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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

EL CINE, LA MORAL Y LA GUERRA DE VIETNAM: 1978-1988

Author: Javier Elguea[Nota 1]


A Daniel

La terrible y devastadora experiencia de la guerra de Vietnam ha cambiado tan profundamente a la sociedad norteamericana como al cine de guerra que produce. De la misma forma, el cine producido por los norteamericanos durante la última década ha transformado la visión que ellos y el resto del mundo teníamos de la realidad de la guerra.

Esta larga y penosa guerra, así como la dolorosa derrota que le siguió, fueron suficientes para que ese cine ingenuo, maniqueo y vitorioso que se produdjo durante y después de la Segunda Guerra Mundial fuera duramente criticado y virtualmente desapareciera de las pantallas.

A partir de la guerra de Vietnam, en las pantallas cinematográficas muchos gloriosos guerreros se han tornado en anti-héroes, el maniqueísmo épico ha sido abandonado en algunas de las mejores películas para dar lugar al análisis de las complejidades y los dilemas morales de las guerras verdaderas. La descripción y la reflexión acerca de las distintas situaciones humanas que acompañan a una guerra, tanto dentro como fuera del campo de batalla, se han vuelto el foco de atención de guionistas y directores.

Desde hace ya varias décadas el legado divisivo de Vietnam ha invadido las discusiones sobre la política exterior americana tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. En estas discusiones el cambio y el desacuerdo han sido mucho más evidentes que la continuidad y el consenso, especialmente al interior de la sociedad norteamericana. Las fuentes de esta división entre los ciudadanos norteamericanos pueden encontrarse en las diferentes interpretaciones que se han hecho de la guerra de Vietnam.

Después de un período de silencio, inmediatamente después de la guerra, toda una nueva serie de libros, ensayos, novelas, discusiones públicas y películas cinematográficas han interpretado y reinterpretado las lecciones de Vietnam. A pesar de su enorme diversidad, la discusión se ha enfocado a un conjunto común de preguntas: ¿Acertaron o se equivocaron los políticos y militares al comprometer tropas americanas en Vietnam? ¿Fue la elegida la mejor estrategia militar? ¿Podría haber tenido éxito una estrategia no-militar en obtener lo que se perdió militarmente: un proceso político capaz de permitir que la población sudvietnamita eligiese su propio gobierno? ¿Era el Frente de Liberación Nacional sólo un disfraz del Vietcong? ¿Con cuánto apoyo popular realmente contaba? ¿Se mantuvo la conducción cotidiana de la guerra dentro de las reglas morales internacionalmente aceptadas, o fueron éstas violadas tan fundamentalmente que debería hablarse de crímenes de guerra en ambos bandos? ¿Cuál, si alguna, debería ser la lección más importante para los Estados Unidos de América, en particular, y para todo el mundo, en general?

En un esfuerzo por contribuir a este debate, el nuevo cine de guerra ha atraído las plumas y los lentes de algunos de los realizadores cinematográficos más brillantes de nuestra época quienes, a su vez, han producido algunas de las obras maestras de este género. El cine de guerra es una modalidad casi tan antigua como el cine mismo y en la que los europeos antecedieron a los norteamericanos, inclusive en su utilización como una herramienta de reflexión social y moral. Sin embargo, nunca antes las posibilidades artísticas y técnicas del cine habían sido utilizadas para recrear la crudeza de los combates, la ambivalencia moral de los combatientes, el sufrimiento y la tenacidad de las víctimas, los horrores que la guerra ejerce sobre los familiares y amigos que esperan el regreso de los soldados, la crueldad de la sociedad que recibe de vuelta a sus derrotados veteranos y refugiados. El cine de guerra de la última década ha entrado en la mente del soldado, en la de la víctima, en la angustia de las mujeres que esperan el regreso de sus maridos y de sus hijos, en la conciencia de una sociedad que ha peleado y perdido una guerra de cuya justicia tiene cada vez más dudas.

En términos generales puede decirse que el nuevo cine de guerra ha abordado principalmente dos grandes temáticas: por una parte, el impacto de la guerra de Vietnam sobre los soldados que la pelearon, su entrenamiento, los combates, su comportamiento moral, y el enorme sufrimiento del que fueron objeto; por otra parte, el impacto de esta guerra sobre los civiles que esperaban en casa o sobre los mismos soldados cuando volvieron a la vida civil. El común denominador de las películas que constituyen este nuevo cine de guerra es indudablemente el de la aguda autocrítica y la profunda reflexión moral. En las siguientes páginas ilustraré este punto con los que me parecen ejemplos notables de una década de realización cinematográfica.

1. La guerra y sus soldados
2 Los civiles y la guerra
Nota final
Filmografía

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