpo, o de un narcisismo a la n potencia.

c) Un cuerpo que es alternativamente pasivo y activo. Si podemos interpretar de alguna manera el llamado "deseo corporal", el cuerpo que conoce el deseo carnal, aquí es donde lo podemos hacer. Aquí está también el hiatus, cruce, que Merleau-Ponty no logró sino apuntar en sus escritos. [Nota 324] Con un cuerpo así las palabras aquéllas, "el espíritu está pronto pero la carne es débil" no logran entenderse sino en un sentido de una dualidad cuerpo-psique, o cuerpo-alma; que después metafisicamente trata de borrarse como quien tapa un hoyo ontológico. Un cuerpo que alternativamente es pasivo y activo está sumergido en su facticidad y en una temporalidad cronométrica. Un cuerpo que alternativamente es Pasivo Y activo, y aún aquél que sin dejar de serlo logra en un salto mortal activamente ser pasivo, no logran descifrar el "no me toque? de Jesucristo. [Nota 325] Por estar envuelto en la dualidad de lo activo y lo pasivo es un cuerpo que en las artes marciales aún no es capaz de llevar sobre sí la carga emocional que en el piano se expresa a través de la sonoridad de teclado, dedos, cuerdas y pedales; en una palabra, aún está fraccionado, como lo veremos ahora.

d) Un cuerpo que se vive esparcido multidireccionalmente. Quien ha tratado de hacer levantamiento de pesas viene a darse cuenta de que el levantamiento se efectúa no sólo por la potencia muscular, y que al principio hay una pérdida de energía que se escapa en direcciones distintas a la del levantamiento. Un luchador, boxeador, pitcher, golfista o karateka, conforme progresa en su entrenamiento va logrando disminuir esa pérdida por lateralidad. Es una situación corporal equivalente a una difusión multidireccional de vitalidad. Hay allí una dualidad de la que el movimiento en esos casos viene a hacernos conscientes. Un cuerpo así aún no es capaz de imprimir en la forma del carácter chino aquella coloración especial de la tinta que fluye en un pincel y que marca un punto decisivo en la evaluación de la caligrafía Aún no es capaz de una buena caligrafia. Un cuerpo así aún no es capaz de comprender, sólo de repetir el levantamiento de un dedo. Aún no es capaz de comprender la respuesta de jesús ante Pilato y en consecuencia interpretará el comentario sobre esto que San Pablo hace [Nota 326] sólo como una ausencia de mancha o culpa, una irreprochabilidad de la conducta en sentido legal. Un cuerpo así aún no es capaz de seguir las instrucciones de Takuan;[Nota 327] ni aún es capaz de respetar el principio aquél de "máxima eficiencia con mínimo de gasto de energía".

e) Un cuerpo empeñado en la lucha por la supervivencia. Ciertamente es un cuerpo natural que en ningún momento se separa de su habitat si no es por la actividad consciente; pero como ya vimos, es un cuerpo de dualidad que comparte la dualidad generación-muerte de una visión de la naturaleza. No sólo eso, es un cuerpo que se apropia la vida como un derecho y teme la muerte como su máximo enemigo. No es un cuerpo que pueda ver y vivir el horizonte vida-muerte-resurrección si no es en un refugio de vida; escoge un rincón en ese horizonte y se apega a él. De ahí que un cuerpo así, originalmente tienda a una existencia ''generativa". Por ser cuerpo de dualidad lleva una vida en un nivel diferente de la consciencia: es un cuerpo salvaje empeñado en la lucha por la supervivencia. La esencia de su existir es supervivencia -esa es la constante que le anima. De allí que analizado a fondo el proyecto de Merleau-Ponty, en la dimensión cuerpocarne, queda fundado sobre una dualidad aún no conscientizada. Es un cuerpo-carne de combate, no de paz.


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