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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1989

ENRIQUE KRAUZE, PERSONAS E IDEAS

Author: Alberto Sauret[Nota 1]


Enrique Krause, Personas e ideas, México, Editorial Vuelta, 1989, 211pp.

Enrique Krauze le conoce ya varias caras a la historia. Contra la cronología monumental de la historia oficial presentó ocho rostros que demostraron el poder de la biografía. Vista así, la fisonomía de Clio se vuelve un calcidoscopio multicolor e interminable. Sus diversas caras resultan en una forma de ejercer el oficio de historiar más atractiva y atrayente, que el de la mera construcción de modelazos o simetrías ideológicas. Quizá de esta paradoja surge el profundo interés que le tiene Krauze a las ideas y a quienes las piensan; discípulo de Luis González, Krause sabe que las generaciones y sus ideas no se estancan, rondan.

Resulta entonces interesante que un miembro de una generación más de creencias que de ideas, dedique su buceo por el pasado al descubrimiento de los tesoros de las ideas que tiene la historia. Más interesante aún es la posibilidad de conocer a este historiador a través de sus preguntas. Se trata de dudas y de planteamientos, más allá del cuestionario macheteado, que revelan y descubren en real dimensión al entrevistado.

Personas e ideas recoge.aquí otros ocho rostros, ocho experiencias históricas que surgen del mismo número de espacios intelectuales. Las ocho personas representan épocas e ideas que son paisajes de la historia de quienes no sólo han estudiado ideas a través del tiempo, sino que además las han vivido. Se trata de imágenes y representaciones de nuestro pasado que, al ser extraídas casi mayéuticamente por Krause, se vuelven representación palpable de otros tiempos y explicación válida del presente. Las ocho entrevistas que forman este libro llevan como personajes principales a las ideas mismas de los entrevistados, pero éstos no son relegados sino incorporados como apuntadores esenciales. Todos. son presentados en el ambiente y con la sustancia que provocó en ellos ideas: sus vidas a través de preguntas y su andar a través de las respuestas. Se logra así una comunión en comunicación, como si se tratara de un mutuo reflejo en donde la duda se vuelve pregunta que encuentra su respuesta, sea ésta idéntica o, como sucede en los espejos, inversa.

La entrevista con Irving Howe permite que una reflexión inicial se dirija hacia la compleja y, en gran medida, desconocida realidad, norteamericana. Howe en persona representa con sus ideas a esa incongruentemente congruente, cualidad de.. algunos norteamericanos que rechazan lo mismo al macartismo que al reaganismo y al stalinismo delos neo-izquierdistas. A través de la conversación, Howe representa las dificultades que conlleva la disidencia en Norteamérica, una vida política íntima que conoce los favores del idealismo, la pasión por el compromiso y la seriedad de los debates. la otra cara es la intensidad de los desencantos y la realidad de los desencuentros.

Howe representa en ideas a las personas de una generación expresada en ya varias décadas de espacios culturales. Se trata de las atmósferas culturales de revistas como Partisan Review o Dissent y de distintos grupos como el New Left Movement o los New Critics. Entrevista de panorama amplio en tiempo y en ideas, el diálogo con Howe llega a aclarar dudas e invita a profundizar en nuevas sobre esa intrigante condición norteamericana que expresan los luchadores por civil liberties en los Estados Unidos. Ideas y personas que, como se verá en todas estas entrevistas, son universales.

La entrevista con Isaiah Berlin se desarroola en un claustro oxfordiano, entre libros y sherry, como si se supiera que así se transmitirá claramente el ambiente de las ideas. El espacio intelectual de Berlin ha llevado características de un humanista ecuménico en sus vuelos. En este diálogo se logra un reflejo cercano. A través de la visión de Berlin de los antecedentes de la Revolución bolchevique uno encuentra ideas e imágenes de una actualidad latinoamericana. Berlin reflexiona en torno a las susceptibilidades y actitudes de una civilización ante el concierto que se escucha en otras naciones. Estos ecos inspiran a los pueblos a desarrollar una virtud o una herida: la forma en que se ven a sí mismos. "Todas las naciones atrasadas reflexionan tarde o temprano sobre sí mismas. Las naciones desarrolladas no lo hacen", dice Berlin y al volverlo idea nos muestra el recuerdo de una literatura rusa casi narcisista que se asemeja a las actuales lecturas de Latinoamérica.

En otro reflejo que nos brinda Berlin, sus ideas nos hablan de la polémica entre Tkachev, el neojacobino, y Lavrov, el populista. Este último advierte sobre los peligros de alentar un putsch que impusiera a la fuerza a un orden sin el apoyo de la gente y que desembocaría en despotismo. Mientras que Tkachev aboga por hacer revolución provocando un putsch sin consentimiento, un "hacer las cosas en su beneficio pero sin su apoyo". Las ideas se vuelven exclamación al ponderarlas con la realidad y se reproducen a sí mismas al crear nuevas ideas a través de quienes las pensaron, aunque se refieran a otro tiempo o espacio. Tkachev representa un fervor revolucionario que transforma a las ideas en creencia "irrebatible", mientras que Lavrov advierte el peligro de que las rebeliones en las granjas sólo coloquen a nuevos animales en el poder.

A través del diálogo con Berlin, se llega a reconfirmar al espacio biográfico como sustento importante de la historia y su quehacer. No solamente existen individuos en la historia cuyas biografías encaman tensiones y situaciones diversa, sino también ideas múltiples que explican tanto a individuos como épocas del pasado.

De Berlin pasan las ideas a joseph Maier, el último francfortiano. A su vez, Maier torna sus ideas hacia Adorno, Horkheimer, Marcuse, Benjamin y Frömm a través de una reflexión que respira sabiduría y transpira nostalgia. Maier es persona de ideas de una generación que heredó luces racionalistas y ecos románticos en Alemania. Generación que combatió al nazismo, la de Maier se consideró heredera auténtica de la literatura y filosofía alemanas que se vieron condenadas al exilio por los nazis. Pero las ideas de esta razón llegaron a convertirse en los sueños que engendraron esquemas totalizadores, se volvieron obsesiones del Poder.

Como bien señala Krause, en México hay toda una generación que mantiene la vela encendida a los esquemas de Totalidad o Poder. Sin embargo, Maier proporciona ahora ideas actuales diferentes a las de sus maestros. Llega incluso a mencionar que la Escuela de Francfort llegó a ser víctima de la ideología De la ideología, más no de las ideas. Son éstas las que le permiten criticar a sus profesores no como justificación, sino como reconocimiento de realidad. Como bien señala Krause: "cuando la única creencia es la duda sobre las creencias, el hombre no tiene más remedio que ponerse a pensar, a someter las creencias al examen de las ideas", y aquí radica no sólo el espíritu de las ideas de Maier al paso del tiempo, sino el espíritu de este libro.

A la luz de esta revisión las personas y las ideas cobran una dimensión ilustrativa inmensamente rica. Las expresiones de los entrevistados cobran un eco cercano a través de la lectura, otro reflejo de las ideas. En el caso de Leszek Kolakowski la reflexión de las ideas hechas utopia explican la servidumbre y la esclavitud que conocemos en Europa del Este. La reflexión de Kolakowski se vuelve bisturí que desentraña psicológicamente y filosóficamente las ideas utópicas de nuestra historia.

Las ideas del pensador polaco alumbran los espacios de esa noche del marxismo que ensombreció a Polonia. De hecho, la entrevista se realiza en el invierno de 1983 cuando Lech Walesa se encontraba confinado y el Sindicato Solidaridad vivía intensa represión. A seis años de distancia, las ideas de KoIakowski encuentran nuevos cristales en donde reflejarse; las ideas que.proyectaba sobre el futuro de su Polonia no sólo se han cumplido, sino confirman que a través de las ideas las personas llegamos a considerar nuestras a. las ideas y las cosas que se vuelven esperanza y realidad. Sin embargo, como buen lector de las ideas de Pascal, Kolakowski sabe que Solidaridad no lleva implícitos los medios para transformar radicalente ¡a la crisis en prosperidad. Pero por otro lado, sí tiene el carácter de cambio real y empírico que puede mejorar muchas condiciones internas e inherentes de Polonia. A diferencia de las ideas de Kolakowski, expresadas desde su isla personal, dentro de la isla académica de Oxford y desde la isla europea que es Inglaterra, Hugh Thomas, lejos de aislarse, es el inglés puente entre los mundos hispánicos. Kolakowski deja un sabor de silencio que se levanta como una estructura sólida de ideas no aislada por la incomprensión o la inutilidad, sino por la melancolía de la distancia y el tono sombrío de quien espera que despierte la noche polaca. Thomas lleva en sí el sabor de la aventura; el historiador aventurero que devora bibliotecas, pero que a la vez oye y vive a los países de sus libros.

Las ideas de Hugh 'Nomas conocen la estación Cien Metros de México y han recorrido loncherías y mariachis del Centro Histórico de esta ciudad. Sus ideas son estructuras de enlace que se desarrollan como viajes con escalas. La Guerra Civil Española es primera escala en el recorrido del oficio de historiador de Thomas. Su reconstrucción de este terrible conflicto se consolida como texto indispensable para quien indague en esos recovecos y se ha convertido en una pieza importante para entender la transición democrática de la España de esta época. Sus ideas alimentaron una investigación documental que rompió los moldes de la historia monumental franquista. Contra el bronce y los bronceados, Thomas rescató los datos y ante la necesidad de textos que recobran realmente al pasado dejó una obra que quedó como reto para muchos historiadores.

Ante el misterio que es el pasado, el historiador precisa de buscar posibilidades de viajar hacia allá, desentrañarlo y conocerlo. Las ideas del investigador se vuelven vetas y las ideas del pasado muestran ánimos y circunstancias que van más allá de la fecha o el héroe a secas. A través de sus viajes -en ideas y en autobús- Thomas llega a la reflexión del presente. A la luz de la Guerra Civil, la realidad de la España nueva. A través de la historia del pasado caribeño, la siguiente escala: Cuba.

Hugh Thomas encontró en Cuba un terreno abundante para el descubrimiento del pasado y trabas limitantes que -irónicamente--- describen el presente de esta isla. Sus ideas lo hacen historiador no sólo del dato de archivo y de la ficha bibliotecaria sino además observador reflexivo de Lis condiciones actuales. Estas características aseguran que la nueva etapa de su viaje de historiador será escala de ricas ideas y labor ejemplar. Ahora toca a México, escala y estación de sus ideas que él mismo ve como país de "variedad inagotable, riqueza inagotable de historia, de imaginación literaria, de variedad geográfica', ideas de quien las vive como, auténtico viajero del tiempo.

Charles Hale y Hugh Thomas comparten: en sus ¡dem la posibilidad de romper con la ignorancia y los prejuicios que tiene la actitud anglosajona con respecto al mundo hispánico. Hale es un historiador de las ideas mexicanas que ha dejado un reto similar a la faena de Thomas en España: El liberalismo mexicano en la época de Mora.

A través de esta meyéutica de las ideas, Krause nos descubre a este historiador norteamericano cuyas ideas sobre el liberalismo en México han cobrado una actualidad que exige reflexión. El siglo XIX mexicano vivió las tendencias encontradas de quienes buscaban fortalecer el Estado en aras de la igualdad ante la ley y quienes buscaban limitar el poder del Estado para asegurar las "garantías del individuo frente al despotismo". Este conflicto ha vivido cierto proceso cíclico a lo largo de la historia reciente: la Constitución del 57 y luego el constitucionalismo de Carranza y otros ejemplos, quizá más recientes.

Charles Hale lanza sus ideas hacia el conocimiento de las características de nuestro liberalismo y en su búsqueda encuentra el entendimiento de raíces y circunstancias de la realidad actual en las distintas esferas que la conforman. Incluso, a través de su reflexión se descubren las ideas de otros que han buscado y ofrecido ideas sobre el liberalismo: Cosío Villegas y Reyes Heroles. El recorrido es enriquecedor y su análisis permite entrever, como Krauze señala, que si bien el Estado no abrió la posibilidad de que el liberalismo se volviera un liberalismo constitucional abierto, demócrata y crítico, e igualó a la sociedad ante la ley, "sólo la democracia liberal igualará al Estado ante la sociedad".

Se observa que la reflexión sobre las ideas abarca tiempos y personas diversas y hace del historiador viajero intenso.

En la entrevista de Emmanuel Le Roy Ladurie, Octavio Paz y Enrique Krause, las ideas toman rumbos que abarcan diversas Historia, Tiempos y Civilizaciones. Bajo la Piedra del Sol que, como ha señalado Octavio Paz, es en sí un texto de historia además de historia en sí, se lleva a cabo la reflexión en triálogo. Las ideas van desde el oficio mismo de historiar y su relación con ciencia, cine o ballet, hasta cuestiones de religión o latinidad. Quien busque encontrar un terreno fértil de ideas para la reflexión sobre el pasado no debe pasar sin calma y gusto por estas páginas. Mícrohistoriador de mucha cepa, Ladurie, es pensador valioso y cercano a nosotros; no sólo considera a Montaillou ----su terruño microhistóricocomo un "Tepoztlán francés" sino que además sus ideas han marcado paralelos entre la vida política del siglo XVIII inglés y el México de las elecciones de 1980. Teniendo estos paralelos la entrevista se volvió espacio mágico de ideas y de historia bajo una piedra que es testigo del tiempo y de las formas en que hemos querido estudiarlo, incluso en vilo.

Por último, las ideas toman rumbo por los caminos andados y desandados de Octavio Paz. Paz, poeta que se pregunta el sentido de la historia como quien se enfrenta a una galería de símbolos clave y significados ocultos. Sus ideas son las del poeta que lleva imaginación abierta al pasado y no arquetipos y prejuicios estructurados como algunos historiadores. El camino de la reflexión lleva aquí dos brechas: por un lado la visión de la historia de México que tiene Octavio Paz y, por el otro, la historia personal del poeta. Biógrafo empedernido, Krause logra desentrañar ambas brechas a través de la pregunta que acompaña y que, a veces, exige pausa.

El viaje resulta fantástico. No sólo se llega a tener una visión equilibrada del pasado de México, sino de la historia universal: lo micro que se convierte en macro. Además, este recorrido nos acerca a la persona Paz, pensador que ha vivido ideas, andando y desandando caminos. Todos, lectores de El laberinto de la soledad, somos reflejos que se identifican o se desconocen en el rostro del poeta universal y encontramos en las ideas de Octavio Paz un panorama interminable de imágenes, colores y ánimos. Rostro de una persona cuyas ideas buscan el sentido de quiénes somos... de nuestra historia.

Las ideas y las personas encuentran en estas líneas el agradable placer de platicarse. No en vano, Enrique Krause ha incluido una entrevista con Borges. Las ideas de este otro escritor universal son la posibilidad de comulgar lo sabido con el ministerio. junto con respuestas casi textuales, Borges asoma ideas de espejos y laberintos. Ideas de religión que se mezclan con gasómetros o palabras como 'gaucho'. Ideas que surgen de imágenes en el recuerdo ---'Portugal es un país lleno de melancolía"-- e ideas de quien como persona, sigue inspirando devociones aunque él mismo se considere "una alucinación colectiva".

Personas e ideas, viaje por un espacio de las muchas caras que tiene la historia, es un libro que se expande al provocar ideas y recordar a personas que también reflexionan sobre el pasado o sobre el presente. Ideas y personas que incitan, a su vez, a la reflexión y que se volverán reflejo o encontrarán eco en los lectores de Enrique Krause, persona con ideas.

JORGE HERNÁNDEZ

Depto. Académico de Estudios Generales, ITAM.


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