©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1989

ROBERTO CALASSO, LA RUINA DE KASH.

Author: Julián Meza[Nota 1]


Roberto Calasso Editorial Anagrama, Traducción de Joaquin Jordá, Barcelona 1989, 383 pp. ISBN 84-339-3155-5.

Como ocurre con casi todos los buenos libros, La ruina de Kasch de Roberto Calasso parece incomodar a algunos de sus lectores, Sus críticos se preguntan con insistencia cómo clasificarlo: ¿Novela? ¿Ensayo?

Más allá del afán clasificador, una lectura atenta de este libro nos persuade de que estamos frente a una obra original, en la que el papel desempeñado por el ensayo, las memorias, el aforismo y la ficción la convierten en algo fuera de lo común. La ruina de Kasch es un libro que responde con sabiduría y con inteligencia al desafio de las "paradojas terminales" de las que habla Milan Kundera en El arte de la novela.

Construida como un puzzle, La ruina de Kasch empieza --en algún punto de su construcción- como empiezan todas las narraciones: Érase que se era. Pero no se desarrolla como es habitual porque uno de sus héroes es la propia historia, encarnada en un personaje que no es personaje, sino acontecer: Charles Maurice Talleyrand Perigord. O más precisamente: momento de una legitimidad que, en ausencia del mito, sólo es representación: intento por legitimar la legitimidad. O mejor: una historia en la que, en ausencia del rito, tout le reste est littérature Así, Talleyrand, personaje que no personifica, se ve representado como el último oficiante del viejo culto a la vitalidad y, a la vez, como el primer oficiante del nuevo culto a los conceptos. Talleyrand es también el narrador que no narra, sino que es narrado, pues su voz no nos habla, aunque la escuchamos. Y su historia lo conduce, sin saberlo, al origen, al momento en que se inicia el relato, al principio de la ruina que proyecta la narración hacia el porvenir en la propia e ilimitada reflexión sobre ella misma, en el interior de un salón que es un laberinto. Porque, en efecto, en literatura aún no hemos tocado fondo en la estructura de estos peculiares edificios. Pero hay de laberintos a laberintos y La ruina de kasch es un dédalo donde hay muchas salidas, donde cada una de éstas puede ser una trampa y donde las preguntas rara vez hallan respuesta.

En los meandros del salón de Talleyrand una voz pregunta: "¿Hay un origen del poder?" La respuesta es dificil cuando se advierte que es tan inútil nombrar al poder mediante analogías como querer hallarlo en las convenciones. También es vano hacer su genealogía, pues lo sagrado ha sido sustituido por una ficción que es, cada vez más, simulación. Y de aquí que sólo quede el relato.

La ruina de Kasch no cuenta una historia, sino muchas. O una sola, de donde eniergen todas las demás: Las mil y una noches, cuyo narrador, Scheherezade-Forli-mas, nos deja oir su voz y, sin nombrarlas, da sentido a las cosas, les confiere significado.

Al igual que la poesía de Angelique de Saint-Jean d'Arnauld d'Andilly, la novela de Calasso es "poesía sin sol y sin flores,. que va por completo a lo íntimo y al perfume" (Saint-Beuve). La ruina de Kasch es un experimento literario que abre nuevas posibilidades a la prosa.

En el centro,de este experimento hay un relato axial en el que desemboca la peculiar narración discursiva que lo precede. De este mismo centro arranca la no menos singular narración discursiva que lo sucede. Al final, no hay final.

JULIÁN MEZA

Depto. Académico de Estudios Generales, ITAM.


Inicio del artículoRegreso