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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1989

FOUCAULT Y LA IDEOLOGÍA

Author: Sofía Gallardo[Nota 1]


A primera vista podría sorprender la Intención de rastrear el A término de ideología en la obra de Michel Foucault, si consideramos que él renuncia sin ambigüedades a esta noción por creer que cristaliza una imposición metafísica de las formas tradicionales de historiar la historia. Sin embargo, la relevancia del tema está precisamente en la deconstrucción -a veces implícita - que hace del concepto de ideología, como premisa necesaria para la construcción de los supuestos fundamentales de su pensamiento.

Es importante aclarar de entrada que este problema no es central en la investigación foucaultiana, sino que está contenido en la crítica sistemática a la historia global, al sujeto fundante y a la díada ciencia-ideología. De hecho, las alusiones al término de ideología aparecen como corolario de estudios más sustantivos, son sistemáticas y contundentes a pesar de su brevedad, e inducen a replantear el problema en función del discurso la primacía del poder.

El lector minucioso encontrará dos apreciaciones diferentes de ideología en su obra. Una de carácter positiva, en la que se identifica al concepto con una práctica discursiva circunscrita en un ámbito del saber y de la sociedad, que es ajeno al interés de su quehacer arqueológico y genealógico. La otra consideración está marcada por un fuerte desdén y se refiere a la ideología como noción eterna inserta en una concepción de la historia fundada en totalizaciones y continuidades. Esta acepción opera a manera de obstáculo a su proyecto teórico, razón que explica el por qué de su apartamiento y deconstrucción.

En principio, Foucault define a la ideología - en su segunda connotación como un ídolo y un prejuicio, y se da a la tarea de destruirla poniendo en práctica la metáfora nietzscheana de filosofar con el martillo. De aquí deriva su método, definido por Franco Rella [Nota 1] como el dispositivo foucault, que concibe a la teoría como caja de herramientas. Su objetivo es proponer instrumentos de descripción y análisis en vez de sistemas, enmarcarlos en una reflexión histórica sobre situaciones dadas.[Nota 2] Para ello, busca demoler las grandes síntesis que omniexplican el orden burgués -por medio de astucias metafísicas- para apartar su discurso de la "tentación ideológica".

De esta manera, su obra se aparta M tema de las ideologías y no ofrece ideología, sino herramientas para teorizar las luchas específicas (antipsiquiátrica, anticarcelaria ..) y poder vincularlas entre sí por medio de una estrategia teórica. [Nota 3]

El método foucaultiano hace suyos los procedimientos del positivismo, que consisten en un seguimiento crítico de la evolución de los conceptos y del pensamiento, en los documentos que constituyen los diferentes estados de los saberes. De otra parte, sin embargo, se halla imbuido por un profundo nihilismo -al que no escapa su generación- derivado de la enunciación nietzscheana del fracaso del postulado teórico del positivismo: "no hay hechos sólo interpretaciones". Domina la convicción de que los hechos en sí mismos no signífican nada y que con los mismos datos podrían construirse diferentes narraciones. Y es precisamente con el uso del dispositivo foucault como destruye y reconstruye interpretaciones en el marco de una historia de las rupturas y discontinuidades.

Cuando Foucault escribió sus primeras obras, el ambiente, intelectual que lo rodeaba estaba saturado por el tema de la ideología. Se le ubicó en teorías omnicomprensivas que giran en torno a las formaciones sociales, los sistemas semióticos o la weltanschauung. Se aspiré a la formulación de una teoría general de las ideologías, pero a medida que se pretendió otorgarle un sustrato científico se estrelló frente a la contradicción entre su dimensión abstracto-universal y su especificidad de concreción histórica. Así, al estiramiento teórico como aglutinador de todo tipo de sistemas de representación (creencias, mitos, conceptos ...), seguía el encogimiento para explicar sus características político-sociales. No se llegaba a abarcar el fenómeno global ni a matizar suficientemente la particularidad de los acontecimientos.

En 1968, Althusser se erige en autoridad del tema en Francia, con su trabajo "Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado". Se sirve de la aproximación lacaniana a la teoría de Freud y se deslinda de las concepciones marxistas que consideran a la ideología como una instancia superestructural que es determinada unívocamente por la base económica, sin por esto lograr trascender una concepción totalizadora de la historia. Parte de la tesis de que la ideología es eterna -no tiene historia y por tanto contiene siempre la misma estructura formal, donde el término central y decisivo es el sujeto. Su objetivo es analizar la ideología por oposición a la ciencia como una categoría funcional que, al crear la ilusión del sujeto como portador del sentido y constituir a los individuos en sujetos, incide en las relaciones de producción creando efectos de dominación (explotación) sobre la clase obrera.

En este contexto, Foucault se aparta del término e ideología. Empieza por hurgar en sus condiciones de posibilidad y detiene su atención en la historia tradicional, en la historia de las ciencias y en un cierto tipo de marxismo. El autor manifiesta con precisión y contundencia sus inconvenientes, en la siguiente referencia textual de "Verdad y poder".

La noción de ideología me parece difícilmente utilizable por tres razones. La primera es que, se quiera o no, está siempre en oposición virtual a algo que sería la verdad. Ahora bien, yo creo que el problema no está en hacer la partición entre lo que, en un discurso, evidencia la cientificidad y la verdad y lo que evidencia otra cosa, sino ver históricamente cómo se producen los efectos de verdad en el interior de los discursos que no son en sí mismos ni verdaderos ni falsos. Segundo inconveniente, es que se refiere, pienso, necesariamente a algo como a un sujeto. Y tercero, la ideología está en posición secundaria respecto a algo que debe funcionar para ella como infraestructura o determinante económico, material, etc. Por estas tres razones, creo que es una noción que no puede ser utilizada sin precaución.[Nota 4]

Estas objeciones llevan implícita la deconstrucción de tres oposiciones binarias: ideología e historia, ideología y práctica, e ideología y ciencia. Michel Foucault niega el carácter esencial, constituyente y determinante de la conciencia humana sobre el devenir, el hacer o el sentido. Y, de hecho, propone una inversión logocéntrica en la que el saber y el poder operan como semitrascendentes sobre una noción de ideología subordinada y limitada a la existencia de práctica discursiva entre otras prácticas o de estrategia extrema de poder.

Historia e historiografía
Sujeto e ideología
Ciencia e ideología
Consideraciones finales

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