©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

Francia


Las relaciones entre el México independiente y Francia tienen ya, hacia la época en que iniciamos nuestra exposición una larga historia. Haciendo un esfuerzo de síntesis anotaremos que desde 1808, año de la invasión de España por Napoleón, éste demostro un claro interés por la colonia de Nueva España, sin duda influido por la leyenda de la riqueza mexicana propaganda en los círculos europeos por el barón Alexander Von Humboldt. [Nota 2] Si -bien el tratado que firmó el corso con Godoy por el cuál se le dedía la soberanía de Nueva España no tuyo efecto a causa de la sublevación que hiciera el pueblo español y por la- actitud fidelista de las coloniales. Ante esto, Napoleón se transformó en él adalid de la independencia mexicana.[Nota 3]

Ahora bien, cuando México obtiene su independencia en 1821, Francia fue uno de los primeros países que entraron en relaciones informales con México, a partir de 1824. Dos años más tarde es uno de los primeros en ordenar que fuesen admitidos en sus puertos los barcos de nuestro país. De manera informal y provisional se celebró el 8 de mayo de 1827 un acuerdo recíproco al comercio y a la navegación; mas no es hasta 1830 en que se llega al reconocimiento formal de nuestra Independencia.[Nota 4] Francia es presionada especialmente por sus intereses comerciales, pues será el país que se muestre más exigente que ninguna otra nación al negociar el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación. Esta actitud prepotente impidió que durante este período se firmase el ansiado tratado de comercio.

Francia pretendía la firma de dicho tratado para situarse, al igual que Gran Bretaña, en calidad de "Nación más favorecida". No obstante, el desarrolló del comercio francés especialmente el de menudeo- fue extraordinario -en México, sus comerciantes coparon ramos que habían sido abandonados por los españoles exiliados. Además se introdujeron en una serie de actividades del comercio de lu o o suntuario: importación de mobiliario, perfumería, cosméticos, alta moda femenina.

En otro orden de cosas, pero que también nos ilustran sobre las actividades de los franceses en México, cabe señalar que sus hábiles artesanos adquieren prestigio en, este país: peluqueros, cocineros, reposteros y modistas, con lb que llegó México a ocuar el cuarto lugar entre la clientela de Francia.[Nota 5]

Ir Varias administraciones' mexicanas tomaron medidas para prohibir el comercio al por menor de parte de los extranjeros, ésta fué la causa profunda que motivó el conflicto de 1838-1839 entre México y Francia. Si bien estaba enmascarado por una serie de reclamaciones realizadas por súbditos franceses, entre los cuales destacaba la indemnización que reclamaba un pastelero de Tacubaya, de ahí que la voz popular diese el nombre de " Guerra de los pasteles" al conflicto que estalló en marzo de 1838.

El día 21 de este mismo mes, el barón Deffaudis presentó un ultimátum y al no ser satisfecho, Veracruz es bloqueado a partir del 16 de abril por el capitán de navío Bazoche. Siete meses dura este bloqueo que causó graves daños al comercio de la República, por lo que el 17 de noviembre se reúnen enjalapa para negociar, el ministro de Relaciones Exteriores de México, Luis G. Cuevas y el contralmirante Baudin. Este último, exigía además del pago de las reclamaciones fijadas en 600,000 pesos; 200,000 adicionales, para cubrir los gastos de la expedición naval, y también la firma del tratado comercial. En esto último nuesto ministro fue intransigente, lo cual provocó la ruptura de las negociaciones. La palabra una vez más la tenian los cañonazos frente a Veracruz.

Esta guerra se prolongó del 27 de noviembre de 1838 al 9 de marzo de 1839. En diciembre de 1838, arribó a Veracruz el ministro plenipotenciario de Gran Bretaña, Richard Pakenham con una escuadra más podeúosa que la francesa. Pakenham declaró que venía a ofrecer sus buenos oficios como enviado de Su Majestad Británica, no obstante estas declaraciones, resultaba claro que si no se avenían los franceses de grado, emplearía la fuerza para obligarlos a negociar, ya que Gran Bretaña era el país más perjudicado por el bloqueo. francés.

En estas condiciones, Baudin se vió precisado a firmar un tratado de paz y una convención; el primero fijaba las condiciones para el cese de hostilidades y la convención determinaba que México pagaría los 600,000 pesos, para satisfacer las reclamaciones francesas.[Nota 6]

En conclusión, México pagó religiosamente la suma estipulada que fue entregada al gobierno de Luis Felipe de Orleáns. Dicho gobierno después de descartar las reclamaciones fraudulentas de sus propios súbditos, tuvo un remanente de 200,000 pesos, lo cual es prueba irrefutable de que la causa real del conflicto no fueron las reclamaciones tan abultadas de los súbditos franceses, sino la firma de un tratado comercial favorable a Francia.[Nota 7] Nunca se firmó.

Un año más tarde Luis Felipe, nombro ministro de Francia en México al barón Allenye de Cyprey. Su estancia de seis años se redujo a una larga y cansada relación de disputas y reyertas con las autoridades de nuestro país. Desde su llegada a Veracruz hizo alardes, presentándose con un barco sobrecargado de equipaje y exigiendo el mismo recibimiento dispensado al primer enviado diplomático de España: don Angel Calderón de la Barca.[Nota 8]

Ya en la ciudad de México, entró -el gobierno de Anastasio Bustamante por una cuestión de protocolo: con motivo de la consagración como arzobipo de México, de don Manuel Posada y Garduño.[Nota 9] El secretario de la Legación, conde Breteuil, también se vió involucrado en un escándalo con el dueño de una fonda. En 1842 el barón se vió inmiscuido en una reyerta con el prefecto de Policía por el lugar que ocupaba su coche en el Teatro de Nuevo México.[Nota 10]

Todo esto le valió la fama de atrabiliario, no sólo ante las administración mexicanas, sino -ante el propio Cuerpo Diplomático acreditado en este país.

La conducta del barón era causa de tirantez de las relaciones, en una sociedad como era la de la ciudad de México en la década de los cuarentas del siglo pasado, que daba una importancia que ahora quizás no tendrían a esos detalles nimios.

El caso fundamental es que el tantas veces citado tratado de comercio seguía en su impasse diplomático, que como hemos dicho era la razón fundamental de las tensas relaciones, no así las bravuconadas como la acaecida en mayo de 1845, cuando el capitán de una corbeta francesa, estuvo a punto de bombardear por motivos insignificantes el puerto de Mazatlán.[Nota 11]

Así llegamos a los desafortunados sucesos que tuvieron lugar ese mismo mes en la ciudad de México, en un baño de caballos conocido como "Las dilicias". Causa pasmo, si no risa, relatar que por motivos banales (que los criados del barón de Cyprey, se negasen a pagar el importe del baño de un caballo) acudiensen al lugar de los hechos, el propio barón armado con pistolas y acompañado por miembros de la Legación, iniciándose una seria disputa. A resulta de la misma, el barón fue conducido preso a la Ciudadela y puesto inmediatamente en libertad. El nuevo Secretario de la Legación francesa, Goury du Roslan, resultó con heridas de consideración en la reyerta. [Nota 12]

Aunque chusco, todo este suceso era grave en atención a la calidad de inmunidad diplomática del ministro de Francia, ocasionando protestas y un intenso intercambio de notas diplomáticas, pues el barón quiso que todo el Cuerpo Diplomático acreditado en México tomara parte en el asunto. Es de destacar la actitud mediadora del ministro de España, Salvador Bermúdez de Castro, para resolver este embrollo. [Nota 13]

No obstante, el barón de Cyprey se vió envuelto en otro escándalo más grave, si cabe. El 30 de septiembre atacó, fisicamente delante de numeroso público asistente al Teatro Nacional a don Mariano Otero, prestigioso periodista que había escrito un artículo en su contra a propósito de hecho anteriores.[Nota 14] Esto provocó la ira de los habitantes de la ciudad de México y el barón se vió forzado a abandonar esta capital el 9 de octubre. La consecuencia de estos infaustos sucesos fue la ruptura de -relaciones entre México y Francia. El propio Bermúdez de Castro quedó como Encargado de Negocios de Francia en México. [Nota 15]

Esta situación, aunada a la actitud de americanofilia por parte de Francia durante la desastrosa guerra entre México y los Estados Unidos (1846-1848), ocasionaron --como lo ha demostrado en su tesis doctoral Raúl Figueroa Esquer- que la neutralidad de francesa durante dicha contienda se pueda considerar de tipo hostil.

"Resumiendo la posición francesa, podemos afirmar que la Monarquía de julio, demostró en más de una ocasión sus deseos de Hegemonía sobre los débiles gobiernos de México: inflando las reclamaciones de los súbditos franceses con aquel país, tomando una actitud primero indiferente y luego rayana en la hostilidad hacia México ante su desventurada guerra con los Estados Unidos, incluso propiciando intrigas monárquicas. Una fácil comparación nos llevaría a parangonar la política de Luis Felipe con la de Napoleón III, hacia México, no, el primero carecía del idealismo napoleónico en defensa de la 'raza latina' en América. El comportamiento de la monarquía orleanista hacia México parece una 'política de tenderos', la burguesía francesa carecía de la 'delicadeza' que permite un capitalismo avanzado como lo representaba admirablemente en el orden internacional la diplomacia británica".[Nota 16]

Poco hay que decir de las relaciones franco-mexicanas de 1848 a 1854, ya que Francia vivía convulsiones internas: revolución de 1848, caída de la monarquía orleanista, Segunda República, al frente de la cual ocupa el poder ejecutivo el príncipe-presidente, Luis Napoleón Bonaparte, hasta el golpe de estado en diciembre de 1851; un año más tarde restaura en su persona la dignidad imperial. No cabe duda de que los informes de sus representantes en México, como lo demuestra la correspondencia publicada por la Dra. Lilia Díaz, dieron pie a los sueños napoléonicos de establecer un imperio francés en México, hecho que está fuera del tema de este trabajo. [Nota 17]


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente