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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

1. Antecedentes históricos


Es un hecho histórico bien documentado que la actual división entre países con un elevado nivel de vida para el grueso de la población, y países donde imperan condiciones de vida precarias para la mayoría, no existía antes de la mitad del siglo XVIII. A mediados del siglo XIX los ahora llamados países desarrollados -Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y los Estados Unidos, principalmente- habían incrementado sus niveles de vida notablemente. El ritmo de crecimiento de su población, anteriormente estancado, había crecido significativamente, y la proporción entre el ingreso per capita medio de estos países con respecto al de los no desarrollados era ya de 3:2. Una centuria más tarde, a mediados del presente siglo, esa diferencia había alcanzado la proporción de 5:1, lo cual indicaba que algún fenómeno de extraordinaria trascendencia había ocurrido en dichos países durante los dos últimos siglos, que los había hecho "adelantarse" tanto con respecto a los demás. Según Sunkel y Paz:

evidentemente ese fenómeno fue la Revolución Industrial, cuyas primeras manifestaciones, de acuerdo con la mayoría de los autores, aparecen a mediados del siglo XVIII.[Nota 1]

La Revolución Industrial fue un proceso global en el que tanto los países centrales (los que habrían de convertirse en países desarrollados) como los periféricos, muchos de los cuales eran o habían sido colonias de países centrales, sufrieron profundos cambios. En los primeros tuvo lugar una revolución en la capacidad productiva de la humanidad que afectó todos los ámbitos de la vida social pero que en lo económico se expresa:

fundamentalmente por la creación y utilización de nuevos tipos de bienes de capital, la aplicación de nuevas fuentes de energía inanimada a las tareas productivas y, en general, por el desarrollo y la aplicación de técnicas y principios científicos al proceso productivos[Nota 2]

Estas transformaciones posibilitaron la captación de un excedente cada vez mayor, lo que dio lugar a un acelerado proceso de acumulación. La Revolución Industrial en los países de la periferia tuvo efectos de otro orden pero igualmente importantes, ya que las vinculaciones entre estos países y los del centro:

contribuyeron al proceso mismo de la Revolución Industrial a través de la generación y extracción de un excedente, la apertura de mercados y el aprovechamiento de los recursos naturales y humanos de las áreas periféricas. Contribuyeron, por otra parte, a adaptar estructural e institucionalmente las economías y sociedades de las áreas periféricas a las necesidades del proceso de la Revolución Industrial en los centros.[Nota 3]

Esta vinculación funcional entre el centro y la periferia, en una economía internacional cada vez más integrada, asoció a los países de la periferia al proceso de desarrollo e industrialización: no sólo creando importantes corrientes comerciales sino también a través de considerables aportes tecnológicos y de factores productivos a los países de la periferia.[Nota 4]

Se ve, así, que los países periféricos han estado integrados desde hace mucho tiempo al proceso de la Revolución Industrial, si bien en ellos dicho proceso no ha conducido a esa acelerada industrialización que tuvo lugar en los paises centrales. La convicción de que había que buscar esa industrialización ha existido desde hace mucho tiempo entre los dirigentes de los países periféricos, pero la temática del desarrollo, tal y como se maneja hoy en la actualidad en los países iberoamericanos, no apareció sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial, motivada por las inquietudes que se empezaron a manifestar en dichos países a partir de los efectos del desajuste económico mundial causado por la guerra. La Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) fue creada en 1948 precisamente con el propósito de atacar y resolver esos problemas, así como de alcanzar una tasa alta de desarrollo económico y de industrialización. Según los autores ya citados, el contenido del concepto de desarrollo que comienza a manejarse por los países iberoamericanos por esas fechas:

expresa la preocupación que despierta en ciertos países su dependencia del comercio internacional, en virtud de la especialización en la exportación de materias primas; refleja también las aspiraciones de reafirmación de la independencia política y económica de los nuevos países que han dejado de ser colonias; alude al bajísimo nivel de vida que prevalece en la mayoría de los países y de la población mundial, y los violentos desniveles entre éstos y los de los países industrializados; traduce la convicción de las naciones rezagadas que el camino para obtener mejores niveles de vida es la industrialización y, en general, la aplicación de la técnica moderna al esfuerzo productivo y el aprovechamiento de recursos ociosos; revela la convicción de que la aceleración del ritmo de progreso económico y social requiere cambios en la estructura productiva y un esfuerzo deliberado de la comunidad nacional e internacional para lograr esos fines.[Nota 5]

El trabajo teórico propiamente dicho comienza cuando se trata de pasar de este concepto rico pero vago a uno más preciso que no pierda la riqueza del concepto original. Se trata de ubicar la definición del concepto de desarrollo en un marco teórico apropiado con el objeto de construir una teoría del desarrollo que pueda ser utilizada como instrumento en el diseño de políticas y en el proceso de toma de decisiones relativas al desarrollo. Las preguntas pertinentes son: ¿Cuál es la concepción del desarrollo más rica, fértil y precisa que es dable obtener? ¿Cuál es el marco teórico económico en el que se debe de incrustar esta concepción? Para abordar estas preguntas será útil considerar los conceptos de desarrollo más comunes.


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