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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

SENTIDO DE LA VIDA**

Author: José Manuel Orozco[Nota 1]


**Texto leído en el Seminario sobre Ética aplicada desarrollado en el ITAM en octubre-noviembre de 1989.

A Ups con amistad

La pregunta por el sentido de la vida se puede recorrer de diferentes maneras. Podríamos adelantarnos a su misterio por la vía de algunos desciframientos, como cuando de niños se nos dice que el sentido de los regalos es hacer feliz a alguien de muchas formas: promoviendo la sonrisa, generando la gratitud, estableciendo la deuda de¡ receptor con el oferente.. Así decimos que la vida tiene sentido porque quien la vive está inserto en una trama --su historia-, y desea seguirla contando. Un cuento que tendría su principio, su desarrollo y desenlace; y al final de todo nos encontraríamos con la estructura completa de la pieza narrada que es nuestra vida misma; es decir, el sentido de la vida haría alusión a una trama narrada por el viviente que, sin embargo, culmina con la propia muerte de ese viviente. Entonces es claro que no puede narrar su historia, pues el viviente es el único historiador que no puede historiarse: al narrar su vida tendría que hacerlo desde la muerte, y, a menos que pensemos en reencarnaciones, regresos al mundo en modalidad de espíritu, o metáforas de muerto que no ha muerto, el viviente muerto no narra su vida: su vida se perfila completa a los ojos de otro, EL OTRO; quizá quien me recuerda gozosamente o aquellos que en el peor de los casos mientan mi nombre. Es por lo mismo que el sentido de la vida no refiere al hecho de que se dota de sentido a la propia vida narrando su proceso; el sentido de la vida no es una historia ni mucho menos esa historia que uno haría de sí mismo una vez que hubiese vivido su vida. De ahí deriva otro hecho -no tan obvio como el anterior- y que corona de múltiples maneras nuestra búsqueda cotidiana: acudir al otro en busca de sentido, demandar una respuesta en boca de¡ confesor, el analista, el médico o el abogado, todos ellos sujetos de interpelación que dan sentido a la vida, pues cada palabra obtenida tendrá la fuerza de ordenar el curso de nuestras vidas: quien te confiesa orienta tu quehacer moral; quien te cura induce la organización de tu cuerpo para devolverle capacidad de expresión; quien te informa sobre los motivos de tu culpa jurídica te da los elementos para ordenar constitucionalmente tu vida. Pero hay una búsqueda más que se hace al indagar por el sentido de la vida: imaginemos a alguien que viaja miles de kilómetros en demanda de sentido para su vida; llega a un lamasterio en el Tibet, y ahí se encuentra con un viejo sabio por todos conocido, quien le otorga tiempo de escucha y reflexión, horas o días al cabo de los cuales levanta una sonrisa y responde "el sentido de la vida es el cosmos"; ¿tanto haber viajado para obtener una respuesta tan baladí? Supongamos que nuestro viajero desconsolado reitera su pregunta por el sentido de la vida y de nuevo recibe respuestas elementalmente sabias: que el sentido de la vida es amar al otro, que la vida tiene sentido porque es lo único que tenemos, que el sentido de la vida es el placer; respuestas desde luego que reconfortan al sentido común que, en busca de sentido, ya ha pensado en eso de muchas maneras; de ahí también la indignación de nuestro viajante que en un gesto de desprecio se levanta de ese sitio y vuelve a su casa para realizar alguna de las siguientes tres actividades: o bien dota de sentido a su vida comprando cocacolas y yendo a conciertos de rock, o bien se retira de¡ mundo para ordenarse monje, o de camino a su casa sufre un accidente y pierde la vida. El encuadre irónico de esta escena radica en que el indagador por el sentido de la vida sabe que la vida tiene todos los sentidos que se le quiera conferir y, al mismo tiempo, ninguno de ellos porque al definir el todo de la vida por cualquiera de los atributos mencionados identifica groseramente el todo con la parte: piensa la parte de su vida como un todo que vale por el cosmos en que está contenida; piensa que el todo de su vida hace valer la parte de placeres contenidos en ese todo; o piensa que el todo de su vida vale por algunos menesteres o tareas asociados a alguna actividad como la de hacerse monje; y no piensa que al final de todas sus identificaciones señaladas está el abismo, el accidente de un instante que lo ha de borrar del mapa. Esto nos sugiere que el sentido de la vida podemos darlo nosotros mismos desde dentro de nuestra vida, no -una vez que ésta ha terminado (cosa que parece evidente, y cuyas implicaciones no serán tan evidentes); que otro puede ordenar nuestras vidas vía consejos o sugerencias de acción, aunque es también un hecho que ahí se confunde la parte con el todo al identificar el todo de la vida con contenidos suyos o referir la vida toda al todo cósmico. Nos queda pensar en el sentido de una vida que cree que tiene sentido vivirla pero súbitamente la pierde en un accidente: se cree la fábula de que viviendo su vida todo adquiere sentido, y entonces la muerte arrebata ese sentido. El primer resumen de ideas nos lleva a postular que la pregunta que indaga por el sentido de la vida es incontestable si se pretende que el viviente la conteste habiendo vivido su vida; que es una pregunta igualmente incontestable cuando se pretende que las sugerencias de un tercero ordenen nuestra vida dándole sentido; y que la muerte termina por arrebatarnos el mínimo sentido que creíamos que en sí misma contenía como vida. ¿Qué podemos preguntar entonces? La pregunta por el sentido de la vida debería convertirse en un problema abierto de la siguiente forma: ¿qué significa preguntar por el significado de la vida? Más que una cuestión del sentido (moral, psicológico, biológico, final) de la vida se trata de una cuestión centrada en el problema del significado de la vida, y, dentro de los parámetros de la pregunta que nos ocupa, es la cuestión del significado de la vida. Esto nos obliga a revisar algunos significados de la palabra significado.

i. "significado como sentido de algo." Esto ocurre cuando decimos que el significado de la matanza de estudiantes en el sesenta y ocho es evitar problemas sociales al gobierno en tiempos de las olimpiadas; el sentido de la represión (si es que la hubo) fue restablecer el orden. O cuando se dice que el significado de su enojo es buscar lo mejor para los suyos pues el sentido ligado al hecho de haber despedido al amigo de su casa es evitar las molestias que sus abusos de confianza provocaban.

ii. "significado como intención de hacer algo." Esto se presenta en aquellos casos en los que alguien dice que las consultas que ha hecho con el abogado significan que no quiere que haya dificultades laborales o personales; no tiene la intención de ejercer venganza o cometer errores, por eso consulta con un abogado. O el que dice "correr significa tener buena salud" porque no tiene la intención de estar postrado en cama o enfermo.

iii. "significado de una palabra." Es el que proporcionan los diccionarios al parafrasear términos con términos en contextos donde se dice, por ejemplo, "hombre" significa "animal racional" y que procurar que el principio de sustitutividad salva veritate se conserve en toda proposición y en todos los casos.

iv. "significado como fin de algo." Cuando se desarrolla un proceso que persigue metas o fines particulares se piensa que el significado del proceso en sí son esas metas. Así, si alguien dice que "no tenemos tiempo ahora para dialogar porque estamos terminando el semestre", quizá lo que supone es que el fin del semestre es culminar programas, preparar exámenes y entregar los últimos resultados, de donde la propuesta de que la falta de diálogo significa que el semestre culmina se identifica con la idea de que el propósito del silencio y trabajo actuales es llevar a buen término el proceso escolar.

v. " significado como interpretación." Las metáforas significan lo que se asocia a ellas en la trama de las interpretaciones. Así Verde que te quiero verde" no quiere decir que deseamos que el color de la muchacha sea verde (aunque alguien podría anhelarlo aso, sino que se quiere la vida, lozanía, entusiasmo de la muchacha de marras.

vi. "significado como lección por aprender." La lucha pacífica de Gandhi significa que no siempre hay que usar medios violentos para lograr algunos resultados; pues la lección de la lucha es su significado en tanto que 'conducta de la que hay que seguir el ejemplo'.

vii. "significado como importancia, valor, ponderación estimativa personal." Ocurre que a veces decimos '¿no sabes lo que esto significó para mí?' y damos quizás a entender que la ruptura con la muchacha fue de gran importancia para él dado el sufrimiento que eso ha ocasionado en su vida; o cuando se afirma que la amistad es significativa para alguien porque en su escala de valores ocupa un lugar muy alto.

viii. "significado objetivo." Pensamos que hay cosas que tienen un significado por todos reconocido, y ahí ubicamos los saberes de las ciencias en todas sus manifestaciones: el significado de una fórmula matemática deberá ser el mismo para todos los informados. Podríamos discutir si la objetividad existe y no se reduce a ser un mero acuerdo de opiniones, dentro de una comunidad hablante; pero lo cierto es que existe consenso en que hay estados de consenso que dependen de estados compartidos de información, y de ellos deriva la objetividad.

ix. "significado intrínseco." Hay cosas de las que decimos que significan por sí mismas sin que sea necesario que se refieran a alguna otra cosa para que adquieran justamente el significado; esto es el caso al decir de "Dios" que significa el bien por sí mismo, o que la vida es un derecho per se nota sin que requiera el acuerdo o aquiescencia de un gobernador, líder o jefe para que una vida sea valiosa en sí misma.

Si resumimos los significados de significado que hemos introducido podríamos hablar del sentido, las intenciones, la definición de las palabras, la finalidad, la interpretación discursiva, el valor y la objetividad como elementos del significado en sí mismo; es decir, el significado significa por sí mismo algo valioso y pleno de intenciones y fines que, por ende, tiene sentido, es definible e interpretable. Muchos son los eventos que podrían satisfacer algunos de los rubros que hemos tocado aunque de pasada: la sonrisa satisface el significado de valor, es valiosa; la legitima defensa satisface el significado como sentido de defenderse de agresores impunes y peligrosos; El péndulo de Foucault satisface el significado de lo que debe ser una novela de éxito, es una lección para los escritores. Sin embargo, la enorme cantidad de sucesos y personas que pueblan nuestro entorno satisfacen algunos de los significados en la lista, pero no todos los significados. Casi es patente que no podemos pensar en algo que satisfaga todos los significados de modo que sea significativo por sí mismo: de Dios diríamos que es valioso, tiene buenas intenciones, persigue todos los fines, es definible por la perfección, metaforiza todo lo interpretable y es además objetivamente trascendente para los judeo-cristianos.

En este sentido "Dios" significa todo por sí mismo; pero los asuntos de la teología no nos competen a nosotros. Si suponemos que ese ser es significativo por sí mismo, de ahí no se sigue que necesariamente lo seamos nosotros. Si suponemos que ese ser es significativo por sí mismo, de ahí no se sigue que necesariamente lo seamos nosotros por el hecho de haber sido creados por Él: bien podemos imaginar que este Dios ha dispuesto nuestras vidas para que ninguna de ellas satisfaga ni con mucho la mayoría de los significados aludidos, de modo que cada vida creada por Dios sería poco significativa; o podemos también imaginar un Dios que sin saberlo crea la vida y jamás se percata de los dolores que en ella padecen sus criaturas o acaso que su enviado Mesías redime a los seres humanos de un planeta situado en un punto espiral externo de una de tantas galaxias, de manera que el significado intrínseco de ese Dios es irrelevante respecto a sus criaturas. Así, es evidente que hay entidades que satisfacen todos los significados, pero varias preguntas abiertas quedan en el papel sin posibilidad inmediata de responderlas: ¿un x que satisface todo significado es en sí mismo significativo? ¿si x satisface el significado de la intencionalidad, x es necesariamente de buena intención? ¿son los fines de x fines que todo y perseguiría? De acuerdo a la primera de las cuestiones planteadas es transparente que la significatividad del significado se auto-pone o auto-afirma en la medida en que un significado significa todos los significados satisfechos: el significado de Dios significa todos los significados que hemos enlistado arriba, y esa es su significatividad; cada ente, cosa, suceso o mundo tendrá aquella significatividad que le es propia y de nadie más. Periféricamente nos toparemos con diversos grados de significatividad, desde luego, y así recorreremos la que le corresponde a un pulga, a un perro, a una planta y al ser humano, y por mucha significatividad que caracterice a esas vidas está de más trillar el dato sabido de que la significatividad de nuestra vida apenas puede lidiar con los dilemas que supone no satisfacer todos los significados referidos: de hecho, y aún dentro de los límites de algunos de los significados, la posibilidad de confusión y desorden conceptual es ilimitada porque si bien nuestra vida es interpretable de muchas formas la metáfora que somos en cada caso cada uno de nosotros podría ser significativa para bien o para mal, clara u oscura, en ese medio decir donde el significado de la interpretación vuelve escurridiza nuestra misma significatividad. En cuanto a las otras preguntas abiertas es conveniente recordar que su misma apertura deja en entredicho el carácter del significado de que se trate: se trata de intenciones, pero ¿son buenas? O se trata de los fines que se persiguen en cierto momento, pero ¿son fines que todo ser racional, prudente, objetivamente perseguiría? La simple posibilidad de que las preguntas estén abiertas nos deja inmersos en la duda sobre la determinación del significado; que la significatividad debe contener alguno o todos los significados de la lista, eso es un hecho. Lo que está en cuestión es precisamente la determinación del significado contenido y el grado de significatividad continente; no sabemos bien a bien qué significa cada significado, y, en caso de que el grado de significatividad sea muy alto tampoco sabemos en qué consiste ese grado. La perspectiva teológica no nos deja bien parados porque la participación en la vida de "Dios" no rompe con el esquema de juego de la ciencia ficción: las religiones han ideado un modo de significatividad (para algunas es el todo lo divino, y se expresa como naturaleza consciente-noble-bendita, en los Vedanta; para otras es un ser que envía a su hijo a salvarnos; y otros aun lo esperan), pero se podría producir la imaginería de extraterrestres que nos han programado como nosotros a los robots para preguntarnos por el significado de la vida mientras ellos se desternillan de risa allá donde se encuentren y pudiera ser que a ese creador lo único que le importara fuese nuestro penar por la vida preguntando por su significado. Por eso dejamos de lado la cuestión misma de la significatividad de nuestra vida desde fuera de ella misma, a partir de la óptica de un ser creador. Y entramos a determinar su significatividad desde dentro de la vida misma; es decir, no esperaremos a narrar nuestra vida para determinar su significatividad, no pediremos consejo profesional a nadie para ordenar la significatividad de nuestra vida ni referiremos a partes de nuestra propia vida para determinar el sentido de ese vivir en sí mismo. ¿Habremos de apelar entonces a las condiciones de satisfacibilidad de los significados de la palabra significado? Esto quiere decir que tenemos que preguntar cuáles son las condiciones de significado de una vida para que esta vida adquiera significatividad por sí misma; lo que imaginamos es que una vida que satisfaga las condiciones de significado enumeradas arriba será una vida significativa. Se trataría de una vida que satisface estas condiciones: hay un sujeto que planifica su vida a modo de tener buenas intenciones con sus semejantes, persigue fines nobles para realizar sus proyectos con los demás evitando el egoísmo, procura que sus actos sean ejemplares de modo que los otros pretendan al menos imitarlos en cierto grado, vive buscando el acuerdo objetivo con las creencias de sus semejantes en el marco de la comunidad en la que fundamentalmente hace su vida y todo de tal forma que sus actos no generen confusión ni interpretaciones dudosas. Una vida dentro de esas condiciones sería altamente significativa, y todavía cabe agregar que se convertiría en una metáfora de todos los elementos anudados en la trabazón del sentido: huelga decir que ese sentido está casado con el bien, la nobleza y transparencia de los actos a partir de intenciones y fines con que se proyecta vivir. Por lo mismo, nos queda claro que el sentido de la vida tendrá que ver con la satisfacción de significados que hacen de una vida 'una vida significativa'; y para eso se necesita ciertamente de un criterio de valor. La significatividad de la vida no se comprende al margen del valor. Por eso decimos que una vida vivida significativamente puede ser "significativa" en la carga de valor a la que se suma o faltándole justamente esa carga de valor. El esquema del que hablamos contemplaría que una vida significativa es valiosa si forma parte de algo valioso de lo que participa y que a su vez participa de algo valioso que es ya en sí mismo significativo por su valor: se dice que un órgano es valioso porque forma parte de un sistema orgánico que es valioso al formar parte de la organización corporal que como un todo es en sí misma valiosa; y todavía se podría trazar la línea de los encadenamientos al señalar que ese cuerpo sano permite que una vida se viva totalmente, formando parte del universo que es en sí mismo valioso. Este esquema nos ubica en el circuito hermenéutico de la interpretación del significado de las partes por la función que cumplen en la organización o diseño del todo del que forman parte. El significado de una vida refiere al valor de un todo que la contiene: así, el significado del amor a alguien depende del proyecto más amplio de vida en familia, pues es claro que las vidas de los hijos, caeteris paribus, habrán de culminar en otras familias. De manera que la significatividad de la vida es el valor que le corresponde por el hecho de subordinarse a procesos que son en sí mismos valiosos si se insertan en el programa de esa totalidad. Así como decimos que nuestro planeta es valioso porque es un elemento funciona¡ del sistema solar valioso del que forma parte (yéndonos si es preciso al infinito del universo, continente valioso, abierto e indeterminado per se); así cada minucia de nuestros actos será valiosa por cuanto esté subordinada al todo valioso del plan global de vida que se haya trazado: si el plan es ser un académico riguroso, los actos de dispersión no se subordinan a la organización del plan, más bien lo nulifican; y por eso habría que apuntar a esas dispersiones como antivalores respecto al valor de la propia vida. Desde dentro de nuestra vida, la vida tiene sentido si y sólo si:

1. hay un plan global de vida al que se subordinan los actos que la organizan.

2. las intenciones de los actos que refieren al valor, son intenciones que organizan procesos valiosos o se suman a ellos (al pintar un cuadro la intención del pintor es organizar un todo que a su vez organiza el deleite colectivo de quienes contemplan la obra).

3. los fines que se persiguen apuntan al fin superior que los engloba a todos, y que puede ser el todo de la propia vida, la vocación, las reglas profesionales, la comunidad y la coherencia con lo que uno mismo ha sido (si el fin es construir cuartos de tortura es claro que no hay subordinación al fin superior del bien común que busca la comunidad sino todo lo contrario, sería un acto cuyo fin antivalora el fin de la comunidad armónica).

4. la lectura de los actos es objetivamente transparente para los demás de modo que es posible un consenso objetivo acerca de que los actos en cuestión valoran, organizan y crean más valor: si reparto mi riqueza racionalmente habrá consenso objetivo para entender mi acto como 'altruista' toda vez que promueve proyectos de comunidad valiosos para esta misma; mientras que los crímenes van en sentido contrario.

Alguien que viva su vida bajo las condiciones anteriores será una metáfora de significatividad ligada a otras; y todas en conjunto formarán el tejido M todo democrático, del todo amoroso, del todo amistoso... de cualquier todo donde el sentido de la vida es aquella significatividad que le es propia porque hace referencia al valor y lo promueve, se subordina permanentemente a el.

La pregunta por el significado de la vida no tiene significado desde fuera de la vida; y tampoco lo tiene si pedimos a alguien que se lo dé. Pero es una pregunta cuyo sentido se rescata cuando se responde que la vida tiene el significado que le corresponde en la medida en que satisface las condiciones de significatividad que la ligan al valor. Una vida significativa que hace valor tiene sentido y en los demás casos se la sufre, tolera, resiste y a veces hasta elimina.


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