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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

1. La guerra y sus soldados


Una de las películas más importantes de este género, Deer Hunter dirigida por Michael Cimino (también director de Gates of Heaven), cuenta la historia de un grupo de amigos, una historia que se inicia en una boda y concluye en un funeral. Es una historia que describe como la guerra de Vietnam entró en las vidas de miles de personas y cambié o arrancó su significado brutal y radicalmente.

La película se construye alrededor de dos actividades, o "pasatiempos", la cacería de venados y la ruleta rusa. A lo largo de las escenas iniciales compartimos la animación de los personajes por la preparación, la persecución y la cacería de venados,y presentimos que en la ingenuidad que precede a su incorporación a las fuerzas de combate de infantería en Vietnam, este grupo de amigos piensa que la guerra no es más que una gran cacería en la que también se celebran la camaradería, la astucia y la buena puntería.

La segunda parte de la película, está dedicada a relatar las experiencias por las que realmente tuvo que pasar este grupo de amigos en Vietnam. La más terrible de estas experiencias es la de que, una vez hechos prisioneros, son obligados por el enemigo a jugar ruleta rusa entre ellos. A partir de este momento en la película el juego de ruleta rusa se vuelve un símbolo de la guerra. Un símbolo de la brutalidad, de la violencia irracional, de la patología mental y social, que implicó cuando menos esta guerra en concreto.

Esta película nos recuerda que el temor y la historia están siempre latentes en el combate, y que cuando se disparan -y esto ocurre frecuentemente en las guerras empujan a los soldados a comportamientos criminales que rebasan cualquier posible justificación moral.

Deer Hunter es un exitoso esfuerzo por explorar este aspecto de la guerra y los distintos efectos que tiene sobre los que los sufren, al mismo tiempo, esta película subraya el hecho de que las primeras víctimas de la violencia de las guerras son usualmente los soldados.

En la última parte, ya de vuelta en casa, contemplamos la supervivencia y la fuerza de la amistad cuando uno de ellos intenta inútilmente rescatar al más pertubado del grupo quien ha permanecido en Vietnam como jugador profesional de ruleta rusa. En el paradójico final de la película, mientras transcurre una nueva cacería de venados, compartimos con el personaje central (Robert de Niro) la celebración por la vida en lugar de la buena puntería, cuando éste elige no disparar nunca más contra un ser vivo.

En Full Metal Jacket de Stanley Kubric, una extraordinaria y realista película del director de 2001 y de Clockwork Orange, exploramos, la formación de la mente de un soldado desde una perspectiva prácticamente introspectiva. Full Metal Jacket nos deja casi literalmente "experimenta? la guerra de Vietnam (entre otras cosas por el virtuosismo con el que utiliza la cámara subjetiva) desde los ojos de un grupo de reclutas que se enlistan, entrenan y finalmente luchan en la guerra.

Durante la primera parte de la película acompañamos a los reclutas en su etapa de entrenamiento. Los "moldes" que se utilizan para formar la mentalidad de un soldado van desplegándose ante nosotros: la búsqueda inflexible de la victoria sin condiciones, la obediencia ciega a la autoridad, la doblegación de cualquier forma de rebeldía o indisciplina, la pérdida de la individualidad y la asimilación como parte de un grupo, la lealtad hasta la complicidad, la creación de fetiches y símbolos bélicos y, en los casos más extremos, la pérdida de la salud mental.

La narración que hace un soldado que luchó en esta guerra resalta el realismo de la película:

Yo me enlisté en la armada y, como la mayoría de los demás en mi unidad, quería ir a Vietnam. Mientras más entrenaba, más impaciente me sentía por entrar a combate en la guerra. Las primeras dudas me asaltaron en el largo vuelo de ida. Todo el mundo en el avión gradualmente se tomó meditabundo y silencioso. Al final del vuelo sentía que me encogía sobre el asiento. Cuando aterrizamos mi impaciencia se había evaporado completamente, las puertas del avión se abrieron deslizándose y el intenso calor húmedo lo invadió todo. "Este es el final de la línea muchachos, todo mundo abajo. No más cursos de bayoneta con espantapájaros de paja en pijamas negras. Aquí realmente puedes morir." Descendimos la escalinata y corrimos a los camiones de transporte camuflados de verde olivo. Pantallas reflectoras de granadas cubrían todas las ventanas.[Nota 1]

La segunda parte de la película nos presenta a los mismos reclutas en el campo de batalla. En esta parte descubrimos la utilidad que en la práctica de la guerra tiene la educación de un soldado, y cómo la guerra termina de "moldear" su mentalidad.

Los niveles de odio son siempre muy altos en las trincheras, la jungla de Vietnam en este caso, donde los soldados no viven mucho tiempo sin sentir la necesidad de culpar a alguien por su sufrimiento. Usualmente la culpabilidad se hace recaer directamente sobre los hombres contra los que se enfrentan como si ellos fueran personalmente responsables de la guerra o personificaciones vivientes del "mal sobre la tierra" como lo dice uno de los personajes de Full Metal Jacket. La situación se agrava aún más cuando los soldados acaban convenciéndose --como en el caso de Vietnam- que los viejos, las mujeres y los niños son también sus enemigos.

En la guerra de Vietnam, como en la mayoría de las guerras, la situación moral de los soldados individuales en los bandos enemigos fue más o menos la misma: incapaces de evaluar la justicia de las causas de la guerra que peleaba, la mayor parte de ellos fueron conscriptos que luchaban por lealtad a su país o por obediencia a sus obligaciones legales. Los soldados en ambos bandos tendieron a creer que la guerra que peleaban era justa, pero sus creencias no siguieron necesariamente un proceso de evaluación racional, las más de las veces aceptaron la presión social o la propagada bélica sin cuestionarlas. A pesar de ello, o tal vez precisamente por ello, los soldados individuales usualmente no son criminales y se enfrentan unos a otros con alguna conciencia de su igualdad moral: "Son sólo unos pobres diablos como nosotros" sostiene otro de los personajes de esta película.

Las últimas escenas de Full Metal Jacket, en las que vemos rezar en agonía a una adolescente Vietnamita ante los ojos del pelotón americano al que causó terribles bajas, son un dramático testimonio cinematográfico de las cruentas situaciones en las que los soldados en combate se reconocen en sus enemigos.

Se ha dicho --sostiene Nelson Bryant veterano de Vietnam- que la guerra transforma muchachos en hombres. Eso puede suceder, sin embargo la guerra puede no dejar ver el interminable valor que se necesita para vivir los años que le restan a un soldado con incorruptible decencia e integridad. Para algunos veteranos de guerra, la búsqueda de seguridad y comodidad es un pálido y fláccido sustituto del coraje necesario para entrar sin titubear en el evidente infierno de la guerra. A pesar de ello, muchos otros veteranos -y yo soy uno de ellos- temen y detestan la guerra .[Nota 2]

Una de las obras maestras que ha producido el nuevo cine de guerra es sin lugar a dudas Apocalypse Now, del conocido Francis Ford Coppola (The God Father, One from the Heart, Rumble Fish, etc.). Esta película, una adaptación de la novela de Joseph Conrad Heart of Darkness, es una de las reflexiones morales más profundas e iluminadoras que se hayan hecho en el cine sobre la realidad de la guerra en general, y de la de Vietnam en particular.

En la narración, el personaje principal es enviado a liquidar a un brillante militar norteamericano que parece haber perdido la razón. Para ello, debe adentrarse en la jungla vietnamita a lo largo de un río que lo lleva el orden relativo de los puestos de comando en la costa, al desorden del corazón de la guerra. A medida que el personaje se aleja de la costa ayudado por los transportes militares, las situaciones y los hombres parecen ir perdiendo la noción de los límites, la conciencia de lo correcto y lo incorrecto, y finalmente el significado de las cosas. Son famosas las escenas en las que un desquiciado Teniente Coronel dirige el bombardeo de una aldea "acompañado" por La cabalgata de las Walkirias de Wagner (esta escena cinematográfica parafrasea la frase verdadera en la que un oficial hizo referencia al pueblo de Ben-tre en Vietnam: "para poder salvar este pueblo, tendremos que destruirlo"); igualmente conocida es la escena en la que una pequeña mascota escondida en una canasta provoca una macabra matanza de campesinos inocentes.

En el último puesto militar que el personaje visita antes de adentrarse en la tierra de nadie, los vigías no reconocen amigo de enemigo y disparan, en la oscuridad, a cualquier cosa que haga ruido.

Coppola dijo de esta película: "Este no es un film sobre Vietnam. Este film es Vietnam". El trasfondo de la película descansa sobre la idea clausewitziana de que la guerra es, por su misma naturaleza, un acto de fuerza que una vez iniciado puede no tener límites. El ejercicio de la guerra, y el objetivo de ganarla, empuja irremediablemente a sus actores al escalamiento en el uso de la fuerza, al rebasamiento sistemático de los límites de cualquier tipo: morales, tecnológicos, físicos, etc. Este escalamiento, nos dice Coppola en Apocalypse Now, marcha inexorablemente hacia la insanidad y la locura.

Finalmente, al llegar a su objetivo, el personaje central se encuentra con un mundo de pesadilla en el que se mezclan la vida primitiva de las tribus selváticas con la organización moderna de los ejércitos, la religión con la tecnología, el dogmatismo con el nihilismo, y la sabiduría con la locura. Eso, concluye Coppola, es la guerra.

Gardens of Stone, de nuevo de Francis Ford Coppola, y Platoon, de Oliver Stone, son dos películas que se dedican al análisis del impacto que la guerra tuvo dentro del mismo ejército americano.

La película de Coppola describe la vida y las tribulaciones de un grupo de soldados destacados del ejército americano cuya labor consiste en organizar y presidir, en Arlington, las ceremonias fúnebres de sus compañeros muertos en acción. Esta labor, considerada un honor dentro del ejército, es dirigida por dos veteranos, héroes de guerra, quienes disienten profunda e inútilmente con sus superiores sobre la estrategia militar adoptada en Vietnam. Ambos personajes, incapaces de modificar los errores de sus superiores, se dedican a entrerrarlos

Platoon, por su parte, describe la lucha al interior de las fuerzas de combate del ejército americano. Es interesante mencionar el hecho de que Oliver Stone, también director de Midninght Express y Salvador, es probablemente el único cineasta que experimentó la guerra de Vietnam como soldado de combate. Primero como maestro de inglés de la armada americana en Vietnam y más adelante como soldado de infantería, Oliver Stone fue condecorado por el ejército americano dos veces con las medallas ''Purple Heart'' y "Bronze Star". En varias ocasiones Stone ha mencionado que los eventos relatados en Platoon son descripciones de sus experiencias en Vietnam.

En la práctica cotidiana de la guerra de Vietnam, y en contra de lo que regularmente se piensa, los militares norteamericanos disintieron entre sí ferozmente sobre los principios estrátegicos y morales que deberían dirigir la guerra; la película de Oliver Stone nos transmite la crudeza con la que se vivieron estas diferencias en los frentes de combate. Básicamente, Platoon narra la historia de los enfrentamientos entre dos pelotones de infantería y sus respectivos comandantes. Las diferencias de opinión sobre las causas de la guerra, sobre las razones para pelearla, y sobre las formas legítimas de pelearla, terminan por convertir a estos dos pelotones del mismo ejército en verdaderos enemigos de guerra entre sí.

Una de las escenas más convincentes de esta película, es aquella en la que Stone construye un exitoso paralelo cinematográfico con la conocida matanza de My Lai En la película se nos describe la entrada de un conjunto de pelotones americanos a una aldea vietnamita en la que, después de interrogar a algunos de los aldeanos, uno de os pelotones inicia una arbitraria masacre de civiles, mujeres y niños que es detenida brusca y violentamente por el comandante de otro de los pelotones que ocupan la aldea.

Durante la matanza en My Lai el asesinato de civiles no se detuvo hasta que los muertos excedieron los cuatrocientos. Sin embargo, se ha insistido muy poco sobre la resistencia que ofrecieron algunos de los soldados americanos a la masacre que presenciaban: varios se negaron a disparar, algunos huyeron de la aldea durante la masacre, uno de estos soldados se disparé a sí mismo en la pierna para evitar ser obligado a hacerlo en contra de civiles, finalmente uno de los oficiales llegó al extremo de interponerse entre los aldeanos vietnamitas y el pelotón de fusilamiento.

La realidad moral de una guerra puede ser analizada desde dos puntos de vista diferentes: primero, con respecto a las razones que tiene un país para luchar contra o intervenir en otro, y, segundo, con respecto a las formas concretas en que decide pelear la guerra. En el primer caso se dice de una guerra que es justa o injusta, en el segundo, se dice que la guerra se pelea de manera justa o injusta.

Tanto Gardens of Stone como Platoon tienen el mérito de presentar la compleja heterogeneidad de individuos, opiniones y valores morales que constituyen al ejército americano en la realidad. De la misma forma, ambas películas exploran con realismo las distintas formas en que la guerra de Vietnam trató de justificarse ante los ojos de los soldados que la pelearon, así como las formas en que ellos mismos justificaron o desaprobaron las acciones bélicas del ejército del cual formaban parte.

Edward Tick, otro veterano de guerra de Vietnam nos dice sobre esto:

En preparatoria, a mediados de los sesenta, comencé a pensar en enlistarme, no porque yo creyera en la guerra, sino porque muchos de mis vecinos y compañeros de clase estaban peleándola... y porque parte de nuestra tradición insiste en que, si hay una guerra, se espera que los hombres jóvenes la luchen... De hecho, ahora estoy todavía más convencido de que la guerra fue un error. Pienso que nos lastimó a todos en formas que han perdurado hasta nuestra vida adulta. Los guerreros, hombres honorables que pelearon en Vietnam, sufren, al contrario que los veteranos de otras guerras, porque la justicia de lo que nuestra nación hizo en esa guerra será siempre puesta en duda.[Nota 3]

El joven realizador Sam Norton insiste en 84 Charlie Mopic, su más reciente película, en el viejo leitmotiv de que "la guerra en el infierno" Y rara vez el infierno ha sido más vivamente representado que en esta original película. Narrada enteramente desde el punto de vista de un camarógrafo del ejército norteamericano que se encuentra filmando un documental (y al que casi nunca vemos) 84 Charlie Mopic es la historia de una docena de soldados americanos en una misión de reconocimiento en Vietnam. Acompañándolos a través de la jungla, nos encontramos dentro de una pesadilla llena de uniformes en descomposición, aguas pestilentes, y un creciente terror al peligro invisible y desconocido que acecha a cada paso. Hacia el final de la película, ocurre un sangriento combate -rápido y únicamente escuchado, ya que el camarógrafo huye a esconderse- y después enfrentamos el horror de presenciar el sufrimiento de los heridos y, en ocasiones, su inevitable muerte. Simple y directa, sin grandes moralejas ni mensajes, 84 Charlie Mopic logra hacernos sentir testigos en el infierno.


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