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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

2 Conceptos comunes de desarrollo


La breve historia presentada anteriormente muestra cómo desde su mismo nacimiento la idea del desarrollo estuvo fuertemente asociada a la de la industrialización. Esto ha llevado a algunos a sostener que el desarrollo consiste justa y precisamente en la industrialización. En efecto: ¿No acabamos de decir que fue la industrialización en los países centrales lo que permitió la acumulación acelerada que elevó significativarnente el nivel de vida del grueso de la población? ¿No ha sido siempre la industrialización acelerada la principal política de desarrollo emprendida por los gobiernos? A pesar de esta aparente certeza, es fácil construir escenarios en los que un país está perfectamente industrializado y, sin embargo, en algún sentido intuitivo no se puede decir que esté desarrollado. Consideremos el siguiente argumento.

Por 'industrializar un país x' entiendo ubicar en el territorio de x un número de industrias suficiente para satisfacer "casi toda" la demanda interna de bienes de capital y de consumo, industrias que además emplean la mano de obra local. El siguiente escenario, no obstante, es de lo más factible del mundo. Imaginémonos a Gorilia, un país industrializado con un régimen policíaco militar de mano dura, sumamente poderoso, que impide la formación de sindicatos y que, de esta manera, obliga a los obreros a recibir los salarios que las empresas les imponen, y supongamos que estos salarios son estrictamente de supervivencia. Con ellos sólo pueden pagar la renta de sus paupérrimas viviendas y comprar los productos agropecuarios que produce una clase campesina aún más pobre que ellos, forzada a vender sus productos a precios bajos para el régimen militar. Supóngase, además, que no existen servicios públicos, de modo que todos los asalariados dependen exclusivamente de su salario para adquirir cualquier servicio médico o educativo. Como sus salarios son bajos, ni los obreros ni los campesinos pueden adquirir estos servicios, por lo que están condenados a vivir permanentemente en la insalubridad y la ignorancia. Aparte de la aristocracia conformada por los jerarcas policíacos y militares, y los dueños de la industria, está el estamento privilegiado de los técnicos y administradores que manejan las industrias, los cuales fueron formados en universidades extranjeras, pues en Gorilia no hay universidad. Dado que las clases privilegiadas son poco numerosas, pues obreros y campesinos constituyen el grueso de la población, y puesto que el país cuenta con una industria muy diversificada, el mercado interno está lejos de poder absorber la oferta de la industria, por lo que la mayor parte de la producción industrial se exporta con magníficos precios, lo que reditúa en un acrecentamiento del poder de la oligarquía y el ejército. Creo que esta situación posible -que no está lejos de situaciones realmente existentes, como las de Sudáfrica o Chile - es un contraejemplo a la tesis de que el desarrollo es lo mismo que la industrialización. Parece claro que aparte de la industrialización otras condiciones deben de cumplirse para que pueda hablarse propiamente de desarrollo. Una de estas condiciones es, sin lugar a dudas, lo que de una manera ciertamente vaga se puede describir como "el bienestar de las mayorías". Creo que ésta es una nota esencial de cualquier concepto de desarrollo que aspire a aprehender la realidad histórica de los países centrales a partir de la Revolución Industrial.

El bienestar de las mayorías es un valor ético no solamente por la felicidad intrínseca que puede causar a una gran cantidad de personas, sino porque es una condición para el mantenimiento de una planta industrial que no esté excesivamente orientada a la exportación, como es el caso de la planta de Gorilia. De hecho, una economía como la de Gorilia no puede existir si no hay otros países en los que una parte proporcionalmente grande de la población tenga el poder adquisitivo suficiente como para absorber las mercaderías gorilianas; esto es, si no hay otros países en los que las mayorías estén dotadas de bienestar. Por lo tanto, considero que la clarificación de este concepto es una de las tareas a realizar dentro del marco más amplio de la definición del desarrollo.

Sunkel y Paz enlistan entre los conceptos de desarrollo históricamente importantes, aparte del concepto de desarrollo como industrialización, los conceptos de desarrollo como riqueza, evolución, progreso y crecimiento. Será útil para nuestros propósitos considerar estos conceptos.

El concepto de desarrollo como riqueza surge originalmente dentro del marco de la filosofía individualista y liberal del Derecho y del Estado, que tuvo mucha difusión durante el siglo XVIII:

la idea de riqueza se refiere, en efecto, a una situación potencial óptima que podría llegar a alcanzarse, o a la que se tendería corno límite, si la sociedad se organizara de acuerdo con un orden individualista "natural", de manera tal que nada obstaculizara un aprovechamiento óptimo de los recursos de que dispone.[Nota 6]

Dejando de lado la cuestión de la posibilidad o deseabilidad de un tal supuesto orden individualista "natural", está claro que esta idea no recoge otra de las notas esenciales del desarrollo, que es la de proceso, ya que más bien se refiere a un estado determinado de una sociedad. La idea de desarrollo, en cambio, se refiere a un proceso de cambio que conduce a una nación determinada a un cierto estado. Esto plantea, desde luego, la cuestión de cuál sea ese estado, pues está claro que no todo proceso de cambio de un país puede ser calificado como desarrollo. Por ende, se presenta como necesaria en la definición del desarrollo también una definición de aquel estado o estados a los que tiende ese proceso de cambio, sin pretender, desde luego, que ese estado represente el fin de la historia. Lo más seguro es que sea precisamente el comienzo de un nuevo ciclo histórico, pero es necesario definirlo para obtener un concepto históricamente apropiado de desarrollo.

El concepto de desarrollo como evolución está inspirado en las concepciones biológicas de Lamarck, Lyell y Darwin, y concibe el desarrollo como un proceso espontáneo, natural y continuo. Al concebir el desarrollo como espontáneo y natural, este concepto está explícitamente excluyendo la intervención humana a través de la planificación y el diseño de políticas. Al concebirlo como un proceso continuo está adoptando implícitamente un aparato teórico según el cual el recorrido de las variables económicas relevantes para el desarrollo es un espacio continuo y, además, que no es posible pasar de un estado a otro sino mediante una transformación continua. Históricamente, este aparato teórico no es otro que el de la economía neoclásica, de modo que el concepto de desarrollo como evolución lo concibe simplemente como un proceso interno a una economía pura de mercado. Dicho concepto es obviamente inadecuado por varias razones. Una de ellas es que ninguna economía realmente existente es una economía pura de mercado y, más aún, que la economía de los países subdesarrollados se encuentra particularmente lejos de serlo. Otra razón es que la experiencia histórica indica la necesidad de que los gobiernos y las clases gobernantes dirijan de alguna manera el proceso de desarrollo, buscando que precisamente cierto tipo de cambios tengan lugar, con el objeto de alcanzar metas definidas. Estas consideraciones destacan dos puntos importantes. Uno de ellos es que parece esencial al concepto de desarrollo el de ser un proceso al menos parcialmente dirigido. Otro, que no parece sensato tratar de explicar el proceso de desarrollo mediante teorías que describen estados ideales de sistemas económicos. Esto plantea la cuestión de si alguna de las teorías económicas puede por sí sola explicar dicho proceso. Consideraré esta cuestión posteriormente.

La idea de progreso estuvo en boga a mediados del siglo XIX y concebía a la innovación técnica, en todos los órdenes, como el motor del capitalismo. En la actualidad el concepto de desarrollo como progreso puede ser entendido, por analogía con el concepto decimonónico, en el sentido de que la solución de todos los problemas -sean éstos políticos, económicos o sociales, pero sobre todo económicos - es un asunto esencialmente técnico. Este concepto bien podría estar a la base de una ideología radicalmente tecnocrática, que concibiera a una nación como una especie de fábrica y que pretendiera manejarla con criterios tecnológicos estrictos en todos los órdenes, sean éstos administrativos, económicos, sociales o políticos. Creo yo que esta concepción del desarrollo es incorrecta, pero también pienso que dar un argumento filosófico para mostrar en qué reside esa incorrección es una tarea sumamente interesante que encierra cuestiones verdaderamente cruciales sobre la naturaleza humana y la del Estado. Puestas de manera general, las cuestiones son éstas: ¿Es posible diseñar una sociedad de manera tal que si la misma funcionara de acuerdo con ese diseño estaría asegurado el "bienestar" para todos sus miembros? ¿Es posible disciplinar estrictamente a todo un pueblo de manera que la sociedad funcione de acuerdo con el diseño establecido? ¿Es deseable una sociedad con esas características? ¿Por qué sí o por qué no? Estas preguntas son ciertamente difíciles, pero su consideración es heurísticamente fértil y seguramente llevarían a pensar temas verdaderamente cruciales para el problema del desarrollo.

El concepto de desarrollo como crecimiento ha sido muy popular en Iberoamérica. De hecho, siempre ha habido una tendencia a medir el avance hacia el desarrollo en términos de crecimiento, sobre todo en términos del crecimiento del PNB. Sin embargo, es bien sabido actualmente que el crecimiento no es lo mismo que el desarrollo, [Nota 7] y esta diferencia ha sido cuidadosamente estudiada por autores como Streeten (1981), Grant (1978) y Morris (1979). Amartya Sen (1983) ha señalado que a pesar de que el crecimiento no puede ser identificado con el desarrollo "difícilmente puede ser negado que el crecimiento económico es uno de los aspectos del proceso de desarrollo económico"[Nota 8] pero, agrega:

creo que las limitaciones reales de la economía tradicional del desarrollo surgen no de la elección de los medios para el fin del crecimiento económico, sino del insuficiente reconocimiento de que el crecimiento económico es un medio para otros fines.[Nota 9]

Creo que de estas consideraciones surgen dos conclusiones importantes. La primera es que debemos ubicar el crecimiento económico como una nota esencial del desarrollo mas no identificarlo con él La segunda es que es importante identificar con claridad los fines para los que el crecimiento económico no es más que un medio. Tomando en cuenta estas conclusiones, así como las anteriormente alcanzadas, trataré de esbozar en la última sección las condiciones que un concepto apropiado de desarrollo debe satisfacer.


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