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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1989

Gran Bretaña


Este país fue la primera potencia europea en reconocer la independencia mexicana. Hay dos poderosas razones que empujaron a los ingleses a la apertura de las relaciones diplomáticas, previo reconocimiento de México: una de orden político y otra --quizá más poderosa- de tipo financiero.

Primero expondremos las relaciones diplomáticas. En 1821, al consumar México su independencia fue natural que ambos países buscasen un acercamiento mutuo.

Gran,Bretaña estaba libre de compromisos internacionales por formar parte de la Santa Alianza, además no sólo tenía la más poderosa armada, sino que sus barcoscomerciales seran más numerosos que los de cualquier otra potencia mundia. Así desde julio de 1823 se envió a México al Dr. Patrick Mackie, y más tarde a Lionel Harvey, como primeros comisionados.[Nota 18]

Don Mariano Michelena, desdejunio de 1824 jefe de la Misión Diplomática Mexicana para Europa, supo aprovechar las favorables disposiciones de Inglaterra y tuvo la satisfacción de ver reconocida por ella nuestra independencia el 11 de enero de 1825.[Nota 19] El 31 de mayo de este mismo año, Gran Bretaña acreditó -con gran satisfacción de don Lucas Alamán- ante el gobierno de Guadalupe Victoria a Sir Henry George Ward, a quien tanto Victoria como Alamán manifestaron sus deferencias, ello motivado por la actitud marcadamente pro-británica del historiador guanajuatense.

Las relaciones en el orden estrictamente diplomático se desenvolvieron en forma normal. Ninguno de los representantes británicos descendió de su calidad diplomática, ni se vio envuelto en reyertas y escándalos como sus colegas franceses. Fue particularmente amistosa la larga estancia 1827 a 1843- como representante de Inglaterra en México ¿le Richard Pakenham: "Cuya memoria será siempre grata para México al recordar que en el dilatado tiempo que tuvo a su cargo la legación de su país, fue siempre para México un buen amigo". [Nota 20]

El único incidente que hay que reseñar durante esta época, fue el motivado por la presencia de una bandera inglesa, quitada a el texanos y puesta como trofeo de guerra, en una recepción oficial del presidente Santa Anna (11 de septiembre de 1843), lo cual ,dio motivo a desagradables contestaciones con el Encargado de Negocios británico, Percey W. Doyle, quien concurrió al festejo. Doyle declaró a fines de este mes, rotas las relaciones diplomáticas con nuestro país; pero por órdenes de su gobierno tuvo que reanudarlas (20 de enero de 1844). La bandera motivo de las desaveniencias le fue enviada a su sucesor, Charles Bankhead.[Nota 21] Con respecto a la cuestión de Texas, Gran Bretaña se comportó como fiel amiga de México, tratando de evitar la anexión de este territorio a los Estados Unidos,[Nota 22] incluso durante el año crucial de 1845, perinitiendo un viaje a México de su representante en Texas, Charles Elliot, quien realizó durante la primavera de este año, el último esfuerzo británico para preservar la independencia texana, al proponer la formación de un "estado tapón", entre los Estados Unidos y México.[Nota 23]

Pese a la buena disposición del gobierno de José Joaquín Herrera y los esfuerzos de su ministro de Relaciones, Luis G. Cuevas, este proyecto no llegó a realizarse, pues era-demasiado tarde para que tuviese éxito. La oleada expansionista norteamericana ya era demasiado fuerte y los políticos texanos, Anson Jones y Ashbel Emith no pudieron hacer frente a la opinión pública texana, decidida a favor de la anexión.[Nota 24]

A partir de entonces Gran Bretaña manifestó a través de su secretario de Asuntos Exteriores, Lord Aberdeen, su intención de no intervenir en una posible guerra entre México y los Estados Unidos. Sin embargo, durante los primeros meses de 1846 le creyó posible concertar una alianza anglo-mexicana, ya que Gran Bretaña tenía al mismo tiempo el contencioso de Oregón con los Estados Unidos. No obstante éste fue resuelto en mayo de 1846, tres semanas antes los Estados Unidos habían declarado la guerra a México. El acuerdo estableció la partición del territorio en disputa en el grado 49, es decir, Polk tuvo que ceder sus expectativas bajando de los 54° 40' a los modestos 49°.[Nota 25]

Durante la guerra entre México y Estados Unidos, México siempre tuvo expectativas de- contar con el apoyo inglés. En efecto, en la mayoría de los círculos políticos británicos había un sentimiento de desprecio al régimen político norteamericano que se consideraba como una democracia "corrompida y violenta".[Nota 26] El retorno de Henry John Temple, Lord Palmerston al Foreign office en junio de 1846, pareció confirmar las esperanzas mexicanas, puesto que Palmerston -sin duda el jefe más representativo de la política exterior británica de este período- consideraba a los "yanquis, como muy desagradables". Sin embargo, como nos aclara Pierre Renoivin, "los intereses económicos y financieros favorecían la conciliación".[Nota 27] Es decir, era tal el grado de interrelación tanto de las finanzas, como del comercio entre ambas naciones sajonas, que no podían los ingleses darse el lujo de enemistarse con los Estados Unidos, máxime que de intervenir en la guerra con México, Inglaterra hubiese tenido que desempeñar el papel más relevante.

Por otra parte, Palmerston concedía prioridad a los asuntos europeos, después a la Cuestión de Oriente, a su expansión en China, con lo que los asuntos de América eran muy secundarios Inglaterra no tenía intereses activos en América "aparte de las económicas, ambiciones que, por otro lado, atañían a los negociadores privados y no a los gobiernos".[Nota 28]

Así y todo, Gran Bretaña interpuso en tres ocasiones su mediación durante la contienda entre México y los Estados Unidos, que fue rechazada por este país y no bien aprovechada por México.[Nota 29]

"El vizconde Palmerston ya no quiso interponerse en el camino de las victoriasde Ios Estados Unidos, pero si continuó comportándose como prominente asesor del jefe de la diplomacia mexicana en europa: Dr. José Ma. Luis Mora".[Nota 30]

En fin, GranBretaña por temor a indisponer los Estados Unidos, mantuvo una estricta neutralidad. La clase gobernante mexicana tuvo que asumir sola la resolución de los tratados de paz; "mientras que, el poderoso vizconde Palmerston se contentaba con realizar el papel de aúlico consejero del más respetable diplomático mexicano acreditado en Europa".[Nota 31]

Pasemos ahora a analizar las cuestiones financieras. La Casa Bancaria británica B. A. Goldschmidt concertó con el gobierno de México en el año de 1824 un empréstito con valor nominal de 3,200,000 libras esterlinas,, pero la suma recibida por México fue de 1,856,000 libras, con un interés nominal del 5% y real del 8.6%. Al año siguiente la Casa Barclay and Herring concertó por su parte otro empréstito de 3,200,000 libras esterlinas, pero la suma recibida fue de 2,872,000 libras, con un interés nominal de 6% y real del 6.7%.

Las cifras anteriores nos demuestran la colosal cuantía de las, comisiones que cobraban las casas bancarias británicas por los primeros empréstitos mexicanos.

Estos empréstitos fueron utilizados en un 20% para liquidar adeudos anteriores con comerciantes ingleses, encaminados a la modernización militar del ejército mexicano; aproximadamente el 15% se empleó para financiar el monopolio del tabaco; y otro 15% para pagar otros pertrechos militares y navales perdidos a Inglaterra. Los demás fondos -cerca del 50% del total- fueron destinados a cubrir los atrasos en salarios y pensiones de empleados del gobierno mexicano y, sobre todo, para pagar a los oficiales y soldados del ejército.[Nota 32]

Hacia 1827 México tenía una deuda con los banqueros británicos de 6,400,000 libras, de la que paga puntualmente los intereses hasta octubre de este año, en que el gobierno mexicano se ve precisado a declarar la moratoria. A partir de entonces habrá arreglos parciales pero incumplidos en 1831 y 1836.[Nota 33]

En 1850 la deuda principal e intereses reconocidos llegaba a la suma de 10,200,000 libras, y de la indemnización recibida por los Estados Unidos, -15 millones de pesos- por la venta forzosa de los estados norteños, $5,000,000 de pesos fueron para cubrir los intereses adeudados a los británicos; además México se comprometía a abonar la mitad de los ingresos que percibía por los. derechos aduanales para el pago de los intereses que restaban de tan leonino préstamo. Así y todo en el año en que concluye nuestra investigación -1854- México se ve obligado, una vez más a declarar la suspensión del pago -de. intereses.[Nota 34]

Aunque queda fuera del tema, anotaremos que esta enorme deuda será el pretexto que esgrimirá Inglaterra en 1861 para formar parte de la Alianza Tripartita.

Respecto a las inversiones británicas en México, destacó la de la Compañía Británica de Real del Monte, en el distrito minero de Real del Monte y Pachuca. Esta empresa tuvo una serie de contratiempos económicos y administrativos, desde los años de 1824 hasta su quiebra final en 1849.[Nota 35] En la investigación puntual llevada a cabo por el Dr. Carlos Marichal se demuestra que a pesar de serios obstáculos, dicha empresa podría haberse sostenido de haber contado con suficiente capital. Los inversores ingleses aportaron más de 700,000 libras entre 1825 y 1840, ayudando con ello a convertirla en la empresa minera más moderna de México.[Nota 36] Por su parte Randall ha demostrado que pese a ser un fracaso financiero, las innovaciones técnicas que se introdujeron en esos años contribuyeron a transformar a la minería mexicana.[Nota 37]


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